"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

9 de mayo de 2012

VII
La llevó a un parque donde había una enorme fuente de casi cuatro metros de alto. Algunos niños jugaban entre sus aguas para refrescarse. Faith-el miraba el agua que caía en cascada de unas enormes pilas de piedras. Sintió el viento mezclándose con las gotas de agua fresca que chocaban con ligereza sobre su rostro. La sensación le gustó mucho más que el propio resplandor de su estrella. Se acercó con cuidado, recordando las tantas veces que había visto llover y que nunca pudo sentir nada. Miró como se formaba un pequeño arco iris en la cascada, el sol daba justo ahí.
Alice le quitó la correa de la cámara que aún colgaba detrás de su espalda, se la colocó al hombro sin darle tanta importancia, después de todo lo que sabía no iba a volver a utilizarla nunca. Con un suave movimiento le quitó la chaqueta para que sus brazos quedaran descubiertos. Su piel se estremeció aún más por lo fresco que era todo.
Extendió su mano; sintió el frío y la potencia del agua. El golpeteo se sentía fuerte y delicado a la vez. La brisa le pegaba en el rostro. Su cabello no tardó en ser inundado con minúsculas gotas de agua. Fue una sensación diferente a todo lo que ya había conocido. Recordó la intensidad con la que había visto llover en tantos siglos.
Alice sonrió al mirarla, tan atenta de sus sensaciones, como si fuera un niño.
―Así sentimos la lluvia sobre nuestra piel ―dijo.
No escuchó su voz. Todos sus sentidos se enfocaron en la parte nueva que estaba conociendo. Olió lo fresco en la brisa. Escuchaba el golpeteo del agua sobre la fuente. Miró cómo caía el agua sobre el dorso de su mano, la giró y sintió lo mismo sobre la palma. Había algo en la memoria de Faith-el que le provocaba una especie de recuerdos olvidados, sabía que no podía ser posible, porque su memoria no podía olvidar nada, pero sabía que extrañaba algo con tanta intensidad, como lo fuerte que era su resplandor.
Alice se sentó sobre la pila de piedra. No pudo evitar que su ropa se humedeciera por la brisa que chocaba en la pila. Agachó la mirada hacia el agua cristalina. Miró el reflejo del sol en las ondas que se formaban. ¿Qué más había allá afuera que no entendía? Qué nadie entendería. Se fijó en la chaqueta de Faillié. La fotografía sobre salía de una de sus bolsas. La sacó. Miró el semblante de Faillié todavía visible. Todavía extraño. La guardó en el mismo lugar. No quería conservar un recuerdo que pronto dejaría de existir. Estiró su mano para sentir lo ligero del agua, lo que apenas caía lejos de la cascada. No le gustaba la lluvia intensa. No sabía por qué le daba tanto miedo. Recordaba las tormentas que le aterraban por la noches, el sonido tan fuerte que provocaban los relámpagos. Las veces que tenía que manejar aterrada pensando que estaba en medio de un diluvio. Le tenía pavor a la lluvia. Siguió mirando las diminutas gotas que chocaban en su mano. Recordó que hacía mucho que una tormenta no le daba tanto miedo. Empezó a preguntarse el porqué, pero su respuesta había llegado sin aviso…
Miró a Faillié acercándose a ella, haciendo un cuenco con ambas manos, llevaba agua de la fuente. Se escurría entre sus dedos y las gotas mojaban su ropa, no le importaba. Parecía una niña que no se daba cuenta de lo que hacía. Casi llegó sin nada hasta su objetivo: había cubierto la frente de Alice para que sintiera lo fresco que estaba. El agua escurrió por su rostro, como ríos sin dirección y sin cause final. Sintió lo frío del agua, pero también pudo sentir el calor de sus manos y la protección que sentía cada vez que la tenía tan cerca. Lo único que salió de ella fue un suspiro. Aquel gesto había dado a su alma como un descanso al agobio que estaba sintiendo en su interior, como si hubiese sanado su alma de todo el sufrimiento que pasó antes de conocerla; como si le hubiera dado el descanso que necesitaría cuando se marchara para siempre. Miró los ojos de Faillié, habían cambiado otra vez: se veían dulces, bondadosos, eran casi mágicos. Tomó sus manos mojadas. No había palabras en ella. Sabía que la amaba. No sabía cómo explicarlo. La amaba.
Faith-el la miró y por primera vez, como mortal, le pudo sonreír. Había tenido una emoción como cualquier persona, se sentía feliz por el contacto de las manos de Alice estrechando las suyas. No solo sentía lo mojado de su piel o lo fría que había quedado por tanto tiempo mantenerlas bajo el agua. Podía sentir algo más que el calor cálido y suave de sus manos protegidas. Podía sentir…
Sonreía, sus ojos se habían iluminado, era feliz.
Todas las dudas que quedaban en Alice, todas las cosas que no le creía a Faillié, por fin se esfumaron al mirarla sonreír, como si fuera la primera vez que veía su sonrisa. Una sonrisa tan pura como jamás nunca la había visto en otra persona. Sintió como ese amor, el que Faith-el no podía corresponder, crecía más y más dentro de su alma. No podía creer que su amor en verdad fuera imposible y que lo que estaba sintiendo simplemente era algo no destinado para ella.

4 comentarios:

  1. Anónimo17.5.12

    ¿Es de quién creo que es? Tal vez me guste, sólo un poco. Escribe bonito, no lo voy a negar.

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    1. sip, es de ella... hoy me la recordaron, sabes? es feo cuando tu familia te pregunta "y cuándo vendrá otra vez?" u.u la recuerdan después de tantos años y eso que ellos solo la vieron una vez :(... en fin, a ver que pasa, ya el destino y la vida lo dirán, no?

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  2. Anónimo18.5.12

    Ten fe, princesa ^-^

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  3. A mí si me gustaron sus palabras. Expresan mucho.
    La fe es lo último que se debe perder mi querida amiga.

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Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.