IV
Se resguardó por mucho tiempo dentro de
su habitación. Por un tiempo lo consideró el lugar más seguro sobre la tierra.
Había vivido ahí mucho tiempo. Formuló recuerdos agradables, recuerdos de un
amor que podría ayudarla a continuar con la misión que tenía. Pero no podía
permanecer ahí para siempre. Cuando intentaba salir al mundo, las emociones y los
sentimientos de los demás la herían. Su empatía le estaba costando mucho
controlarla. Se sentía tan cansada y tan herida por todos los sentimientos que
arrojaban los humanos, no eran tan buenos en ninguna persona. Los Mortales se
lastimaban con sus emociones y sentimientos. El mundo estaba cambiando gran
parte de lo que las esencias de luz hacían día con día en todos los Mortales.
Su resplandor cada vez era más débil, las acciones de los humanos, que se
dejaban llevar por los murmullos de las esencias oscuras, eran cada vez peores.
Había bajado a la Tierra desde hace mucho tiempo, conocía las acciones
equivocadas de los humanos, pero esta vez las acciones, que antes no le
afectaban, la herían profundamente. Antes tenía una misión, un único sentimiento.
Hope estuvo con ella en todo momento sin
entender lo difícil que sería para una esencia de luz ser un mortal. Todas las
esencias guardaban en su resplandor un único mensaje, no conocían nada más. No
podían. No era su principio conocer otro más. Faith-el también había sido
creada para que su resplandor guardara un único mensaje: amor. Esta vez estaba
experimentado todo al mismo tiempo. No soportaba las emociones que venían de
fuera, no soportaba los sentimientos que las emociones le hacían tener.
Faith-el se encontraba sentada en el
suelo, estaba en un rincón de la habitación, lejos de cualquier puerta y
ventana. Sujetaba su cabeza contra sus rodillas como si tratara de protegerse
de alguien. Sentía que todo lo de fuera iba y venía entre el viento, entre el
vacío. Podía traspasar las paredes más gruesas. Todo se escapaba de los
pensamientos de las personas. No podían controlar su ira, su tristeza, el
agobio, la desesperación. Escuchaba el llanto, las voces, los gritos. Los
murmullos que parecían gritos ahogados. Todo lo sentía y lo escuchaba.
Quería que todo parara.
―Sé que es difícil para ti todo esto ―le
decía Hope, mientras se agachaba hacia ella―, pero tienes la fuerza para
lograrlo.
―¡Duele! ―intentaba decir, pero su voz
se entrecortaba con tanta amargura―. ¡Duele mucho, me lastiman… no puedo soportarlo!
¡No puedo, Hope, duele y me está quemando por dentro, sus emociones, todos sus
pensamientos me lastiman! ¡Me está matando!
Sin Faith-el como esencia y Hate-ellu
destruyendo el amor, los humanos tenían sentimientos de destrucción y crueldad.
Llegaban a su cabeza tantos pensamientos de odio que no podía soportarlos en su
alma, porque era un sentimiento que jamás había conocido y era algo que ni como
mortal podía soportar. Sentía el dolor de la guerra en el mundo, el rencor
entre la gente y sentía la desesperanza que ahora tenían las personas buenas
que ya habían perdido su luz. El resplandor que Faith-el les había dejado ya no
lo tenían tan fuerte como cuando ella era una esencia. El murmullo de las esencias
ambiguas y las oscuras eran más fuertes en los Mortales. Todo lo que percibía
de afuera era tan cruel y oscuro, que sentía que su alma se hundía de miedo y
tristeza. No podía hacer nada por salvarlos. Se sentía vulnerable como estaba.
Sentía que no tenía la fuerza para salvar algo que parecía estar destinado a
destruirse. Nunca lo había visto así, porque era una esencia de luz. El amor
era lo único que podía percibir de su resplandor. Nunca pensó que su misión era
un intento por darles otra oportunidad.
El resplandor de su esencia era la única
salvación de la raza humana.
―Por favor, ¡ayúdame a soportarlo!
―decía con sufrimiento―. ¡¡Ayúdame a soportarlo!!
Hope sabía lo difícil que estaba siendo
para ella.
―Ven…
La levantó. Su cuerpo ya estaba
deteriorado y cansado, se estremecía de frío o de impotencia. Necesitaba de
comida, de aire puro que respirar. Le cansaba todo. Como mortal no sabía cómo
vivir. Quería escapar, regresar al lugar al que pertenecía. Sintió las manos de
Hope cálidas, suaves, reconfortantes. Por un momento las voces se convirtieron
en susurros. El dolor de cabeza disminuyó. Su corazón dejó de latir de la forma
tan arrebatada en que lo estaba haciendo.
―Tienes que entender ―dijo.
La acercó a la ventana que daba hacia la
calle. Esperaba que antes de abrirla, Faith-el entendiera que como mortal era
parte de lo que tenía que sentir para entender de verdad todo lo que su
resplandor daba como fuerza a los Mortales.
―No, no puedo ―apenas si pudo decir.
Sentía que las palabras se amontonaban
en su pecho. No hallaba la forma de controlar tantas emociones y tantos
sentimientos tan dolorosos. Tuvo tantas ganas de correr para que todo lo que
estaba sintiendo se desvaneciera y no la lastimara más.
Cuando Hope abrió la ventana, Faith-el
se hizo para atrás al sentir todas las emociones de las personas, que no
estaban cerca de ella, pero aun así las sentía más fuertes. Era tanto el dolor
de los sentimientos y las emociones que percibía, que empezó a llorar al no
entender cómo podían existir sentimientos así en los Mortales. Sentía la
amargura, la desesperanza, el rencor, la angustia, la frustración, la crueldad…
y tantos sentimientos humanos.
