"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

24 de agosto de 2012

VII
El lugar donde Santiago iba a casarse era muy grande. Parecía tanto el escenario perfecto para llevar una última batalla. Era un castillo que se había edificado desde varios siglos atrás. Sus torres y murallas eran rollizas. Tenía un patio muy extenso lleno de arbustos frondosos. Las fuentes eran iluminadas con luces artificiales. Hasta el fondo se encontraba una pequeña capilla, igual de antigua que toda la construcción. Solo estaban Santiago, su novia y la persona que iba a efectuar el compromiso.
Santiago se encontró con su novia: una chica dulce y tierna, que sentía el mismo amor por él. Había estado esperando a Faillié por mucho tiempo en la puerta principal. Le pareció extraño no verla, incluso le causo un poco de miedo que no estuviera ahí. Sabía que ella era una de las personas que sabía cómo cumplir sus promesas. Desde que la conoció nunca le había fallado, siempre cumplía con todo lo que le decía. Sus palabras habían sido las más bellas que hubo escuchado en mucho tiempo sobre el amor. La recordaba siempre tan hermosa, que, ahora que lo pensaba más detenidamente, se preguntaba cómo es que su amor pudo cambiar para buscar a otra persona a quien amar. Por un momento se sintió confundido con sus sentimientos.
―Faillié ―murmuró Santiago en una sonrisa de amor.
Cuando se cansó de esperar se fue hacia la capilla y a la entrada, se encontró con una flor blanca muy hermosa, atada con un listón dorado junto a la puerta. Regresó su vista hacia atrás y sonrió. Sabía muy bien quién la había dejado ahí. Entró hasta el fondo de la capilla donde la esperaba su novia y cuando la miró, entendió todo lo que Faillié le había enseñado con respecto al verdadero amor.
Faith-el los miraba desde el patio de la entrada principal, no tan lejos de ellos, esperaba a que llegara Hate-ellu para que la llevara ante los arcángeles.
―Sé que aún estás ahí―dijo.
Necesitaba toda la fuerza. Obtenerla de donde sea. Sabía que solo podía tenerla de ella misma. Su propia fuerza: su Fe. Pensó en la luz de la mirada de la última persona que le dio tanto poder a su esencia: Alice.
Faith-el empezó a experimentar una serie de emociones y sentimientos en todo su ser. Hate-ellu descendía con lentitud, con ese halo de oscuridad reflejándose en su cuerpo, en la fuerza de sus alas negras y en el fuego de odio en su mirada. Pisó la tierra y parecía que el polvo del suelo huía de cada pisada que daba. El ambiente se volvió denso y parecía oscurecerse poco a poco. Hasta ese momento, que pudo verla tan detenidamente, entendió por qué el arcángel Miguel le dijo que era su misma esencia. Hate-ellu vestía igual que ella, parecía un ángel guardián, solo que sus ropas eran totalmente de rojo oscuro y lo que resplandecía en dorado en Faith-el, era totalmente de color vino en Hate-ellu.
Antes de que Hate-ellu intentara acercarse más hacia la capilla, Faith-el se interpuso en su camino. En ese momento la esencia de Hate-ellu pasó a la primera vibración, pero su fuerza aún era más que la de Faith-el, porque ella seguía siendo un simple mortal. La expresión de Hate-ellu cambió en un instante, su risa irónica llena de frustración, se convirtió en rabia y la más pura cólera. Sus alas negras se extendieron en toda su gloria para mostrar toda la furia que sentía.
La batalla final estaba por iniciar. Lo sabía Hate-ellu y Faith-el, los arcángeles también estaban listos para interferir cuando fuera necesario.
―¡¡Te aborrezco, Faith-el!! ―gritó Hate-ellu, y lanzó su energía hacia ella con toda su ira.
Su cuerpo se impactó contra un árbol, fue tanta la fuerza que casi arrancó el árbol de raíz. Faillié pudo soportar el ataque sin saber cómo o por qué lo hizo. Su cuerpo era el de un mortal, incapaz de aguantar un impacto así. Se levantó sintiendo todo su cuerpo roto. No esperaba que Hate-ellu pudiera lastimarla tanto.
―Faith-el ―salió su nombre de sus labios, sintiendo una inmensa repulsión por lo que significaba en la vida de los Mortales.
Volvió a acumular tanta energía y se la lanzó sin tener siquiera un poco de compasión. Su cuerpo quedó impactado en una de las bardas rollizas que rodeaban la capilla. El lugar se cimbró por todas partes. La bovedilla se cuarteó en tres pedazos. Los candelabros en el techo estaban por desplomarse. Las imágenes cayeron de sus sagrarios. Santiago y su novia salieron asustados, pensando que estaba temblando. Afuera todo parecía normal. Ellos no podían ver a ninguna de las dos.
