"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

24 de agosto de 2012

VI
Le costó otros meses más sin respuesta. Faith-el no se daba cuenta que el amor era cada vez más extraño en la Tierra. Ya nadie se amaba de verdad, y los que habían nacido con la virtud, la luz de sus ojos ya no existía. Ya no había personas realmente enamoradas. Los países se declaraban la guerra, la muerte de miles de personas estaba presente y todo era caos en cualquier parte.
En un momento de desesperación recordó a una de las personas con las que había estado mucho tiempo atrás. Y si Hate-ellu estaba destruyendo todo lo que ella había unido antes, sabía que la encontraría en una de esas parejas. Viajó mucho tiempo para visitar a una mujer de casi setenta años, a la cual conoció cuando ella tenía veintiuno. Se sorprendió mucho cuando se enteró que se había separado de su esposo, con el cual había pasado más de cuarenta años a su lado. Había llegado muy tarde, los sentimientos de aquella mujer estaban llenos de odio y rencor por la persona que alguna vez amó con toda su alma. Hate-ellu tenía la fuerza para controlar a las esencias más oscuras y eso le daba la ventaja de poder convertir el verdadero amor, y llenarlo de sentimientos tan negativos como el odio, la indiferencia y la crueldad.
Quiso esperarla y entender que esencias oscuras había utilizado para cambiar el amor que sentían. Miró a un joven bajar de un coche frente a su casa, y después la miró a ella bajar. Su semblante era diferente a como la había dejado. Diferente al de las veces que la observaba desde el Cielo. Su mirada era austera. Ni siquiera era comprensiva con su hijo que la había ayudado a bajar del coche. Pudo sentir todo lo que estaba sintiendo. Cabía en ella todo el rencor y el desprecio del mundo.
―Te conozco ―dijo la mujer un poco atónita, cuando Faith-el se le acercó.
―¿Me recuerdas?
Había pasado mucho tiempo. Por un momento miró como sus ojos se iluminaban.
―No puedes ser tú ―dijo.
La mujer sintió un mareo que casi la desvanece. Su hijo corrió hacia ella para poder sostenerla entre sus brazos. Fue tanto el peso de su cuerpo que no pudo mantenerlo firme. Terminaron en el piso.
―Lo soy ―respondió.
Faith-el se acercó más. Se agachó a ella para poder mirar el brillo de sus ojos cansados.
―¡No poder ser tú! ―decía alterada―. ¡No puedes! ¡No puedes!
Su madre lloraba de la impresión que le causó su presencia.
―¿Quién eres tú? ―preguntó el joven.
Faith-el lo miró. No había sido una buena idea acercarse. Habían pasado casi cuarenta años. No podía presentarse ante ella con la misma apariencia física.
―No me olvides ―murmuró.
Dio media vuelta y se marchó. Los ojos de la mujer pudieron iluminarse en un segundo, pero su brillo se extinguió de su mirada.
―No sirve de nada. No tienes mucho tiempo, Faith-el ―dijo Hope.
Sabía que se había arrepentido por lo que había hecho. Pudo haberle causado la muerte por la impresión de volver a verla después de tanto tiempo y mucho más conservando su juventud.
―Me recordaba ―dijo.
―Todos pueden recordar ―explicaba―. La apariencia física es lo primordial entre los Mortales. Puede recordar tus ojos, tu sonrisa… las palabras que salieron de tu boca. Los Mortales tienen la capacidad del recuerdo en su memoria.
―Me recordaba ―insistió―, pero no recordaba el amor que le enseñé.
―El corazón, donde ellos creen que depositan el amor, también posee memoria…
Faith-el recordó su mirada, la mirada que tenía hace tantos años, la mirada que ahora le regaló por unos segundos. Era fugaz, su recuerdo era fugaz como su murmullo en el corazón de los mortales sin virtud. Su amor no era para siempre.
―Esto será el apocalipsis ―reclamó―. Los humanos te están perdiendo y sabes que si pierden la Fe, todo el Universo estará en caos. Será inevitable su destrucción. Tienes que entender lo importante que eres para ellos.
Faith-el lo ignoró y siguió buscando a otra persona que no había dejado hace mucho tiempo, incluso era un compañero del colegio. Fue un amor que duró muy poco tiempo, Santiago tenía la virtud de la pureza, así que Faith-el solo le dio la fuerza para encontrar el buen camino para conectar y armonizar sus sentidos con el verdadero amor.
Había llegado a tiempo, Santiago aún estaba con la persona que conoció después de Faith-el y era muy feliz. Su corazón aún estaba intacto. Las esencias de oscuridad no podían murmurar su resplandor con facilidad. Santiago sentía el verdadero amor.
―Él no puede saber mucho de ti ―aclaró Hope.
―¿A estas alturas ya qué importa que sepa quién soy?
Faith-el lo siguió por muchos días de cerca. Se había dado cuenta que las esencias oscuras eran cada vez más. Empezaba a escuchar levemente su murmullo. Sabía que pronto la esencia más oscura se presentaría para corromper su voluntad y corazón. Santiago parecía lo único resplandeciente en la Tierra, parecía ser la última esperanza de Faith-el… y así fue.
―¡Santiago! ―gritó Faith-el, cuando lo vio salir de su casa por la mañana.
―¡Faillié! ―se emocionó mucho al verla, corrió hacia ella y la abrazó con todas sus fuerzas―. ¡Hace tiempo que no sé nada de ti!