Se acercó rápido a la ventana y la cerró
con fuerza. Se fue otra vez al rincón donde estaba, ahí se sentía un poco más
segura, aunque el dolor de todo eso no podía quitárselo y tenía que estar
aguantando toda la presión en su alma.
―Casi siempre es así ―le explicaba
Hope―, son humanos y sabes que no todos nacen con la virtud de conservar el
murmullo de tu resplandor por siempre, y los que no nacen con ella… sufren,
lloran, se preocupan… se lastiman.
Se acercó a ella para hacerle entender
que no todo debía ser así. Faith-el había sido la esencia del amor y era el
único sentimiento que conocía hasta ese entonces. Por eso todo lo demás no
podía soportarlo, porque no lo entendía y no sabía cómo canalizarlo en su
interior.
―Tú eres la diferencia de todo lo que
pasa ahora ―decía Hope―. Sabes que tienes que estar en ellos. Tú transformas la
vida, la forma de verla y de sentirla.
―Ya no sé por quién debo pelear ―dijo
Faith-el, sabiendo que no valdría la pena salvar a los Mortales, cuando en la
mayoría de ellos no se podría erradicar por siempre el mal y lo único que tendrían
en su naturaleza era el lastimarse unos a otros.
―Los humanos a veces ya no saben por
quién o por qué deben pelear ―explicaba Hope―. Tú eres la diferencia en ellos. Eres
la parte invisible y la fuerza que les da esperanza de creer. Eres el amor, lo
que cambia todo.
Hope le extendió la mano a Faith-el para
que se levantara. Intentó que se acercara de nuevo a la ventana. Parecía una
niña asustada, conociendo por primera vez lo que era la amargura y el
sufrimiento de algo que no entendía. Hope empezó a abrir la ventana lentamente,
esperando que entendiera lo que ella era, lo que representaba como una esencia
y un guardián. Las lágrimas de Faith-el volvieron a salir al sentir tanto dolor
que había en el mundo. Le quemaba todo lo que sentía, todos los pensamientos
ajenos que venían a su cabeza no los entendía y le dolían demasiado. Muchos de
ellos eran crueles y despiadados. Sentía como se alojaban en lo más profundo de
su alma como un hierro candente que la desgarraba poco a poco.
―Por favor, no ―murmuró con las lágrimas
agolpándose.
Faith-el cerró los ojos con fuerza, como
si eso le pudiera ayudar a no sentir las emociones y los sentimientos de los Mortales.
―Recuerda quien eres, Faith-el, recuerda
lo que haces sentir… lo que tu essentia transforma. Eres el amor.
Faith-el abrió lentamente los ojos. Sus
lágrimas salían sin poder evitarlo. Sentía como su calor surcaba por sus
mejillas, llevando en ellas el dolor y la amargura de todo lo que tenía en su
interior. Miró los rayos del sol, que se empezaba a esconder por el horizonte.
Sus lágrimas salieron una vez más y las sintió diferente, llevaban un
sentimiento distinto. Dejó de sentir tanta presión en el alma. Sentía que cada
lágrima le daba la purificación que necesitaba. Cada sentimiento en su interior
lo iba transformando: la tristeza en alegría; la soberbia en compasión; el
orgullo en humildad y la codicia en generosidad. Todas las emociones que le
venían de afuera las estaba controlando en su interior.
―Es lo que eres ―decía Hope, al ver como
Faith-el dejaba de llorar―. Eres lo que significas para los humanos, y con eso
los haces vivir. Así te interpretan a ti… es lo que haces en ellos cuando te sienten
de verdad.
Faith-el entendió lo que significaba el
amor para un mortal: como lo ven, lo sienten y lo interpretan. Ella era la
esencia, la esencia no tiene comparación alguna con otra cosa porque es única. Las
esencias de luz eran más fuertes cuando el resplandor del amor existía, aunque
no fuera para todos los Mortales, ellos escuchaban más claro su murmullo. Sus
pensamientos empezaron a transformarse. Su corazón empezó a latir a un ritmo
más tranquilo, sereno. Recordó la luz de su mirada, sus palabras dulces y la
fuerza que le hacía sentir cuando estaban juntas. Era la interpretación pura y
mortal de su amor. El simple recuerdo de ella le hizo sentir el amor como lo
hace un verdadero mortal, tenía sentimientos en su interior que no conocía y
que no sabía cómo explicarlos.
―Yo soy el amor ―dijo Faith-el,
entendiendo muchas cosas de los humanos.
―Ellos siempre te necesitaran, no pueden
vivir sin ti… no viven sin ti.
Yo también muy aburrida, por eso estoy aquí, hoy no clases y mi mujer me abandonó.
ResponderEliminarInteresante lista tienes, y todas tienen ojos claros, jajaja, y dices que no te gustan sólo así.
Yo sí sé a quién elige tu corazoncito, es tan obvio :P En serio, ¿Kristen Stewart se parece a tu ex? ¿Me la presentas? No importa que me peguen jajaja.
K.
a que noo!!! michelle rodriguez tiene ojos oscuros :P:P y no te presento a nadie!!!¬¬...
Eliminarcómo explicar lo de los ojos? u.u... en realidad no me importa el color.... de verdad!!!... dicen que ella tiene los ojos café claro (no!!, por qué otra vez!!??¬¬)... yo digo que son como verdes tirandole al gris, con una mezcla de azul:P... pero dicen que no, y los he visto, y de cerquita... y sigo sin ponerle atención al color de sus ojos u.u... ves como no me importa el color... me gusta su mirada.