"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

10 de septiembre de 2012

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AÑO 2.0.17:8
―Y así es como la esencia del amor conoció su propia interpretación entre los Mortales. Se conoció a sí mismo por el amor de un mortal. Se convirtió en lo visible, lo material… pero siguió siendo lo bello, lo divino y lo inmortal, para el único amor que sentía ahora en su corazón. Así es como existe en verdad, con sus esencias buenas, las ambiguas y las oscuras, que espero no conocerlas contigo ―decía sonriendo Faillié, sin creer que tuvo el valor de volver a contárselo― o tal vez sí, si eso nos ayuda a conservar nuestro amor por siempre… para que no te alejes nunca de mí. Para que me ames toda la vida y que a pesar de todo siempre estés conmigo.
Suspiró. Una vez más había contado parte de su historia. Su principio y su misión. Lo que había sido su vida como inmortal entre mortales. Había abandonado el Cielo y su Cielo. Así había perdido sus alas y el murmullo del resplandor de su esencia.
―¿Alice? ―susurró Faillié, al darse cuenta que no le hacía caso. Estaba totalmente dormida con su cabeza recostada sobre su pecho―. ¡Increíble! Yo contándote la mejor historia del mundo y te quedas dormida.
Se levantó con cuidado y la dejó recostada sobre la almohada.
―Siempre contigo ―dijo Faillié suavemente.
Alice se despertó sin dejar de soñar, abrió los ojos y la miró ahí parada, sintiendo el confort de tenerla en su vida por siempre. Ya tenían varios años viviendo juntas y siempre pensaba que Faillié era lo mejor que le pasó.
―Tienes mucha imaginación y dices cosas muy bonitas ―dijo.
―¿Tú lo crees? ―preguntaba Faillié sonriendo, al ver como apenas si podía mantener los ojos abiertos―. ¿Te gustó la historia que te conté?
―Sí ―contestó.
―¿Te gustó mucho? ―preguntó otra vez para no dejarla cerrar los ojos.
Sabía que se había quedado dormida a la mitad de la historia y era muy distraída como para haberla escuchado entre sueños.
 ―Sí, pero ya vente a dormir conmigo ―cerró los ojos, y más dormida que despierta terminó por decirle―: Protégeme como a la niña de tus ojos… escóndeme bajo la sombra de tus alas.
Faillié la miró extrañada porque había recitado parte de un Salmo y la nombraba su ángel protector para que intercediera por ella ante el Cielo cuando fuera necesario. Para que protegiera su mirada y no dejara que la melancolía y la desesperanza se reflejaran en ellos, mucho menos en su amor. Así es la interpretación correcta del amor ciego. Tal como Faith-el protegió sus ojos al luchar contra Hate-ellu, Faillié debía proteger su amor para que nunca conociera el vacío, para que no apagara su resplandor y confiara solo en la Fe de su amor. Faillié pensó si Alice en verdad escuchó toda la historia o ¿será que ella también tenía parte de sus recuerdos?
Miró tras la ventana y dirigió su vista al cielo, sintió un aire de nostalgia en su interior. Las estrellas centellaban sin parar, sin ellas el cielo perdería completamente su magia y razón de ser. Los humanos no sabían el infalible significado de lo que encontraban en cada una de las estelas de polvo de mil colores que hallaban en el vasto Universo; solo eran constelaciones, estrellas, pequeñas galaxias que adornaban un infinito Universo. Cada noche oscura las veían como pequeños resplandores azules, inspirando una noche hermosa y tranquila. Sin saber que tenían una energía pura que hacía todo existir: eran esencia.
Faillié aún no se acostumbraba a su alma inmortal. No entendía algunos comportamientos humanos, pensaba que si ellos tenían la fuerza para creer en el amor, se preguntaba por qué no simplemente se dejaban guiar por él a pesar de no haber nacido con la virtud de conservar el murmullo de Faith-el por siempre. Sabía que si lo hacían todo giraría de manera diferente. Porque siempre, cuando se ama, se busca el bienestar de la persona amada. Extrañaba sentir ese solo sentimiento, ese único sentir. No sabía cuánto tiempo más le llevaría adaptarse a tantas sensaciones, emociones y a tantos sentimientos mortales.
Nunca perdería la memoria como esencia, así que siempre debía tener esa batalla en su interior, de ser mortal y de haber sido la gracia divina, el principio de todo. Dirigió su vista hacia la calle y observó a algunas personas. No las entendía aún, incluso a veces no las soportaba tanto, las creía egoístas, irracionales e inverosímiles. Sentía que sus comportamientos eran absurdos y que muchas veces se ahogaban en un vaso con agua, incluso a veces sin agua, realmente de un vacío absoluto. Los sentía tan inhumanos que no entendía cómo podían ser así en un lugar que es bello desde el principio, desde que fue creado para ellos. Pero sabía que debía creer, y seguir creyendo, al menos intentarlo en memoria de lo que fue.
Miró nuevamente al cielo y extrañó lo que era, lo que a veces quería volver a ser y deseaba volver al lugar de donde era.
Suspiró y dijo lo que no volvió a decir jamás:
―Yo soy el amor.
Volteó a ver a Alice, la cual hizo una sonrisa como si la hubiera escuchado. El único lugar seguro sobre la Tierra, su único hogar era siempre el lugar donde estuviera ella, estando a su lado todo tenía sentido en su existencia. Era su esencia de la Fe, aquella que disipaba cada duda y temor en su corazón mortal. Por ella libraría de nuevo la misma batalla, volvería a perder sus alas, su misterio, su principio y su propio Cielo. Protegerla era su nueva misión en la vida. Era la parte que, como mortal, no podía explicar, porque así era el amor. Su amor por ella sería lo inexplicable de su vida.
Faillié se llenó de tanta luz en ese momento que se creyó inmortal, volvió a creerse la gracia divina, la creación perfecta y el principio de todo.
Se acercó a la cama y se acostó a su lado. Era verdad lo que le dijo al principio, por ella el amor podría explicarse o jamás llegar a entenderlo, hacerlo aún más inexplicable. Y eso fue lo que hizo en la existencia de Faith-el, su amor tuvo tanto poder que le dio a su esencia un cuerpo, un alma y un corazón mortal. Como esencia no podía amar a una sola persona, pero Alice había hecho lo inexplicable: que el amor pudiera enamorarse de su amor.
La miró por mucho tiempo y en sus ojos sentía esa luz, era su propia luz hacia la única persona que amaba. Sabía que era la interpretación pura de su amor, sin ningún proceso químico de su cuerpo, sabía que siempre tendría un corazón inmortal por el amor de Alice. Se acercó más a ella para tener la sensación cálida de su cuerpo, para que su emoción por tenerla se convirtiera en el sentimiento de su amor. Tomó una sábana blanca y la jaló hacia ella, la cubrió con tanta dulzura que parecía que la escondía bajo sus alas para protegerla.
Acarició su cabello, besó su frente y le murmuró a su oído, como si fuera una esencia, lo que le diría toda su vida:
―Yo soy tu amor.

Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.