"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

29 de agosto de 2012

V
―Tenemos que traerla de regreso al Cielo ―sugirió Gabriel con angustia. Miró hacia la Tierra y los humanos cada vez se destruían más―. Está claro que Faith-el está perdiendo la batalla. ¡No está luchando como debería hacerlo!
Miguel estaba concentrado en sus propios pensamientos. Los otros arcángeles miraban hacia la Tierra. Los ángeles guardianes llegaban al Cielo con heridas y sus alas rotas. Los Mortales se dañaban unos a otros con sentimientos de odio y rencor. El arcángel Gabriel, como jefe de las legiones de ángeles guardianes, les ordenó que regresaran al Cielo para su propio resguardo ante la destrucción. Los humanos ya no tenían ninguna protección divina, así que su exterminio era próximo. Ya nadie podía hacer algo, solo Faith-el tenía el amor entre sus manos.
―Hay que buscarla ―dijo Miguel mirando más abajo de la Tierra.
Todos miraron hacia la misma dirección, no podían ver directamente al Infierno. Solo buscaban la vibración cada vez más débil de Faith-el.
―El resplandor de Faith-el está desapareciendo ―decía el arcángel Uriel, asustado de lo que sentía―. Debemos regresarla al Cielo.
Los arcángeles se unieron y cada uno sujetó su medallón con toda su fuerza. Las Columnas de las Bendiciones se llenaron de la luz de cada uno de ellos. Su rayo de luz fue el más intenso que pudieran usar en miles de años. Sabían que solo con toda esa energía podrían traer a Faith-el a su misma vibración.
La intensa luz viajó del Cielo al Infierno y volvió a apagarse en el Cielo.
Faith-el se encontraba en el suelo, sus alas estaban marchitas como si fueran flores cortadas hace mucho tiempo y sus ojos estaban mal heridos por haber visto al Infierno directamente. Su piel estaba lastimada con raspones y heridas no muy profundas. Partes de su piel se le veían purpura debido a su sangre. Parecía que su cuerpo temblaba de miedo por todo lo que había sentido en el Infierno. Si pensaba que en la Tierra había sentido lo peor, en el Infierno hubo sido casi su extinción si su esencia hubiese permanecido más tiempo ahí. Hubo tantos sentimientos oscuros en los seres que habitaban en la vibración más baja, que creyó no salir nunca de ahí. Incluso lo que sentía para salvarla se estaba oscureciendo. Ya no tenía movimiento de su luz.
Miguel estaba molesto por lo que Faith-el había hecho.
―¡¿Ni siquiera te das cuenta de lo que eres?! ―preguntó Miguel con un aire de soberbia y altanería―. ¡No eres el misterio como tal, Faith-el!
―¡Mikeiel! ―gritó Raphael.
―¿De qué hablas? ―preguntó Faith-el con el esfuerzo nulo de su existencia.
―No te das cuenta que solo eres el complemento de todo… de todos nosotros ―dijo, para recalcarle que también tenía la esencia de cada uno de los arcángeles.
Faith-el cayó en cuenta que no era ella sola como tal, era la suma de todas las esencias que se habían creado para compartir con los Mortales.
―¡Mikeiel, es suficiente! ―sugirió Raphael con reproche, sabía que si le decían la verdad podría dejar de creer en su luz misma y su resplandor podría confundirse.
―Tu error ha puesto en peligro la estabilidad del Universo creado: la Tierra, el reino del Cielo, a todos los Serafines, Querubines y Tronos. ¡A nosotros y a todas las esencias de luz! ¡A Dios mismo! ―dijo Gabriel molesto.
Faith-el estaba rodeada por los siete arcángeles del Cielo, eran los guardianes y jefes de todas las legiones de ángeles. Faith-el no tenía defensa ante ellos y menos con su existencia casi acabada.
―¿Te das cuenta por qué estás desapareciendo, Faith-el? Porque Hate-ellu está eliminando cada essentia que hay en ti. No eres el principio ni el misterio… ni la creación divina ―decía Miguel―. ¡Ellos, Faith-el! ―continuó―. Ellos son la essentia…
Miguel empezó a nombrar a las esencias, las cuales aparecieron frente a sus ojos con halos de luz infinita: Amentia-el, Affectum-el, Pietatis-el, Passio-el, Pacem-el, Illusio-el… e infinidad de esencias se presentaron en el Cielo. Miguel las alejó de la Tierra para evitar su extinción ante los actos crueles de los humanos. Las esencias eran creaciones independientes a las órdenes de Dios. Su misión les impedía seguir cualquier tipo de mandato; tenían un principio que cumplir, para eso habían sido creadas. Miguel solo las había resguardado en el Cielo porque sabía que no podía arriesgarse a tu total destrucción.
