"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

15 de febrero de 2012


XVII



Así estuvimos por un tiempo, entre encuentros casuales y no tan casuales. Las matemáticas iban a la perfección, ya les entendía mucho más que antes. Mantenía un romance muy distante con ella. Creo que a veces le asustaba lo que estaba haciendo conmigo. A veces yo también me asustaba, pero tenía miedo de que ella lo dejara todo. Que me dejara por sentir que no estaba haciendo bien, que no estuviera haciendo conmigo lo correcto y que lo tomara como algo pasajero, como solo un juego mío o un juego de ella.



―No deberías ―decía Mariana. Yo sabía que me lo decía, no por lo que pensaba hacer, sino por todo lo que estaba haciendo con ella―. No está bien.



No sé por qué no hice caso a sus palabras. El miedo que sentí desde que empecé a salir en secreto con Alejandra, por fin se convirtió en la pesadilla que no quería. Estaba desde la ventana mirando cómo llegaban muchas personas hacia su casa, era su cumpleaños, no me había dicho nada, pero que importaba si llegaba de sorpresa, de eso se trataba un cumpleaños, ¿no? Le había comprado chocolates  y muñequito de felpa.



―Alma, no deberías ir ―Mariana se veía desesperada, como asustada― no vayas… se lo llevas después, mañana si quieres, no ahora.



―No va a pasar nada, sólo le daré su regalo y aquí estaré.



Salí de su casa y estaba nerviosa. Miré hacia la ventana de Mariana para que me deseara suerte. Pero Mariana tenía un gesto en el rostro que nunca olvidaré, era como si presintiera lo que iba a pasar y no podía evitarlo por mi necedad. Le sonreí y seguí caminando.



―No te preocupes, estará bien ―le decía su mamá al verla tan angustiada.



―Le van a hacer daño.



―Debes dejar que aprenda a caer cuantas veces sea necesario, su vida amorosa no será tan fácil y lo sabes… debe luchar por lo que quiere.



No recuerdo nunca haberle dicho sobre mis preferencias, no lo recuerdo, solo sé que ella lo sabía y me aceptaba como era. Me trataba como su hija, no tenía temor por Mariana de que fuera a fijarme en ella. Trataba el tema como si fuera lo más normal del mundo, era una persona como ninguna otra, no sé si mi madre hubiese actuado como ella, pero sé que al final me aceptaría y me querría tal como soy.



Llegué hasta la puerta de Alex y toqué el timbre. Se oía un poco de música, había muchas personas, supongo que de la misma edad y personas más grandes. Entré y algunas se me quedaban viendo muy extraño, parecía una niña a lado de todos ellos, nunca me había sentido tan pequeña, tan…  niña. Llegué a donde estaba ella y hablaba con un chico muy apuesto. Pensé que la parte más difícil ya había pasado, pero no, ella me miró como si fuera la primera vez que me hubiera visto en su vida, su mirada era fría y burlona. No sabía si acercarme a ella, no lo hice lo suficiente, me dio miedo acercarme más y a lo lejos le hice entender que el regalo era para ella.



―¿La conoces? ―le preguntó el sujeto.



―No, no la conozco.



Creo que no sentí nada en ese momento, no pude haberme equivocado de persona, no con esa persona con la que pasé muchos momentos agradables. 



―Pues ella parece conocerte.



―¿Qué haces aquí?... Sólo invite a mis amigos… no tienes por qué estar aquí.



Sólo le sonreí y miré alrededor, todos me miraban. Eran personas no como ella, no como la había conocido, ellos se veían vacíos y fríos. Hasta su voz se oía diferente, la faz de su cara era distinta, no había dulzura en ella.



―Lo siento, me equivoque… de fiesta ―eso último que dije sólo desato las risas burlonas que muchos se estaban guardando―, no vuelvo a molestar.



―Voy por ella ―le decía Mariana a su madre.



―¡Tienes que dejarla Mariana! En cuestiones de amor, en su vida ella sabe que será difícil, lo sabe y quiso tomar ese riesgo… sé que la quieres, pero debes dejarla que aprenda.



―¡Lo hago mañana!... ¡Déjame ir por ella!



―No es necesario, mira, ya viene.



Caminé hacía la casa de Mariana y la vi verme por la ventana. Sólo le dije “No” con la cabeza y ella me miró con tristeza. En ese mismo momento sentí un frío muy fuerte en todo el cuerpo y un dolor intenso en el corazón, miré a Mariana como pidiéndole ayuda y caí al piso.



―¡¡Alma!! ―gritó Mariana, alcancé a escucharlo antes de caer completamente al piso.



El dolor fue intenso, desperté en una cama de hospital tan cansada y confundida. La escena de la fiesta se repetía una y otra vez en mi cabeza, como si fuera un sueño muy malo. No sabía si era de día o de noche, si habían pasado días o sólo horas. Desperté sintiendo tantas miradas sobre mí, a pesar de que sólo estaba el doctor, la mamá de Mariana y ella. El doctor se acercó a mí para no esperar más por las preguntas.



―¿Desde hace cuánto tiempo te pasa esto?



Miré a Mariana, no quería que escuchara y que supiera que se lo oculté por mucho tiempo, se supone que siempre nos diríamos la verdad y que nunca íbamos a ocultarnos nada. No imaginé que eso que empezó como nada, ahora me mantenía en una cama de hospital con un dolor intenso en el pecho.



―¿Cuánto tiempo? ―volvió a preguntar.



―Casi un año.



Mariana se fue molesta, no me dijo nada. El doctor le explicó a la mamá de Mariana, que seguía muy preocupada por mí, que mi corazón no estaba bien, necesitaba un trasplante y tenía que ser lo más rápido que fuera posible, pero imposible en este mundo. A mí me dio igual todo lo que estaba diciendo, no lo veía tan grave, sólo era el cansancio y ese dolor, si quería correr sé que podía hacerlo. Miré hacia la puerta esperando que Mariana entrara y no lo hizo, no por ese día, no por muchos días.

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Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.