VIII
Ya era tarde, el sol estaba por
ocultarse. Tenía que hacer que su ropa se secara. Faillié no volvió a ponerse
la chaqueta. Sentía frío, pero al mismo tiempo sentía el calor tibio del sol.
Caminaron por el parque. Alice no volvió a ver su sonrisa. Fue como si Faillié
se hubiera apagado. La miró caminar por el parque, acercándose a las jardineras
rodeadas de árboles pequeños, haciendo una barricada para que nadie pudiera
cruzar más allá. Faillié acariciaba los árboles pequeños con la palma de su
mano. Era una nueva sensación, como un cosquilleo, como el que sintió en su
nariz por el olor agridulce. Le gustaba como se sentía. La palma de su mano se
guiaba entre las hojas pequeñas, entre las ramas que habían sido cortadas para
que no crecieran más. Sentía lo fresco y suave de las hojas; lo rasposo y duro
de las ramas.
Alice no quería que el tiempo siguiera
avanzando. Miraba con desesperación hacia el sol, queriendo que todo se
detuviera para no dejarla ir sin entender en verdad todo el sentido de su amor.
―Tengo que irme muy pronto ―dijo Faith-el,
para recordarle que el tiempo se estaba acabando.
―Lo sé.
Miró su ropa húmeda, su piel erizándose
por ocasiones cuando el viento soplaba ligero. Tal vez el frío era algo que no
percibiría como algo malo, tal vez le gustaba sentirlo. La obligó a ponerse la
chaqueta. No quería que enfermara, aunque sabía que nunca lo iba a hacer.
―¿Me vas a dejar a mi casa? ―preguntó
Era una costumbre que tenían: Faillié
siempre la iba a dejar a su casa por la noche; pero esta vez la tarde estaba
presente y ya no habría una noche más, ni una mañana más.
Llegaron al departamento por la tarde,
ya que hizo que todo el camino fuera mucho más largo al hacer lentos todos sus
pasos. Quería que en algún momento Faillié le dijera que todo era una broma,
pero entre más la veía, más se daba cuenta que ella en verdad era algo más que
un simple mortal que se cruzó por su camino.
Estaba por dejarla en la puerta de su
departamento.
Su mirada suplicante era todo lo que
sentía le quedaba. Quería que todo fuera una mentira, una mala broma. Ya había
sido suficiente. Se acercó a Faillié y se inclinó un poco a ella para besarla.
Miró sus ojos sin expresión alguna. Le sonrió con tristeza y se acercó más.
Cuando estuvo a punto de tocar sus labios, se detuvo, no quería saber que Faillié
seguiría sin sentir nada, no quería ser solo una sensación sin lograr ser un
sentimiento. Desvió su mirada de la de ella y la dejó así por largo tiempo.
Faith-el podría irse sin decirle nada,
pero no quería marcharse sin decirle que siempre estaría con ella.
―Alice … ―intentó decir otra vez, como
si su nombre hubiese sido la única palabra que aprendió en toda su existencia.
―Por favor, no digas nada ―decía con
lágrimas en los ojos.
Miró la fotografía que sobresalía del
bolso de la chaqueta. La tomó y se dio cuenta que la imagen había desaparecido
por completo. La apretó entre su puño y después la dejó caer al piso. Quiso
esbozar una sonrisa de frustración, pero pensó que al momento de sonreír no iba
poder evitar entregarse al llanto.
―Promete que volverás mañana, como todos
los días ―pidió.
―Mañana, siempre al amanecer, estaré
aquí contigo, como todos los días ―dijo Faith-el sin entender la promesa que le
estaba haciendo. Aunque en realidad sí la seguiría viendo, tendría que cuidarla
también, porque ya era parte de su misión como guardián.
―¿Podré verte? ¡¿Te podría ver como
esencia o como un ángel?! ¿Podré verte otra vez? ―preguntó con desesperación.
Pensó que sería insoportable no volver a
verla.
