"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

29 de agosto de 2012

IV
Los siete arcángeles no podían ver a Faith-el en el Infierno. No tenían noción de lo que estaba pasando abajo. Miguel sabía que ella estaba ahí por su propio consentimiento, porque si no fuera así, Hate-ellu no hubiera podido llevársela con tanta facilidad.
Faith-el estaba peleando sin tomar en cuenta las consecuencias si perdía la batalla; aunque en realidad no estaba luchando como debía. Su resplandor era más fuerte que Hate-ellu, pero nadie sabía lo que sería de su esencia estando en un lugar lleno de oscuridad. Ninguna esencia antes había bajado al Infierno, era un lugar no hecho para su resplandor, ni siquiera para las esencias oscuras. En el Infierno la luz de Faith-el se llenaría de desesperanza, y su resplandor podría apagarse por completo.
Sus ojos en un segundo se cegaron con gran ardor, como si se los hubieran quemado con el fuego vivo de un leño. Empezó a escuchar el lamento, el sufrimiento y el llanto de todas las almas que habitaban en el Infierno.
―¿Creíste que la Tierra era segura para ti? ―preguntó Hate-ellu con soberbia―. Lo que sentiste allá arriba siendo un Mortal no se compara con lo que estás sintiendo ahora como essentia, ¿verdad?
Faith-el no podía distinguir nada, solo escuchaba su voz. Sus ojos veían manchas que la rodeaban a toda velocidad. Podía escuchar ligeras risas de burla. Sentía como sutiles empujones en sus alas. Cayó de rodillas, no podía aguantar la presión de tantos sentimientos tan oscuros y fríos.
―Todo lo que sientes ahora, Faith-el, no se compara con lo que sentimos los Mortales cuando tú te vas.
―No es así ―dijo. Intentaba calmar las voces que le taladraban la cabeza, eran miles de ellas. Quiso ponerse de pie pero fue imposible―. Yo nunca me voy de ellos… ustedes son los que se van de mí. Se alejan de mi resplandor.
Hate-ellu ignoró por un momento su respuesta. Ella, como Mortal, intentó enamorarse algunas veces, pero nunca lo consiguió. Su alma necesitaba mucho más de lo que podía encontrar en las personas. Había conocido el verdadero amor, y era lo que quería con ella.
―Intentaste encontrarme muchas veces, pero siempre mirabas en el lugar equivocado ―decía Faith-el―. Nunca te diste cuenta que yo seguía ahí, porque era mi deber estar contigo siempre.
―¡Lo estabas, pero no como yo quería que lo estuvieras! ―gritó.
―¿Por qué miraste siempre en lugares equivocados? ―preguntó.
Hate-ellu dio la vuelta, intentando esconder su mirada. No quería regresar su memoria a sentimientos que la herían. ¿Por qué buscaba en lugares equivocados? Sabía que en cada una de las personas con las que intentó estar nunca iba a encontrar el amor que había conocido en Faillié. Saber que el amor era algo más que un sentimiento humano, más que un proceso químico de su cuerpo, la dejó confundida. Quería el amor, el mismo amor que le enseñó a saber más, quería a Faillié. Era lo que su alma quería tener. Se hundió en amores vacíos porque sabía que no le iban a entregar nada bueno, no quería que nadie la hiciera sentir lo que Faillié le había enseñado. No deseaba sentir amor por otra persona.
―Nunca ibas a volver ―respondió, casi con tristeza.
―Nunca iba a irme de ti.
Faith-el apretó los puños contra su cabeza. Ya no soportaba tanta presión que estaba sintiendo de las almas que habían caído en el Infierno y que estaban pagando por sus pecados cometidos en la Tierra. No podía soportar la maldad de todos los demonios que estaban cerca de ella. Su burla era muy lastimera.
―Te duele más estar en el Infierno que en la Tierra, ¿no? ―preguntó.
―Sí.
Hate-ellu se agachó para susurrarle, con la voz más fría y arrogante:
―¿Entonces por qué me seguiste, Faith-el?
―Para demostrarte que incluso aquí, en el Infierno, puedes sentir el amor que te enseñé.
Su respuesta fue como un balde de agua fría. Su odio se incrementó más. Se enfureció tanto que arrojó, con una esfera de energía, a Faith-el contra una Columna que se erguía hacia un cielo que parecía lava.
La fuerza con la que se había impactado hizo que de la Columna salieran rayos que surcaron todo el cielo rojo, tiñéndolo de más oscuridad. El Infierno se estremeció al igual que la Tierra y el Cielo. Las Columnas de las Bendiciones también se cimbraron. Los arcángeles sintieron la burla de los caídos. El alma de los humanos por un momento se llenó de cobardía. Las voces de los demonios se escucharon con más burla.
Hate-ellu la sostenía contra la Columna con su energía. La miraba casi hasta la cumbre… destrozando el resplandor de su esencia poco a poco. Sus alas no tenían movimiento alguno. Todo su cuerpo estaba paralizado.
―La soberbia ―decía Hate-ellu― es un problema de Mortales, no de una essentia de luz, Faith-el.
―No es soberbia ―respondió con esfuerzo―. Es amor… y Fe.
Aminoró su energía y la dejó caer. Sus alas quedaron destrozadas con el impacto. La había arrojado contra la Columna de la Soberbia.
―Ingenuidad, Faith-el ―decía acercándose a ella―. A eso se le llama ingenuidad. No conoces a los humanos. Te hace falta vivir en la Tierra y sentir todo lo que sentimos cuando tú te vas.
―Lo sentí ―dijo.
Hate-ellu se agachó. Tomó una de las plumas que se había desprendido de las alas de Faith-el. La observó por un tiempo, era de un color aperlado hermoso, puro, casi irreal. Después la extinguió como un fosforo entre sus dedos.
―Sentiste un atisbo, la superficie, el cascaron de toda la maldad solamente ―decía―. Fue difícil, ¿no?
―Sí.
―Imagina todo lo que sentiste. Toda la crueldad, la injusticia, la avaricia, la miseria y el desinterés de la humanidad por sí mismos. Ahora imagina todo eso sin ti, sin el amor, sin un poco de ti. Cuando tú ya no estás es peor.
Faith-el no respondió. En verdad lo sintió.
―Sin ti es más difícil ―dijo. Se levantó―. Vivir ya no es fácil.
Se acercó al triunvirato.
―Lo que yo hago tómalo como un acto de bondad ―decía Hate-ellu―. Ya nadie podrá sentir nada. Ya nadie podrá sentir tu ausencia.
―No puedes hacerlo.
Sus ojos ardían. Los lamentos de las almas la atormentaban. Aun en el piso podía sentir los roces de los demonios, las pisadas sobre sus manos. Podía sentir como el fuego podía extinguir sus alas. La batalla estaba perdida. Sabía que ya no había retorno al Cielo.
―Sé que todavía sientes amor ―dijo.
―¿Amor? ―preguntó acercándose a ella.
Faith-el alzó su mirada herida, pero llena de bondad y luz.
―Regresa a mí…

