"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

16 de febrero de 2012


XVIII



Cada vez era más difícil, en verdad estaba muriendo, por lo que recuerdo, ya tenía dos semanas ahí a esas alturas, apenas si podía mantener los ojos abiertos de toda la fatiga que sentía, ya no tenía conciencia, ya no quería tenerla. Mariana no iba a verme, su mamá me visitaba todos los días y en todos esos días esperaba al menos escuchar su voz…



―Sólo un milagro podría salvarla en este momento ―escuché a lo lejos al doctor que me atendió desde que llegué.



Cerré los ojos y rogué por no volver a abrirlos. Había pasado otra semana más y lo único que alcanzaba a escuchar era el monitor dándole voz a un corazón que pronto dejaría de latir, el mío. Sin Mariana me sentía peor, la necesitaba a mi lado, era lo único que quería conmigo… si pronto me iría, quería que por lo menos ella estuviera conmigo.



Seguían pasando los días y todo iba empeorando. Lo único que podía hacer era abrir los ojos para darme cuenta cuando amanecía o anochecía. Hacía muchos días que no escuchaba la voz de Mariana, al parecer si estaba muy molesta conmigo. Ya no quería permanecer ahí, deseaba que ese sonido artificial, que era más fuerte que los latidos de mi corazón, se parara de una vez.



―Y mi corazón tuyo… ―escuché su voz tan suave y hermosa que por un momento creí que ya todo había terminado y sólo escuchaba la voz de un ángel.



Abrí los ojos para ver si me encontraba en aquel paraíso de árboles verdes y agua cristalina, o al menos encontrar nubes blancas y suaves por todos lados. Pero no, lo que vi fue unos ojos verdes azulados, como el arándano, y esa sonrisa tan tierna que siempre los acompañaba.



―¡Péinate ese cabello! ―me dijo al mirar mi cabello― Tienes visitas.



Miré hacia un costado donde la mirada de Mariana se centró un tanto sonriente. Era ella, Alejandra…



―Te dije que debías visitar un medico por eso ―dijo Alex con un tono de regaño.



¡En ese momento sí quería estar muerta!



―¡Así que ella sí lo sabía! ―escuché la voz de Mariana muy molesta. No podía ni hablar para intentar defenderme, no tuve el valor ni de voltear a verla, sólo esperaba a que se escuchara la puerta cerrar con fuerza.



―Tú la conoces, nunca hace caso de lo que es para su bien… no quería preocupar a nadie, mucho menos a ti ―le dijo Alex a Mariana para que no se molestara.



―Bien, por esta vez te perdono… ―me decía Mariana― pero si vuelves a ocultarme algo como esto, haré que regreses al hospital, pero por la golpiza que te daré.



―¿Podrías dejarme a solas con Alma un rato? ―preguntó Alex en un tono muy extraño.



―Bien.



Mariana se acercó a mí para susurrarme al oído que no hiciera nada que mi corazón no pudiera soportar, ¡Claro! Cómo si tuviera fuerza de hacer algo prohibido. Mariana salió y Alex empezó a hablarme con un tono titubeante.



―Lo… lo que pasó esa noche… siento mucho haberme portado de esa manera.



―No importa…



―¡Claro que importa! Por mi culpa estás aquí ―agachó la mirada avergonzada. Estar aquí no era culpa suya, tarde o temprano pasaría―. Salí segundos después de casa para explicarte las cosas y te encontré sobre el pavimento. Mariana estaba a un lado de ti y lloraba. Creo que lo que más me aterró fue la mirada de Mariana cuando me vio ahí.



―¡Oh sí! Imagino de qué forma te vio… puede causar miedo ―le dije riendo recordando cuantas veces Mariana me había visto de esa manera cuando estaba molesta.



―Mucho más que eso.



―No quiero que sientas culpa por lo que pasó, esto tenía que ser así… cada día me sentía peor, el error fue mío por no hacerte caso y visitar un médico.



―Sobre esa noche… ―decía. No me importaba saber sobre esa noche, había pasado y había dolido ya lo suficiente. Ver como una persona cambia para estar acorde con los demás es algo frustrante para lo que yo creía― Las personas que me rodean suelen ser muy crueles si te equivocas en algo. Lamento mucho hacerte ver algo que no era, aprecio mucho tu amistad, sólo hasta ahí y…



―Te entiendo, no necesitas explicarlo…



Toda la imagen que tenía de Alejandra terminó por desmoronarse ante cada palabra que me dijo. No me importaba si no me quería como yo quisiera, pero era mucho más cruel saber de la cobardía de una persona al no defender lo que cree y lo que siente ante los demás. Salió después de reafírmame de mil maneras sólo su amistad. Miré el techo y sentí las lágrimas salir.



―Volverás a enamorarte… ―escuché la voz de Mariana― te enamoras de todo lo que se mueve Alma.



―No creo que eso vuelva a pasar ―le dije triste y mirando molesta aquel aparato que insistía con fuerza dándole voz a mi débil corazón.

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Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.