Hate-ellu creó más energía en la palma de su mano, estaba dispuesta a arrojársela a Santiago cuando lo vio correr hacia la salida. Era uno de los resplandores de amor más fuertes que todavía quedaban sobre la Tierra, sabía que tenía que acabar con él. Después sería más fácil terminar con todas las esencias de luz, especialmente de Faith-el.
Santiago volteó cuando sintió algo extraño detrás. Podía sentir la oscuridad y la miseria. Pero solo pudo ver una energía oscura que se dirigía a toda velocidad hacia donde estaba. Se quedó inmóvil, pero se dio cuenta que un resplandor de luz se interpuso para que no lo dañara.
Faith-el se había levantado para protegerlo.
Su cuerpo fue arrastrado por varios metros, casi hasta los pies de Santiago. Se quedó asombrado cuando pudo mirar a Faillié aparecer de la nada cuando el resplandor se desvaneció. Su novia lo sujetaba de la mano para que salieran, la tierra se seguía moviendo bruscamente.
―¿Faillié? ―murmuró Santiago, sin creer lo que estaba viendo.
―Vete ―dijo.
Santiago se dio cuenta que otra inmensa luz negra se estaba formando enfrente de Faillié y después iba camino a él a gran velocidad. Regresó su vista a ella y volvió a mirar solo un resplandor que lo estaba protegiendo otra vez. Santiago estaba en shock. Siempre pensó que Faillié había sido algo muy especial en su vida por la forma tan misteriosa en la que apareció en ella. No era una persona normal, parecía venir de otro mundo o a veces pensaba que venía del Cielo. Desde que miró sus ojos, desde la primera vez, sintió lo inexplicable del amor. Conoció la expresión más pura del sentimiento. Parecía increíble lo que estaban mirando sus ojos, su resplandor era como el de un ángel; para Santiago, Faillié parecía un ángel. Si se lo hubiera contado, no hubiera dudado nunca de ella.
Volvió a verla tendida sobre el suelo. Estaba herida.
―Tienes que irte ―le pidió en una sonrisa.
Santiago no quería dejarla sola, pero cuando se dio cuenta ya no podía ver nada: ni a Faillié ni el resplandor. Su novia insistió en que se fueran y él ya no pudo negarse, sabía que tenía que proteger a la persona que amaba, porque fue lo que Faillié le había enseñado. Sabía que ella iba a estar bien, que tenía la fortaleza para luchar contra lo que sea que estuviera luchando si lo hacía por amor.
Faith-el miró hacía la salida y pudo ver que los dos habían escapado.
―Proteger el amor ―decía mirando a Hate-ellu―. Todos debemos proteger lo que amamos.
Hate-ellu se llenó de ira y de un vuelo fugaz llegó hasta donde estaba. La miró por mucho tiempo y volvió a llenarse de tanto rencor. Hacía mucho que no la tenía tan cerca de ella.
―¿Proteger? ―preguntó con rabia.
Faith-el se dio cuenta que la luz de su mirada ya no era la misma. El color miel que tenían sus ojos, había cambiado para verse oscuros como el ámbar, más densos que el ámbar.
―Tienes que regresar a mí ―decía Faith-el, intentando mantenerse de pie―. Regresa a mí, Alice.
―¡Tú te llevaste lo que más amaba! ―dijo Hate-ellu, y la atacó con toda su ira.
―Alice …
―¡Debiste quedarte! ―gritó.
―No era tu amor.
―¡¡Ella era mi amor!!
Los arcángeles observaban cada detalle. Lo que dijo Hate-ellu los dejó sorprendidos. Hablaba de Faillié como si nunca le hubiera dicho que era Faith-el. Sus recuerdos estaban intactos con todo lo que había vivido a su lado. ¿Cómo es que había dejado que su alma se oscureciera con tanto odio?
―¡Tenía que quedarse! ―dijo.
Faith-el soportaba toda la fuerza que Hate-ellu le dejaba ir. La impactó contra una torre del castillo y eso provocó un fuerte temblor que se extendió a más de cinco cuadras. Hate-ellu la tenía contra la torre intentando cortarle la respiración con el antebrazo. Faith-el miró los ojos vacíos de Hate-ellu, como mortal no podía lastimarla, al menos eso creía ella y los arcángeles.
―No, por favor ―dijo Faith-el con angustia, sin saber lo que pasaba en su interior por mirar sus ojos sin la luz que en el pasado la orilló a elegirla para enseñarle el amor.
La empatía que tenía, debido a su vibración espiritual, se manifestó con más fuerza. Sentía el odio eterno de Hate-ellu, pero lo que más le aterró, fueron las imágenes que llegaron a su cabeza. Después de que Faith-el se marchó en su resplandor infinito, intentó vivir sin ella desde ese día. Fue inútil cada cosa que hizo, intentó encontrar el amor y solo se hundía en necesidades absurdas y falsos amores sin querer.