2 comentarios:

  1. ¡Ves! Es lo que te digo, somos humanos. Muy, exageradamente, muy pocos sienten como tú y ven el amor como lo haces tú, creo que eres la única. Por eso nadie quiere que te conviertas en uno más de nosotros, sería triste verte, como dice tu amor bonito, yo también me moriría u.u

    Ya me quedó claro que no eres un ángel, esa indirecta fue para mí, ¿verdad? jajaja ok, eres una esencia, un ángel guardián, ¿ves? al final terminas siendo un ángel :P Yo no lo dudo, tú no lo niegues ;)
    ¡Kannabi! ¿Qué crees? Ya hice que Kaomi leyera Faith-el, todo, pero todo, ¿y sabes qué dijo? dijo "se droga, ¿verdad?" Sólo para no admitir que le gustó, tienes razón, no puede ocultar sus celos envidiosos. Jajaja pero ya lo leyó, es un enorme paso.

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    1. ya te dije que noo!!! por qué no lo entiendes!!? no soy un ángel, yo no soy Faith-el!!!!... no estés de obsesionada¬¬... es una historia que inventé!! no estoy contando mi vida!!!¬¬.... fanatismo el tuyo¬¬...

      jajaja... sii! piensan que me drogué al escribir este cuento.. jajaja.. a veces yo también lo pienso:P:P... el sufrimiento de un corazón roto, es la mejor droga para la imaginación :P... jajajaja...¬¬... nah! en realidad, sólo quería contar algo extraordinario... plasmar la inspiración de un amor que llegó a sentirse...

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Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.