―No son tu complemento, tú eres el complemento de ellos… solo uno más. No eres ni la gracia divina ni el misterio ―dijo.
Faith-el se levantó mirando a tantos resplandores en el Cielo. Había demasiadas esencias, que parecía que las losas de oro se quedaban opacas con tanto brillo. Todos eran igual que ella: resplandores creados desde el principio del Todo. Eran demasiadas esencias y solo se veían como luces intensas, sin un cuerpo aparente, su resplandor era todo lo que quedaba. Parecían un millar de diamantes brillando a la luz del sol.
―Yo soy el amor ―dijo Faith-el mirando hacia la Tierra.
Los humanos se destruían. Sabía que tenía que estar ahí para que todo fuera un balance entre el bien y el mal; para crear en los humanos un poco de amor, aunque no todos lo pudieran tener por siempre debido a que no habían nacido con la virtud de conservar el murmullo de su resplandor, aun así necesitaban de escuchar su murmullo.
Faith-el miró a las esencias oscuras y a las esencias ambiguas, que parecían disfrutar de lo que ahora sentían los Mortales. A los humanos no les importaban todos los sentimientos negativos que ahora sentían, les daba igual sentir cualquier cosa. Eran muchas como para luchar contra todas, sabía que con eliminar a Hate-ellu el balance volvería, la batalla de siempre estaría igual.
―Ellos son la ambigüedad, no formaran parte de esta batalla, ni con ellos ni con nosotros. Dubio-el, Peractorum-el, Euphoria-el, Desiderio-el, Metus-el y todas las otras essentias ambiguas ―dijo Uriel, para que Faith-el no tuviera que preocuparse por esas esencias.
Faith-el sabía que todos eran parte de ella como esencia o, ¿es que ella era parte de todos… sin misterio y sin la gracia divina? Seguía mirando hacia abajo preguntándose tantas cosas. Se daba cuenta que ella hacía mucha falta sobre la Tierra. Era la destrucción inaplazable de los Mortales si ella no estaba presente. Al final los humanos morirían sin amor y ninguno de ellos tendría la posibilidad de entrar al Cielo.
―Tienes que eliminarla ―decía Miguel―, es la única salvación para todos nosotros y para los Mortales.
―Murió por amor, no puedo hacer eso. En su corazón hay algo vivo aún, algo que yo le enseñé ―dijo Faith-el, sin despegar sus ojos de la Tierra.
―Ella ya no tiene un corazón ―aclaró Aniel.
Faith-el hubo sentido algo más en la presencia de Hate-ellu. Tal vez no era un corazón mortal, pero sabía que aún tenía algo muy dentro de ella. Miró a los arcángeles, y dijo:
―Pude escucharlo.
―Esta vez fue el reflejo del tuyo ―decía Aniel―. Eras un mortal. Tenías un corazón. Fue tu reflejo.
―Latía por amor… ―dijo asustada.
―¡No lo entiendes! ―gritó Miguel.
“Latía por amor”, repetía en sus pensamientos. Su corazón había proyectado un reflejo en Hate-ellu. Había sentido. Una esencia de luz había sentido como lo hace un mortal.
―¡Ahí ya no hay nada! ¡Lo que había en ella como mortal se fue! ―dijo Miguel sacándola de sus pensamientos.
―No es verdad, Mikeiel, tú sabes que no todo está perdido… lo vi en sus ojos.
―¡Lo que viste fue la oscuridad y el odio! ¡El vacío!
―Alice aún está ahí ―dijo Faith-el.
―Allá abajo es caos ―explicaba Rafael, con una tranquilidad que no existía en Miguel―. Desde que Hate-ellu existe, los humanos se destruyen cada vez más rápido. Todo lo que tú creaste está desapareciendo. Ellos ya no aman, las essentias oscuras y las ambiguas reinan ahora. Los humanos dudan de su amor, tienen miedo, se hunden en caprichos, en falsos amores, se odian y se destruyen. No te queda otro camino, Faith-el.
Miguel se colocó detrás de ella para que sus ojos miraran lo que estaba pasando en la Tierra. Era verdad lo que decía Rafael, el amor estaba desapareciendo muy rápido y eso estaba terminando con la existencia de Faith-el.
―Tienes a la legión de ángeles guardianes que quieras ―dijo Gabriel―. La batalla que librarás no será fácil.
―O a los Trhonus ―sugirió Zaphkiel.
