"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

8 de septiembre de 2012


VIII

Las vibraciones regresaron a su orden natural. Todos ellos aparecieron en el Cielo para que la Tierra fuera reconstruida a como era antes de que Hate-ellu iniciara la destrucción total. El Infierno ni siquiera llegó a desatarse. Las esencias oscuras regresaron a su vibración.

Los arcángeles y esencias de luz rodearon ambos cuerpos, del cual uno ya estaba sin vida.

―Faith-el ―decía Miguel apareciendo en su resplandor azul―, tú eres lo último que deben perder los Mortales. ¿Entiendes por qué eres el principio y la última creación? Eres lo que hace que las demás essentias existan. Eres el resplandor de la Fe. Creíste hasta el final en que Alice aún estaba ahí y seguiste creyendo a pesar de todo.

―Eres la salvación, Faith-el ―dijo Gabriel―. Mientras te tengan a ti… sus almas podrán salvarse.

―Por favor, Raphael ―murmuró.

Rafael se acercó y posó su mano sobre la frente de Alice. Una luz verde muy intensa sanó todas las heridas que había en su cuerpo. Era lo único que estaba a su alcance: curar su cuerpo mortal.

―Se los pido ―decía Faith-el―. Mikeiel, Uriel, Yibrail, Zaphkiel, Raphael, Jophiel, Aniel… ella tiene que volver a la Tierra. Debe vivir, sé que pueden hacerlo.

Los arcángeles se vieron entre sí. Las esencias se acercaron a ellos, eran las esencias más fuertes que tenía el amor. Si la regresaban a la Tierra, si le devolvían la vida, ella tendría recuerdos, tal vez no de su esencia como Hate-ellu, pero sí de Faith-el y todo lo que le dijo sobre la esencia del amor. Y por supuesto, lo que ellos temían, también regresaría con el sentimiento que tenía en su corazón: el amor que sentía por Faith-el también estaría en su alma. Era una decisión difícil y complicada. Al regresar a su vida mortal estaría sola y pensando en el amor que no tendría nunca, pero un amor que era intenso a pesar de todo. Qué pasaría con ella, sabían que seguiría siendo un blanco perfecto para las esencias ambiguas, las cuales no la dejarían vivir intentando enseñar el amor del cual Faith-el le habló durante el tiempo que estuvo en la Tierra. La batalla seguiría en su interior, era un mortal, incapaz de soportar el sufrimiento, pero también sabían que era más fuerte porque nació siendo humano, no como Faith-el cuando bajó a la Tierra como mortal. Eso ella lo tenía de ventaja y les daba esperanza a los arcángeles de que ahora sí podría vivir sin el amor de Faith-el.

―Me quedaré por siempre en ti ―dijo Faith-el acariciando su cabello.

Las esencias presentes: Pietatis-el, Pacem-el, afecctum-el, Passio-el y a Spe-el, se volvieron luz y entraron en su cuerpo.

—Yo soy el arcángel Yibrail, protector de la Columna de la Pureza… te concedo la vida.

En la mano de Gabriel empezó a formarse un lirio blanco. Lo depositó sobre el cuerpo sin vida y se desvaneció con el simple contacto.

—Yo soy el arcángel Raphael, protector de la Columna de la Verdad… le concedo sanación a tu cuerpo y empiezo a darle vida a tu alma.

Su rayo verde se posó en todo el cuerpo.

—Yo soy el arcángel Aniel, protector de la Columna de la Caridad… te concedo, Alice, el reencuentro y la paz contigo misma, para que puedas eliminar el vestigio de la amargura que pudiera causar el recuerdo de Faith-el por no estar a tu lado.

Su rayo rosa se centró sobre su pecho y se fue desvaneciendo poco a poco.

—Yo soy el arcángel Jophiel, protector de la Columna de la Constancia… te concedo la sabiduría que necesitará llevar tu consciencia al conocer la existencia de cada uno de nosotros —decía—. Porque hay luz y oscuridad que los Mortales no están destinados a conocer.

Su rayo dorado se posó sobre su cabeza.

Tenía que aceptar que había cosas inimaginables que tenía que guardar con toda fidelidad. Tal vez su cabeza no dejaría de pensar en todo lo que había vivido, pero debía manejarlo con sabiduría, transmitir a los humanos el verdadero sentido de su existencia.

—Yo soy el arcángel Uriel, protector de la Columna de la Gracia… le concedo a tu alma el arrepentimiento, y con ello el perdón, por causar tanto caos en la Tierra.

El rayo de color oro se desvaneció de inmediato sobre su cuerpo, tal vez llegando así, hasta la profundidad de su alma. No estaban seguros si ella recordaría toda la oscuridad que sintió y todo el desastre que provocó sobre la Tierra.