En el abrazo que le dio Santiago, hubo varios sentimientos llenos de bondad y paz. Fue tan hermoso todo lo que sintió, que incluso pudo sentir como todos los sentimientos negativos se iban en un segundo de su alma.
―¿Estás bien, Faillié? ―preguntó.
Había sentido el cuerpo de Faith-el casi desvanecerse entre sus brazos. Santiago conservaba con fuerza el murmullo de su resplandor. Hacía mucho tiempo que ya no había sentido tanta luz en un solo mortal. No había sentido en carne propia lo que su resplandor hacía en los Mortales con virtud. Era inmenso todo lo que sentía. Faith-el desconocía lo fuerte que podía ser su esencia en un mortal. Todo lo que sentía era impresionante a sus sensaciones, sus emociones se volcaron en un fuerte sentimiento. Lo que tenía Santiago era más fuerte que todo lo malo que había sentido en un principio.
―Sí. Estoy bien ―respondió, después de recobrarse y sentirse a salvo.
―¡¿Dónde estabas?! ―preguntó emocionado.
Por un momento olvidó el sonido de su voz sin querer. Faith-el estaba pendiente de la oscuridad que podría sentirse si aparecía Hate-ellu. Se dio cuenta que el resplandor que tenía Santiago podía interferir para sentir la oscuridad de su esencia. Tenía que concentrarse mucho más para poder sentir su vibración. Pero todo lo que podía encontrar eran unos ojos dulces y comprensivos, una sonrisa tierna y una voz reconfortante. Santiago era un diminuto resplandor entre tanta oscuridad, pero podía verse, podía sentirse y, con tan poco, podía ayudar a Faith-el a darle luz a toda la oscuridad que ella misma fue incrementando sin querer.
―¿Faillié? ―llamó Santiago―. ¿Dónde estuviste?
Le seguía pareciendo impresionante todo la fuerza que el resplandor de su murmullo le daba a los Mortales con virtud de poder escuchar y conservar su murmullo. Pero a pesar de ello, la oscuridad podía ser más fuerte, porque así lo permitían ellos.
―Estuve un tiempo fuera de la ciudad ―respondió después de unos segundos.
Santiago pensó que la actitud que tenía Faillié era debido a lo que había pasado tiempo atrás con su última relación. Le creyó que se había ido de la ciudad. Ahora entendió por qué no había estado ese día tan gris y triste para todos sus amigos. Alejarse era la mejor opción que podía haber tomado. Miró que sus ojos guardaban melancolía e incertidumbre por lo ocurrido. Pensaba que tal vez Faillié necesitaba hablar con alguien al cual había querido mucho, por eso había regresado.
―Siento mucho lo que pasó con Alice, de verdad lo lamento.
Faillié pudo reaccionar en seguida por el comentario de Santiago. Todo lo malo volvió a centrarse en lo más profundo de sus sentimientos, pero sabía que no debía demostrarlo.
―Sí, yo también ―dijo sin mucho interés.
―¿Por qué decidió hacer lo que hizo?
No sabía qué contestar, pero sabía que esta vez no podía decirle la verdad sobre lo que era y lo que representaba para la vida de los Mortales. No podía decirle y poner en riesgo aún más su vida.
―¿Cómo te va a ti? ―preguntó para no tener que responder.
―¡Bien! ―dijo emocionado y su semblante cambió― ¡Estoy muy feliz porque voy a casarme! Esta noche ―suspiró.
Faith-el pensó que Hate-ellu no dejaría que ellos dos se unieran por amor, porque la luz que tenía Santiago era inmensa y su resplandor podía ser una nueva fuerza para las esencias de luz.
―¿Y dónde será el lugar? ―preguntó.
―Donde ella trabaja, le gusta mucho… toda la arquitectura es de ensueño ―contaba―. ¡Es el lugar perfecto para los dos!
El semblante de Santiago cambió a un gesto de tristeza y melancolía. No quería decirle que dentro de toda su felicidad se sentía asustado. Santiago guardaba lo que Faith-el le había enseñado sobre el amor y esa parte pura no podía creer lo que estaba pasando en el mundo.
―Seremos ella y yo, así lo decidimos ―decía con un aire de tristeza―. Ya sabes cómo está el mundo, como está el país y todas las personas, empiezo a creer que sí es el fin del mundo.
―Yo todavía creo en el amor ―decía, para que Santiago no olvidara lo que le enseñó―. Tú también, así que todavía hay esperanza y mucha fe.
―Sigues siendo como antes ―dijo con una sonrisa que le devolvió la calma a su corazón―. Me gustaría que estuvieras conmigo esta noche y sé que a ella también le agradará que estés con nosotros.
―¿En realidad le gustaría que estuviera ahí? ―preguntó, un tanto incrédula por las palabras de Santiago.
Sonrió con ingenuidad. Quién podría creer que alguien estaría feliz teniendo a su lado a una de las personas que fue parte importante de su vida en cuestiones de amor.
―Al principio ―decía Santiago―, pudo sentir un poco de celos. Le hablaba de ti todo el tiempo. Pero sabe que lo que siento por ella es más fuerte de lo que sentí por ti.
―Es bueno escuchar eso.
Se puso rojo por lo que había dicho sin querer.
―No, no quiero que te ofendas.
―Claro que no ―decía Faillié―. Es lo que te enseñé.
Santiago no comprendió mucho sus palabras, pero les encontró sentido. Una realidad. Le había enseñado a sentir el verdadero amor.
―¿Vas a estar conmigo? ―preguntó.
―Ahí estaré ―respondió―. Como siempre lo he estado.

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Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.