"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

8 de septiembre de 2012

IX
El sol estaba por salir en todo su resplandor. La Tierra Dios la había sanado, los humanos no recordarían nada de lo que vivieron durante la batalla entre el odio y el amor. Todo el caos volvió a la calma.
Faillié despertó con los primeros rayos del sol. Su cuerpo le dolió tanto con el primer movimiento que intentó hacer. Enredó su cuerpo con una sábana blanca. Se levantó porque estaban tocando con insistencia la puerta. Al abrir se encontró a Alice con su cuerpo débil y cansado. Se miraron sin entender lo que habían vivido. Faillié por primera vez tenía ese resplandor en los ojos, que como mortal, era su interpretación del amor que sentía hacia ella, era la prueba de que tenía un corazón y un alma, para una sola persona.
La abrazó con fuerza y sus ojos se llenaron de lágrimas.
―Ya estamos aquí ―dijo Faillié, entre un suspiro de alegría y un gesto de dolor por las heridas de su cuerpo que ya era mortal.
―Quédate por siempre en mí. Quédate conmigo ―sugirió con lágrimas en los ojos, y la abrazó con más fuerza.
Miguel y Faith-el las observaban desde el Cielo.
Entraron a la habitación de Faillié. Apenas si podía mantenerse de pie, se sentía tan cansada y confundida. Se apoyó en el brazo de Alice. No entendía parte de lo que estaba sintiendo. Su memoria no hallaba el punto exacto para encontrarse donde estaba. Le dolía todo el cuerpo.
―Tienes que dormir  ―sugirió Alice.
La recostó en la cama. Su cuerpo estaba tan pequeño y frágil.
―Creo que acabo de despertar ―decía Faillié sonriendo― y ni siquiera sabía que estaba durmiendo.
¿Cómo podía aceptar lo que había dejado de ser?
―¿Te duele? ―preguntó, tocando la herida que tenía en el labio.
―Supongo que si así se siente el dolor… si me duele mucho.
Salió de la habitación para ir por un poco de agua para limpiar sus heridas. Entró a la cocina y la encontró limpia, pero no había nada de alimentos. Tomó un balde y lo llenó de agua, por suerte encontró unas mantillas limpias en un mueble que estaba junto a la sala.
Cuando entró de nuevo en la habitación, encontró a Faillié recostada en la cama. Su respiración era tranquila, como si durmiera. Alice se acercó con mucho cuidado y empezó a limpiar las heridas que tenía sobre su rostro. Mientras lo hacía se preguntaba qué tan cierto había sido lo que recordaba. Tenía sus recuerdos vagos sobre lo que Faillié le había contado, no sabía si decirle, pensaba que tal vez lo había soñado.
―Es tan confuso ―murmuró.
Faillié también pensaba en sus propios recuerdos, cómo soportar la memoria de tantos años. Sabía que no sería fácil ser mortal. Por ahora no sentía nada, más que su propio dolor. Tenía muchas emociones y, entre ellas, la incertidumbre de lo que pasaría de ahora en adelante. Tenía una vida. Sentiría sed, hambre, frío… volvería a sentir la lluvia mojando su piel. Ahora sentía lo suave de las sábanas bajo su piel. Sentía el calor que había en la habitación. Pudo sentir lo fresco de las matillas húmedas que limpiaban sus heridas. Tenía sensaciones perceptibles a su piel. Sentía su corazón latiendo normal. Podía percibir el aire que entraba a sus pulmones. Era mortal.
Alice se preguntaba cómo haría para conservar su amor. Había peleado contra el Cielo para recuperarla. Tuvo la fuerza para hacerlo, tal vez de una manera equivocada, pero lo hizo. Desafió a seres que no creía que existieran. Pudo recordar la luz en medio de tanta oscuridad. Sintió amor cuando ya no podía sentirlo más.
Permanecieron calladas. Ninguna de las dos quería hablar sobre lo sucedido, querían olvidarlo y recordarlo todo al mismo tiempo.
―Da la vuelta ―le pidió Alice.
