"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"
II
Pasaron los años y su amistad, ese sentimiento ya
buscaba manifestarse de otra manera sin que ninguna de ellas pudiera evitarlo,
mas la razón de Luisa sabía que los sentimientos que tenía por Renata de
Córdoba nunca serían bien vistos ni por ella, ni por el mundo. Si en ese tiempo
era imposible mezclar las clases sociales, entonces con mucha mayor razón era
inimaginable vivir un amor así. Renata tenía un impulso desconocido para ella
cada vez que miraba a Luisa, era algo que la dejaba sumergida en sus
pensamientos, preguntándose una y mil veces qué era aquello que sentía. Por
casi año y medio vivieron así, con ese sentimiento que ninguna de las dos pudo
evitar.
Una tarde, cuando Renata salía de paseo a caballo
para verse con Luisa a las afueras de la ciudad, uno de sus sirvientes llegaba
a todo galope adonde se dirigía ella y le anunció que su familia la esperaba
para presentarle a quien sería su esposo en menos de cinco meses. Renata había
olvidado que dentro de poco cumpliría los dieciocho años y que entonces debía
cumplir el compromiso que tenía desde que nació. Luisa sabía del compromiso que
Renata tenía desde su nacimiento, sin embargo jamás fue un tema de conversación
en todo el tiempo que estuvieron juntas y Renata nunca le había mencionado
nada.
Los preparativos de aquella boda fueron vistos desde
el momento en que Renata y su prometido se vieron por primera vez. Pasaron tres
meses y desde ese día no volvió a ver a Luisa. Su compromiso seguía en marcha,
las invitaciones fueron enviadas por todo el continente a las familias de gran
nombre, y la familia Valladolid no fue excluida para tal evento. Fue algo que
Luisa no soportó en su corazón, sabía que Renata no tenía la culpa de lo que
sentía, pero no podía vivir con un sentimiento así y permanecer junto a ella.
Ese mismo día, cuando recibió la invitación, Luisa decidió marcharse lejos y no
regresar al lugar que la vio nacer, no volver al lugar que vio nacer un
sentimiento imposible.
Renata regresó al lago el mismo día que iba a
casarse, regresó a recordar el momento en que conoció a Luisa. Quería revivir
ese momento en que su corazón empezó a guardar un sentimiento que ella misma le
hizo negarse, y que ahora solo dejaría en su corazón como algo hermoso. Renata
se cansaría sin ningún contratiempo y nada lo podía evitar.
Todo el continente hablaba del enlace del Duque
Lázaro Mallorca con la infanta Renata de Córdoba, era un evento importante y
muy mencionado. En uno de los países pequeños del continente, Luisa se enteraba
por los rumores que corrían por toda la ciudad que Renata se convertiría en una
duquesa apenas se ocultara el sol. Cansada de escuchar las palabras de las
personas diciendo lo mismo, se refugió en la casa vieja donde vivía y pintó uno
de sus mejores cuadros. Plasmó en su lienzo, con pinceladas fuertes y suaves,
el atardecer que se miraba por la ventana. El sol empezaba a ocultarse y Luisa
lo pintó sintiendo esa esperanza nula de que Renata, por ese último instante,
sería libre y su corazón era suyo. Lo pintó con esa desesperación que hubiese
querido se convirtieran en palabras para Renata, para que en el fondo de su
corazón las escuchara y así lograra impedir su casamiento. Pero Luisa sabía que
eso no pasaría, siguió pintando hasta que terminó por completo.
–Renata –dijo Luisa levantándose para mirar el
cuadro de lejos, esperando verlo imperfecto, esperando que le faltara algo más
como en cada cosa que pintaba. Pero no viéndolo así, estuvo a punto de
invadirlo con pintura para dejar que esa imagen no se hiciera visible a sus
ojos. Luisa sabía que eso no serviría, ya que su corazón no estaba ciego y ese
sentimiento no se iría de los ojos de su alma.
DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO
Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.
Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.
O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.
Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.
Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.
No te enamores de un escritor
"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.
No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.
No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.
Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"
Si el amor...
Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.
Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…
Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.
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