―No ―respondió.
―¿Cómo sabré que estás conmigo entonces?
Sin querer las lágrimas empezaban a
resbalar por su rostro.
―Me quedaré en ti por siempre.
―No te quiero así ―dijo. Sabía que sí
estaría con ella, pero sintiendo ese amor por otra persona.
Faith-el limpió sus lágrimas. Las sintió
tibias, suaves, delicadas. Su consistencia era diferente al agua que había
sentido en el grifo de la llave.
Diferente a la brisa de la fuente a pesar de su misma delicadeza y
suavidad. Diferente a la lluvia simulada. No sabía que eran diferentes porque
en ellas había emociones y sentimientos, algo que ella nunca iba a comprender.
Que nunca iba a sentir.
Miró sus dedos, se habían secado, su piel
había absorbido sus lágrimas. Se acercó un poco más a ella, como un impulso que
creía necesario, y besó su frente.
―Yo soy el amor ―le murmuró al oído,
como lo hace una esencia, para que las palabras nunca las olvidara y recordara
que siempre estaría en ella, aunque no la pudiera ver. Porque así es el amor:
lo invisible, lo inmaterial, lo bello, lo divino y lo inmortal.
―No te vayas ―suplicó con tristeza.
―Siempre me encontrarás al amanecer.
Su mirada no podía cambiar su expresión.
Entendió que por más que insistiera Faillié no podría quedarse a su lado y
tendría que dejarla ir para que continuara con su misión.
―Te estaré esperando siempre al amanecer
―dijo. Sonrió una vez más y se metió a su departamento.
Se marchó sin ninguna otra explicación y
sin ningún reproche, como si en verdad fueran a verse al siguiente día. Tenía
que marcharse para siempre, sin sensaciones más de los humanos.
―¿Se encontrara con el verdadero amor?
―preguntó Faith-el a Hope.
Los últimos rayos del sol estaban por
ocultarse y se iría en su propio resplandor para guiar desde la luz a las
personas que había unido por su paso por la Tierra.
―¿Es un tono de duda el que estás
utilizando? ―indagó con gracia―. Creo que alguna essentia ambigua debe estar
por aquí rondando. No te hace bien ser un mortal, Faith-el.
―¿Tú no dudarías con lo que acaba de pasar?
Estaba tan segura de sus palabras, sigo sin entenderlas. Esto no debió haber
pasado jamás, es inexistente… inexplicable.
―Les enseñas a los Mortales las
emociones para convertirlas en sentimientos ―intentaba explicar Hope―. No
siempre terminan en sentimientos hacia a ti, no directamente a ti. No lo que
eres… no en ti.
―¿Quieres decir que lo que siente en
verdad soy yo, es amor lo que siente por Faillié?
Hope estuvo todo el tiempo junto a ellas
y le pareció extraño que en ningún momento alguna esencia de luz o ambigua
estuvieran cerca de su entorno. Desde el tiempo en que Alice apareció en el
departamento, desde el primer instante en que tocó a la puerta, todos sus
sentimientos eran puros, pertenecientes a ella nada más. Sintió su
desesperación, la frustración que sintió ante la indiferencia de Faith-el, pudo
sentir la amargura de un amor no correspondido. La extraña alegría que sentía
por tener el honor de conocer a una persona como Faillié. Su lucha entre su
amor y la resignación de perderla para siempre. La angustia y la tristeza que
sentía al saber que el tiempo no le había alcanzado para demostrarle todo el
amor que sentía. Su confusión latente que tenía por haber escuchado una
historia tan irreal, tan sublime. Hope pudo percibir emociones muy fuertes, más
que esencias. Alice las manifestaba en el estado más inalcanzable para un
humano. Eran sus palabras, sus sentimientos, era su amor puro lo único que
estaba con ella. No pudo contarle esa parte extraña de esos momentos porque en
ese instante la esencia que era Faith-el volvió, ya no era más un mortal.