Las dudas de todo lo vago que podía recordar se fueron cuando al girar a Faillié, para curarle las lesiones que tenía en la espalda, se dio cuenta que guardaba las heridas de sus alas perdidas. Tenía recuerdos confusos de cuando había sido una esencia oscura, se recordaba muy poco como Hate-ellu. Lo único que recordaba de ese momento eran los brazos de Faith-el sosteniéndola, la recordaba resplandeciente en su luz, con sus alas tan blancas y brillantes.
―¿Perdiste tus alas por mí? ―preguntó con tristeza, al pensar que Faillié ya no volvería más al Cielo.
Faillié cerró los ojos y se perdió en sus pensamientos no sabiendo qué responderle para que no creyera que estaba loca. Su mente podía traicionarla, tal y como lo había dicho Miguel, sus recuerdos podrían ser confusos. No sabía si lo que recordaba era real y no sabía si Alice podía conservar sus propios recuerdos.
―Por ti perdería todo ―dijo Faillié con ternura.
Era increíble en verdad todo lo que recordaba. No podía creer que dejó sus alas por ella, que abandonó el Cielo y todo el amor que sentía en su esencia. Sintió una luz tan intensa en su propia mirada. Era la manifestación más pura de su amor verdadero por ella.
―Siempre serás mi ángel ―susurró Alice ―. Siempre lo serás, aunque ya no tengas alas, siempre serás mi guardián.
―Pero si tú quieres volar, voy a ser tus alas cuando quieras hacerlo.
―Y para qué quiero volar, si ya el Cielo lo tengo contigo… siempre contigo ―dijo, y depositó un besó en su espalda herida.
―Entonces para qué necesito alas, si lo que quiero ya lo tengo ―decía Faillié dando la vuelta para mirarla― y ya ninguna otra cosa me hace falta.
Faillié sonrió y ahí cada una de ellas perdió la memoria de lo vivido en la batalla. Faillié perdió los recuerdos de su existencia como esencia y Alice también perdió los recuerdos que ella tenía sobre Faith-el. Su amor fue lo único que había en sus memorias, sus emociones y sentimientos estaban fuertes en su corazón. Las esencias del amor las visitaban muy seguido para fortalecer más sus lazos, esos lazos creados por una consciencia superior. Su vida estaba llena de paz y amor; hacían que el mundo girara de forma diferente, hacían que el Universo se transformara cada día.
Miguel las observaba desde el Cielo y estaba seguro de que cada mortal debía pasar por una prueba así para entender el verdadero sentido de todo, del porqué existen y del porqué su Dios sigue teniendo tanta Fe en ellos.
―Nadie lo esperaba, es la gracia divina ―dijo a Faith-el.
Las observaban desde el Cielo.
―Es el amor, el misterio de la vida y el principio de todo.
―No, Mikeiel ―contestó Faith-el―, ellas son el amor, la parte invisible, lo inmaterial, lo bello, lo divino y lo inmortal.
Era el lazo más fuerte que se había unido gracias a Faith-el, o gracias a ellas mismas sin ninguna ayuda divina. Tal vez ellas eran el verdadero misterio de la vida, un amor que no nació entre Mortales ni entre esencias, solo era el amor como tal, la gracia divina, la parte inexplicable de la vida… la parte que nunca nadie podrá comprender.
―Siempre lo logras, Faith-el ―dijo. 
―Es cuestión de amor, Mikeiel, y en el amor, siempre es cuestión de Fe.
Faith-el se alzó en vuelo y sus alas blancas se desplegaron con gracia. En un solo resplandor desapareció para regresar a la Tierra.
Miguel guió su mirada a la Tierra viendo que a pesar de la batalla librada, las esencias oscuras no podían destruirse jamás y que los Mortales siempre tenían su propia batalla esencial con ellos mismos.
―Militat omnis amans ―murmuró observándolas, tal vez, por última vez.

1 comentario:

  1. No había escuchado la canción completa. Dice kaomi, que viendo como te pone la chica, que lo más seguro es que le llames y le cuelgues, como si fueras una mocosa de secundaria, jajaja. Creo que tiene razón, jajaja. Tú sólo dime cuándo es la serenata y te hago coro, aunque mi mujer se enoje:)

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Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.