―¡¡Te llevaste lo que amaba!! ―gritó Hate-ellu recordando su tristeza.
―No ―dijo Faith-el.
Sus lágrimas salían de sus ojos con tanto dolor y amargura al sentir todo lo que vivió después de dejarla en la Tierra. Su desesperación por encontrar el amor la orilló a perder su verdadera esencia. Lastimaba a las personas porque no encontraba la luz que vio en los ojos de Faillié. Siguió hundiéndose más ante el dolor de no encontrar el amor como Faith-el le había dicho que lo encontraría. No sentía nada con nadie. Intentaba. Quería. Nada resultaba para ella. No era suficiente para su corazón. Su mente y su cuerpo podían engañarse. Podía sentir el contacto de otra persona, escuchar sus palabras, pero su alma era la que se negaba a despertar. Quería vivir en el sueño, extraño, misterioso, en el que había conocido a Faillié. Así estuvo por varios años, hasta el grado de perder las ganas de vivir.
―¡¡Te fuiste!! ―gritó Hate-ellu, con tanta rabia que parecía que sus ojos querían llorar de amargura.
―No lo hagas ―terminó por decir Faith-el.
La imagen que vio fue devastadora para la parte que aún representaba como esencia. Sintió su desesperación y la nostalgia de su corazón. Había decidido quitarse la vida, para ver si del otro lado encontraba el amor que perdió. Faith-el entendió por qué no pudo verla cuando debía cuidarla como su guardián, sus ojos perdieron su luz el mismo día que ella se marchó. Así que su esencia pura no la miraba, porque en su alma ya no había nada de lo que Faith-el le enseñó. La luz de sus ojos se apagó cuando supo que no volvería a encontrar su reflejo en los ojos de Faillié.
―No lo hagas.
Los arcángeles no podían percibir lo que Faith-el sentía por su empatía. Solo miraban su dolor y la angustia de no querer sentirse mortal en ese momento. La vibración de Hate-ellu, la de Faith-el y la de los humanos estaba en una sola, eso provocaba el desequilibrio natural. Cada ataque de Hate-ellu provocaba cataclismos en alguna parte del mundo. Terremotos de gran magnitud sacudían la tierra. Los tsunamis inundaban las ciudades pequeñas. Los volcanes estaban en erupción. El final del apocalipsis empezaba.
―¡Te fuiste! ―dijo con amargura.
El dolor que sentía Faith-el por los recuerdos que vio en los ojos de Hate-ellu, se fue al sentir la fuerza de regresarla al amor que le enseñó, que podría darle de nuevo la luz y la paz a su alma.
―¡¿Por qué siempre te vas?! ―reclamó con profunda ira.
―Nunca me fui de ti…
―¡Mientes!
Apretó con más fuerza su cuerpo.
―Siempre intenté estar contigo…
―¡Me dejaste! ¿Lo recuerdas? ¡Me dejaste cuando no tuviste que hacerlo…!
―No funciona así ―decía apenas―. Alice, yo no te dejé nunca.
―¡Cuando menos tenías que hacerlo! ―gritó.
Los ojos de Hate-ellu se llenaron de rabia y rencor por la persona a la que tenía enfrente. Todos sus sentimientos la llevaron a sentir con tanta fuerza. Todo a su alrededor se estaba viniendo abajo.
Cómo podía el amor vencer al odio, cuando antes ese odio estaba lleno del más profundo amor. Tenía dentro de sí la fuerza más grande del Universo.
―¡¡Te fuiste!!
Faillié miró sus ojos, sintió el momento en el que su resplandor era más fuerte en los humanos: cuando su mensaje había llegado a su fin.
―No.
―¡Nunca debiste!
Seguía reclamando todo el sufrimiento que había sentido cuando ella se fue. Nunca le pareció justo.
―Siempre estuve contigo ―murmuró ante tales recuerdos, que para los Mortales era el indicio de un amor que sería para siempre.
Miró sus ojos inyectados de la más profunda tristeza e ira. Todos los recuerdos se estaban acumulando en sus sentimientos llenos de oscuridad, sentimientos que alguna vez estuvieron colmados de tanta luz. Se estaban formando todas las imágenes. Faith-el las podía ver y sentir. Miró la primera vez en que se conocieron. Pasaron por su cabeza cada día y cada instante que había valido la pena para su parte mortal. Después se estacionó en un recuerdo, en un día… en una mañana. Hizo que ese recuerdo fuera más lento para que le doliera tanto como a ella le había dolido recordarlo por tanto tiempo, cuando no entendía por qué todo debía terminar justo ahí.
De su voz quebrada por las lágrimas, que se atoraron por un segundo en su pecho, le dijo:
―Cuando menos tenías que hacerlo, te fuiste… ¡Me dejaste!

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Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.