"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

16 de febrero de 2012


I



Abrí los ojos y sentí una presión muy fuerte en el pecho. Era gracioso saber que en verdad puedes ver toda tu vida ante tus ojos cuando estás a un paso de la muerte. Volví a ver el pequeño barco que se alejaba de Cuba, a mi padre con sus ojos llenos de preocupación y a mi madre besando mi cabeza, mientras me abrazaba con fuerza. Hacía mucho frío ese día, pero decían que era el mejor clima para escapar de la guardia costera al llegar a México. Fue mi primer recuerdo de niña, dejar el país donde nací. Después todo se nubló en mi cabeza y escuché varios aparatos sonando con insistencia. Escuchaba como las enfermeras corrían de un lado para otro intentando moverme. “No te vayas” escuché a una de ellas. Pero mis ojos se cerraron ignorando sus palabras. Vi a Mariana y a nuestro primer recuerdo juntas. Su sonrisa, su semblante tierno y pacífico. Intenté abrazar su recuerdo, intenté sujetarme a él, pero no tuve la fuerza suficiente para moverme. Ya no me dolía el pecho, en realidad parecía que ya no sentía nada. Pensé en Mariana, en que muy pronto tendría que dejarla sola. Volví a escuchar a las enfermeras y a los doctores intentando reanimarme. Yo sólo quería que me dejaran, ya había vivido lo suficiente como para morir en paz. Lo único que me dolía con toda el alma era dejar a Marian sola, sabía que no iba a perdonármelo jamás, pero ya no podía hacer nada, por más que lo intentara, mi corazón ya no lo resistía más.



Quería irme.



―No te vayas ―fue lo último que alcancé a escuchar.



No recuerdo lo que pasó, me sentía tan cansada por la anestesia y sentía el cuerpo muy frío. Ya había salido de la terapia intensiva. El doctor y la mamá de Mariana estaban ahí conmigo. Busqué con la mirada a Mariana y me pareció extraño que no estuviera ahí.



―¿Dónde está Mariana? ―pregunté.



El doctor miró a la madre de Mariana, esperando que fuera ella quien explicara mi pregunta, que fue lo primero que salió de mis labios. El doctor se hizo a un lado y la mamá de Mariana se acercó.



―Estarás bien ahora ―me dijo con una sonrisa pequeña.



―¿Dónde está Mariana? ―pregunté una vez más.



Mariana era todo lo que quería ver ahora, para decirle que ya todo estaba bien y que no la dejaría sola. Su mamá tomó una de mis manos y miraba a todos lados muy inquieta. Por alguna razón no quería encontrarse con mi mirada, porque en la suya la tristeza se notaba demasiado y no quería que yo la viera.



―¿Mamá, dónde está Mariana? ―le pregunté. Me miró con gran tristeza y empezó a llorar. Fue  cuando sentía el corazón latir con fuerza, un corazón que ya no era el mío.



―Mariana es tu corazón ―dijo.



No supe qué sentí en ese momento, la pesadez que sentía en el cuerpo se desvaneció en un segundo.



―¡¿Qué?! ¡No lo quiero! ―empecé a gritar. Todo ese movimiento hizo que la herida se abriera en mi pecho y sentí la sangre por mi piel... pero no sentía dolor. Intenté levantarme y no podía dejar de gritar―: ¡No lo quiero!



―¡Ella lo pidió así! ―dijo su madre intentado calmarme.



No sé cuántos tranquilizantes me dieron, no sentía nada... aun así pude levantarme, me quité todas las agujas que me conectaban a los sueros, las enfermeras y el doctor intentaban detenerme, la bata que tenía ya estaba llena de sangre.



―Por favor hija, debes calmarte ―me decía la madre de Mariana.



―¡Es mentira! ¿Verdad que es mentira? ―suplicaba por eso. Sentía que debía buscar a Mariana detrás de la puerta de la habitación, quería que estuviera afuera jugándome una mala broma. Ya había tres enfermeras, y junto con el doctor, pudieron acostarme sobre la cama ya había mucha sangre sobre el piso.



―¡Escucha, hija… escucha! ―me decía angustiada y llorando con desesperación― Mariana siempre fue tu corazón.



―¡No lo quiero! ―sentí como me ahogaba con mis propias lagrimas― ¡Mariana!... No quiero su corazón... ¡La quiero a ella!...

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Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.