"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

16 de enero de 2012


IV



“Lucia”, mencioné sin querer su nombre al despertar. Abrí los ojos y suspiré con tanta amargura que pensé iba a ser mi último suspiro. ¿Hasta cuándo su recuerdo iba a perseguirme? Ya no quiero verla mientras duermo, ya no quiero escucharla mientras pienso… ya no quiero. Me tapé con las sábanas hasta la cabeza, quería dormir y no despertar hasta que me sintiera bien con todo.



―¡Alma! ―escuché los gritos de Mariana― ¡Tenemos que irnos a la escuela!



Ella pasaba por mí todos los días, claro, menos sábados y domingos, esos días yo la despertaba a ella. Me vestí rápido y acomodé todos los libros que se me antojaba llevar. No supe ni cómo me vestí, apenas si podía tener los ojos abiertos. Me ardían tanto y eso que no había llorado esta vez, al menos que lo haya hecho sin darme cuenta. Seguí buscando mis cosas por toda mi habitación hasta que un mareó muy fuerte hizo que regresará a la cama. Me quedé sentada pensando que el amor dolía demasiado, sólo que esta vez no era por el amor. Me levanté sin hacer caso al dolor en mi pecho. Pasé por la cocina y tomé un trozo de pan. Cerré la puerta y fui camino a la puerta que daba salida a la calle.



―¡Ni siquiera te peinaste! ―se quejó Mariana cuando me vio salir.



―No seas graciosa ―le decía con el trozo de pan entre mi boca―, tú sabes que mi cabello es así.



Por más que intentaba peinarlo siempre se hacía crespo, una herencia de mi padre y sus raíces cubanas. Lo único bueno de su herencia eran mis ojos verde ajenjo, mi mirada siempre eran tierna y dulce, eso es lo que me decían siempre. Caminamos todo el trayecto a la escuela, un trayecto que no quería recorrer. No quería ir a la escuela, no si sabía que miraría a Lucia con ella.



―Alma ―escuché la voz de Mariana. Mis pensamientos me habían llevado tan lejos de la realidad.



―De Mariana… ―le murmuré con tristeza.



Mariana se paró frente a mí. Secó mis lágrimas que no me había dado cuenta que rodaban por mis mejillas. Me abrazó con fuerza y me dijo:



―Mi corazón es tuyo.



Empecé a llorar con tanta desesperación, sentía que no iba a dejar de hacerlo nunca. Todo me dolía tanto que sentía que en cualquier momento caería al suelo. Mariana seguía abrazándome con toda su fuerza y yo seguía sin contener mis lágrimas. Sólo escuchaba decir a Mariana que todo estaba bien, eran sus únicas palabras a nuestros compañeros que pasaban y le preguntaban qué pasaba conmigo.



―Tengo miedo ―le dije apenas si pude controlar un poco mi llanto.



―Vámonos ―me dijo.



No llegamos a la escuela. Tomamos el autobús apenas pasó en la avenida. Quería que el camino fuera interminable y que no me llevara a ningún lugar sobre la tierra. Sólo sentía la mirada de Mariana sobre mí. Me había llevado al centro de la ciudad, donde hay un bosque muy conocido. Era la primera vez que Mariana hacía a un lado sus deberes en la escuela. Nunca me dejaba faltar a la escuela, me obligaba a cumplir con las tareas y a estudiar para los exámenes.



Estábamos acostadas en el pasto. No dije palabra alguna en todo el camino. Mariana tampoco me obligó a hablar. Ella sabía que necesitaba desahogarme de cualquier manera, emborrachándome como la otra vez, cortando mis dedos, llorar sin contener mis lágrimas… y el silencio de esta vez. No dejaba de ver el cielo nublado, el ir y pasar de las nubes. Volví a sentir ese dolor en mi corazón. Cada vez eran más fuertes y no entendía si dolía por el mal amor. Giré mi vista a Mariana y ella parecía que no quería irse de mi lado nunca. Sus ojos estaban verdes, tan llenos de ternura. Me acerqué más a ella y la abracé. Mi llanto volvió a escucharse. Era lo único que escuchaban mis oídos, todo ese dolor que sentía en el alma.



―Todo va a estar bien ―me decía con la voz entrecortada―, yo voy a cuidarte.



Seguí llorando ante esa impotencia de no saber qué fue lo que hice mal. ¿En verdad era una niña? ¿En verdad Lucia no merecía estar conmigo? ¿Por qué me dejó por ella? ¿Necesito ser así para que piense en la idea de que Lucia volvería conmigo? ¿Tenía que ser una basura como lo era ella? ¿Por qué por ella? Seguí llorando, sentía que se moría cada parte de mí al no entender.



―¿Qué hice mal? ―pregunté sin querer.



Mariana intentó alzar mi cabeza que se escondía en su pecho para que nadie me viera llorar. No pudo hacer que yo la mirara, me sentía avergonzada de mí, de mis acciones… de todo lo que no hice para que Lucia se quedara a mi lado.



―¿Qué hice mal, Mariana? ―me atreví a mirarla a los ojos para que me diera una respuesta que pudiera aliviar mi dolor.



―Nada ―me decía―, ella sólo merece lo que tiene y tú vas a encontrar lo que en verdad te hará feliz.



Me acurruqué más a su cuerpo. Mis lágrimas ya no podían salir más. No sé cómo pude quedarme dormida. Sólo recuerdo que cerré los ojos y en un suspiro me quedé dormida. Mariana me despertó porque ya estaba oscureciendo y era tarde para ir a casa. No volví a hablar en todo el camino.



―Tienes que estar bien Alma ―me decía Mariana a la entrada de mi casa―, ya no puedes seguir llorando. Ella no merece nada de lo que estás sintiendo ahora. No lo merece, no merece que una persona como tú la ame tanto.



―¿Y yo que merezco? ―pregunté al pensar que si era lo que tenía ahora, era porque lo merecía, merecía ese dolor que Lucia me estaba causando.



―No lo que sientes ahora ―me respondió.



Me dio un beso en la mejilla y yo sólo le sonreí. Se fue y volví a estar sola con todas esas preguntas que no dejaban de pasar por mi cabeza. Preguntas que necesitaban una respuesta para aliviar tanto dolor. Entré a casa y un dolor más fuerte en mi corazón ocupó por completo mis pensamientos. Como pude llegué al sofá de la sala. Me senté ahí sujetando mi pecho con fuerza, era como una manera de controlarlo.



―¿Qué me está pasando? ―pregunté―, ¿en verdad se puede morir por amor?

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Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.