Como príncipe rector de los Tronos, podía disponer del poder que ellos ejercían. Eran ángeles pertenecientes al Sexto Orden dentro de las jerarquías angelicales del Cielo. Eran símbolos vivientes de la justicia y autoridad del Heraldo de la Luz. Seres de tremendo poder y movimiento; guardianes de las energías más altas de los seres de luz que pertenecían al Cielo. Los Tronos se ocupan de que estas energías mantengan las conexiones y fluyan a través de las demás jerarquías. Los Tronos llevan el mensaje del Heraldo de la Luz a los hombres y a los ángeles inferiores: son transportadores de la justicia.
―Puedes disponer de las Dominaciones ―pidió el arcángel más pequeño, Uriel, como su príncipe, podía disponer de su sabiduría.
Los arcángeles nunca antes habían pensado en la idea de ocupar a seres superiores a ellos. Eran como gigantes dormidos a la orden de la justicia Divina del Cielo. Las Dominaciones son los seres que gobiernan y dirigen las tareas de los otros seres celestiales inferiores. No son conocidos, ya que ellos no tienen contacto con los Mortales, a menos que sean enviados a una misión para beneficio de ellos mismos. Las Dominaciones son los ángeles que se encuentran entre el límite de lo finito con lo infinito.
Faith-el no estaba segura de que destruirla fuera la única solución, pero no sabía qué hacer ante ellos, que eran los más sabios y guardianes de todo el reino del Cielo. Faith-el sentía algo en su interior: la certeza de que aún en la esencia oscura de Hate-ellu encontraría un vestigio de lo que fue como mortal.
―Si eliminarla es el camino que debo tomar. Si eso es lo que tengo que hacer ―decía Faith-el―, no quiero a ninguna de las legiones, solo quiero a unas essentias de luz.
―¿Estás segura? La batalla no será fácil si Hate-ellu tiene a las essentias oscura peleando a su lado.
Faith-el volteó a ver a Miguel con una seguridad plasmada en toda su existencia, no una seguridad de ganar la batalla, pero estaba segura de lo que pedía.
―¡Quiero a Pietatis-el, Pacem-el, afecctum-el, Passio-el  y a Spe-el!
Eran las esencias más fuertes y poderosas que comprendían al amor. Faith-el lo sabía, los demás también, pero no sabían si las esencias iban a ser suficientes para librar una batalla con las esencias oscuras, que eran más y ellas iban a estar hasta el final de la batalla defendiendo a Hate-ellu.
―Si es lo que pides ―dijo Miguel.
A los resplandores de las esencias de luz se les dio un cuerpo aparente para librar la batalla contra la oscuridad. Rafael se acercó a Faith-el y curó todas sus heridas. Sus alas volvieron a batirse con majestuosidad y su cuerpo aparente se había sanado. Miguel la llenó de luz para vestirla como un arcángel guerrero e hizo lo mismo con las esencias que la acompañarían. Los matices dorados de las alas blancas de Faith-el brillaron con más intensidad y fuerza en un azul violáceo; su color blanco y dorado había cambiado totalmente, Faith-el pelearía como un arcángel guerrero. En su mano se iluminaba una espada forjada con el mismo fuego que la del arcángel Miguel. Los ojos de Faith-el fueron cubiertos por un vendaje hecho del manto de Dios, así no se perdería en la melancolía y la desesperanza de los ojos de Hate-ellu; porque el amor debe ser ciego ante el dolor y la oscuridad, para no perder su resplandor jamás. Así debía ser la verdadera interpretación del verdadero amor para los Mortales: siempre ciego y a disposición solo de la Fe.
Los arcángeles se reunieron y cada uno de ellos vertió su luz.
―Tu misión, ahora, es proteger a la Tierra de Hate-ellu ―decía Miguel―. Tienes que eliminarla.

2 comentarios:

  1. Otra vez para ella. Te van a pegar por andar dedicando canciones que ya te dedicaron. Jajajaja
    Oye, yo si pago por un show privado tuyo. Ese día casi te pierdo el respeto O///O <-carita sonrojada y avergonzada. Jajaja No te cuento lo que pensé, porque me vas a decir pervertida, ¡pero ese cuerpecito tuyo!:P

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    1. O.o!!! Sucia pervertida!!!
      luego por qué las dejan¬¬... por andar viendo propiedad privada¬_¬.... pervertida¬¬.... mmm... bueno, pagas bien el show privado? jajajaja

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Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.