—Yo soy el arcángel Zaphkiel, protector de la Columna de la Libertad… te concedo la capacidad de perdonar, la misericordia, la compasión y el arrepentimiento. Te doy la paz, Alice.

Su rayo de color violeta se esfumó sobre su corazón.

—Yo soy el arcángel Mikeiel, protector de la Columna de la Voluntad…. te concedo la Fe.

Los rayos de los arcángeles regresaron a las Columnas que sostenían otro cielo más azul, más celeste.

Ya le habían concedido la vida una vez más.

―Yo soy tu essentia ―murmuró Faith-el a su oído, como lo hace cualquier esencia en su misión única.

El cuerpo de Alice despareció en unos segundos.

Faith-el se levantó y sentía algo diferente en ella. Su cuerpo estaba sanado, pero su existencia se sentía sin algún pedazo de su ser, se sentía incompleta en su estado perfecto y divino. Faith-el no se dio cuenta que cuando murmuró las palabras a su oído, en ese momento cambió la misión de su existencia, su resplandor divino había cambiado de gracia y de propósito.

―Faith-el ―decía Miguel que la contemplaba en su absorta interrogante del porqué se sentía tan incompleta―, ¿por qué pediste ser mortal en tu último deseo?

―No lo sé, Mikeiel. No lo sé.

Miguel en un instante que no duró ni un segundo, sacó su espada y atravesó el cuerpo de Faith-el, lo hizo tan rápido que ni le dio tiempo de hacer ni pensar en nada.

―Esta es tu respuesta, Faith-el ―dijo, sosteniendo con fuerza su espada.

Faith-el vio la espada atravesando sus entrañas y un halo de luz salía de ella, pero lo que más le sorprendió fue ver sobre el piso el cuerpo mortal que tenía en su existencia, ese cuerpo era el de Faillié, como se hacía llamar cuando vivía como humano en la Tierra. Faith-el se alejó del filo de la espada de Miguel y seguía observando el cuerpo que estaba sobre el piso. La espada de Miguel dividía lo verdadero de lo falso. Faith-el se agachó para recoger el cuerpo de Faillié, era ella en su cuerpo mortal. Faillié tenía las heridas que había conseguido al luchar contra Hate-ellu. Tenía las heridas de su espalda al perder sus alas.

Faith-el volteó a ver a Miguel preguntándose por qué su esencia se desprendía del cuerpo aparente.

―Es un regalo ―decía sonriendo―, por creer en ti hasta el final. Aunque el verdadero regalo sería para Alice y los Mortales ―terminó de decir con un aire inyectado de soberbia, pero una soberbia pura de alegría, porque convertía a un guardián, a una esencia, en un mortal y la dejaría en la Tierra.

―¿Tendrá recuerdos de lo que fue como essentia?

―Vagos recuerdos de nosotros estarán en su corazón, pero difícilmente recordará lo que fue ella, lo que eres tú en essentia. No sabrá con seguridad cuáles de ellos son reales y cuáles su mente cree inventarlos. Los recuerdos de la batalla debe tenerlos, sino como podría explicarse las heridas de su cuerpo.

―Raphael, ¿podrías curar sus heridas? ―pidió.

―No, no pidas milagros, Faith-el.

―Ella podrá ser curada con la ayuda de tu amor ―decía Gabriel, pensando en el amor que sentía un mortal por una esencia de luz―. Hay que darles un poco de crédito a los Mortales, ellos pueden curar las heridas físicas y algunas heridas del alma. Nosotros nos ocupamos de aquellas del espíritu. Algunos humanos son buenos ―terminó por decir Gabriel sin creer tanto lo que dijo al final.

Faith-el sonrió y desapareció llevando consigo el cuerpo de Faillié. La llevó a su departamento y la recostó sobre la cama porque aún dormía. Sabía que los humanos podían curar las heridas físicas, también sabía que algunos Mortales eran tan poderosos como para curar el alma.

Se encontrarían al amanecer de ese mismo día, con sus recuerdos vagos de haber luchado una contra la otra, por un mismo sentimiento tan oculto en sus memorias: amor. Faith-el se acercó al oído de Faillié y le murmuró palabras que no debía olvidar como mortal. Jamás debería cambiar su esencia para que siguiera enseñando el verdadero amor, para que sus palabras siempre hablaran con la verdad absoluta de todo, aunque fuera poco creíble para la razón de los humanos. Faillié debía continuar con su misión en la Tierra.

Faith-el se alejó de ella y desplegó sus alas. En un rayo tan luminoso regresó al Cielo.

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Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.