"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

29 de agosto de 2012


III

―¡¡Te odio!! ―gritó Hate-ellu atacando una vez más.

Faith-el ya no sabía si su cuerpo aguantaría otro ataque más. Todo lo sentía roto por dentro y por fuera. Por primera vez sentía el sabor de la sangre en su boca. Sentía como el líquido tibio y de color rojo resbalaba por su cara.

―Tienes que regresar a mí ―dijo, con las palabras agolpándose en su pecho porque ya no podía respirar.

Los siete arcángeles observaban el enfrentamiento que tenían las dos. No se explicaban cómo Faith-el podía resistir los ataques de una esencia tan poderosa.

―¡Te fuiste con lo que amaba! ¡Te recuerdo y lo único que siento a ti es odio!

―No puedes odiar lo que amas. Nunca podrías hacerlo ―respondió Faith-el.

Hate-ellu la seguía sosteniendo contra la torre con toda su fuerza. Cómo es que le pedía no sentir odio si le había quitado lo que tanto amaba. Sus palabras lo único que hacían era encender más toda la rabia y cólera que sentía por la persona que tenía enfrente.

―Regresa a mí.

―Tú deberías unirte a mí ―dijo Hate-ellu con una sonrisa irónica llena de satisfacción, sabía que obtendría lo que quería.

Aminoró su poder.

―¿Quieres salvarme? ―preguntó.

―Sí.

―Ven conmigo.

―Siempre he estado contigo ―respondió.

Hate-ellu sintió otra vez la burla de sus palabras. No la quería como estaba ahora. No quería que se marchara. No quería intentar encontrarla en otros ojos. Esta vez quería que todo se fuera, que no tuviera recuerdos ni un propósito. Tenía que escapar a su condena. No quería regresar sin la parte por la cual se había condenado.

―¡No entiendes! ―gritó, volvió a atacarla―. ¡Jamás vas a entenderlo!

―Tenía que irme ―se excusó―. Era mi misión, habías escuchado mi mensaje. Irme era parte de mi principio.

―¡Tu principio! ¡¿Y yo qué era?!

―Mi misión.

―¡¿Qué era para ti?! ―gritó.

Faith-el no entendía de qué manera debía responder a su pregunta. Había sido su misión, parte de un principio que cumplir. Ni siquiera ella sabía que debía encontrarla en su camino. Su esencia había mirado la luz de sus ojos.

―¡Responde! ―empujó con más fuerza―. ¡¿Yo qué era para ti?!

―El amor más fuerte que conocí.

―El amor más fuerte que conocí ―repitió sus palabras―. ¡El amor más fuerte que conociste… pero que nunca sentiste!

―Fue parte de mi essentia.

―¡Tu essentia!

―Enseñarte el amor era parte de mi misión.

―¡Irte también!

―Pero el amor nunca te abandona ―respondió.

No sabía cómo explicarle que el sentimiento se había quedado y que ella era el sentimiento, y no la persona.

―¡Amor! ―gruñó de impotencia.

Hate-ellu ya no soportaba tanta amargura que sentía de ella misma. Toda la frustración no la dejaba siquiera pensar en alguna posibilidad de salvar a su alma de la oscuridad. Todo lo que le dijera sería absurdo a su razón. Se encontraba frente a la persona que cambiaría todo, si tan solo lo deseara.

Miró la sangre que escurría por el rostro de Faillié. Sus ojos estaban rojos, su cuerpo herido. Estaba por ganar, por vencer lo que tanto odiaba. Miró sus labios. Se había quedado con la sensación de evitar besarla porque Faillié no sentiría nada. Se preguntaba qué pasaría ahora. ¿Esta vez ella no sentiría? Sólo tendría la sensación de sus labios, sin evocar un sentimiento.

¿Qué pasaría si la besaba? ¿Quién no tendría sentimientos?

Se acercó a su rostro. Faillié no entendía lo que pretendía hacer. La miró acercarse cada vez más, pero al final solo esbozó una sonrisa casi perdida entre una mueca de ira. No quería saber qué pasaría ahora.

―Alice…

―¡Ese ya no es mi nombre!

―Escúchame.

―Ya no, Faith-el ―decía―. La parte que podía escuchar el murmullo de tu resplandor ya no está.

―Está ―dijo―. Mira mis ojos. Mis ojos pueden mostrarte tu propia luz.

Hate-ellu cerró los ojos con fuerza, con ira. No podía sentir amor. No quería mirar su reflejo una vez más en sus ojos.

―¡Ya no, Faith-el! ―gritó―. Ya no.

“Vamos, Faith-el, extiende tus alas”, pensaba Miguel mirando la batalla.

Debía extender sus alas para que regresara su esencia y dejara de ser un Mortal. Si lo hacía ya no sentiría el dolor de su cuerpo y, sobre todo, el dolor que percibía del mundo. Tenía que rodear a Hate-ellu con sus alas y así poder llevarla a la vibración de los arcángeles para asegurar su aniquilación, pero parecía que era lo que menos quería hacer. Estaba en contra de la decisión de los arcángeles, se oponía a la voluntad del Cielo.

―¡Ya debo terminar con todo esto! ―dijo, y atacó con más fuerza.

―¡Regresa a mí! ―insistía Faith-el con la poca fuerza que le estaba quedando.

―No lo logrará ―dijo Raphael.

En un instante que nadie se esperaba, Faith-el extendió sus alas blancas con un fuerte resplandor dorado y rodeó con ellas el cuerpo de Hate-ellu sin darle oportunidad de nada.

―¡Es hora! ―gritó Gabriel.

Todos los arcángeles unieron sus rayos de luz para traer a Hate-ellu y a Faith-el a la misma vibración. Fue una luz intensa la que hubo desde el Cielo a la Tierra, fue tan rápida que ningún humano pudo haberse dado cuenta. Como siempre las grandes batallas eran a escondidas de los Mortales, aunque fueran para salvarlos de ellos mismos. El resplandor desapareció de la Tierra para ir al Cielo. Los siete arcángeles se prepararon para su exterminio, pero mayor fue su sorpresa al ver que en ese rayo de luz no estuviera Hate-ellu y mucho menos el resplandor de Faith-el.

―¿Mikeiel, qué pasó? ―preguntó Gabriel.

―Están en el Infierno.

2 comentarios:

  1. No lleva un orden, ¿verdad? intenté leerlo, pero no le entiendo.

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  2. jajaja nup, por eso dice "fragmento"... esta historia no se publicara completa, porque toy pensando en llevarla a una editorial para que la publiquen... y sino, yo la publicaré sola, pero claro, necesito presupuesto :P.... luego compras mi libro :D

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Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.