―Es hora de partir, Faith-el ―pidió Hope.
Faith-el se recostó sobre una rodilla y
agachó la cabeza. Una inmensa luz empezó a proyectarse de su cuerpo. Su
vestimenta cambió totalmente, dejó sus ropas mortales para vestir su atuendo de
esencia. Sus alas surgieron de su espalda y la luz divina se extendió por todo
su ser. Se había convertido en un ángel guardián, pero su vibración seguía
siendo superior que la de ellos. Le habían otorgado alas para que pudiera ir al
Cielo y venir a la Tierra. Debía cuidar a las personas que había enseñado a
amar, era su nueva misión como esencia y guardián. Se levantó y miró la inmensa
luz que sus alas proyectaban en toda la habitación. Por un momento sintió un
ligero alivio cuando las vio extenderse, como si le hubiera dolido haberlas
perdido antes. Fue una sensación extraña. Recogió sus alas y miró el resplandor
tenue que salía de todo su cuerpo: su esencia era visible en un cuerpo
aparente.
―Fue un placer estar contigo todo este
tiempo, Faith-el ―dijo Hope.
―El placer fue mío.
Hope le sonrió. Sabía que sus caminos
debían separarse para siempre, porque lo que quedaba de su misión como guía de
Faith-el, era esparcir su luz en todos los Mortales que había en la tierra. La
esperanza era para todos ellos, aunque el amor no era así.
―Cumple con la misión de tu essentia,
Faith-el ―sugirió Hope.
Faith-el alzó su vista, desplegó sus
alas y desapareció en un destello de luz.
Como sueles decirme: Querías mujer, ¿no? ¡Pues ahora te ching... mi vida! ¡Trabaja!:D
ResponderEliminarMmmm, ¿en verdad irás al Sur?
¿Cómo va tu bracito, le damos otro masaje? ;)
ajaja seep!!! ni modo, qué se le va a hacer??? :P
Eliminarsipi, iré.. no vas? aunque no es tan TAN al Sur como quisieras y dices que debería, pero al Sur será.
mmmmm mi brazo sigue igual, solo me duele cuando lo levanto, cuando despierto y cuando me acuerdo, pero ya estoy más allá del dolor:P jajaja y no, no quiero otro masaje, luego me drogas y quién sabe qué me harás cuando quedo inconsciente ¬¬' jajajaja
ya me cansee!!! estoy estresada y empiezo a ya no soportar a los de tu especie... otra vez :P... así que haré tuto, mañana a seguirle ¬_¬
¿En qué quedamos? Que cuando te sintieras mal y odiaras, un poco más, a los de mi especie(¬¬) ibas a dejar de trabajar, y ya. ¡YA! Es una orden. De lo otro hablamos después. Espero que ya estés dormida.
Eliminary luego quién te deposita tu quincena para tus gastos? a ver, a ver!!!! ¬_¬ jajajaja :P
ResponderEliminary odio es una palabra muy fuerte, pero a veces muy atinada :P... no es que los odie... mmmm... no los tolero a veces, me estresan, son como muy.. mmmm.... mmmm... se me fue la palabra XP, pero tú me entiendes :P....... oye, de verdad me veo tan jodida? por qué todo mundo quiere llevarme al doctor? :S... yo me siento... mmm... solo cansada, pero supongo que es normal, no? :D...
Pues hasta ahora yo no he recibido nada, a mí no es a quien mantienes, mira¬¬
EliminarYa te dije que yo te llevo, no te ves tan mal, pero hay cosas que no se ven tan normales en ti. Sólo cuídate, necesitas hacerlo.
ay perdón, te confundí con la otra :D... ya sabes que para el sábado ya toy en automático, ya los domingos ni mi nombre me sé :S.... así que perdone usted el equivoco de mi personita :)
Eliminary la palabra no es odio... es decepción :/
Claro, la otra se queda con todo.
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