"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

16 de enero de 2012

VIII

Alexandra escapaba de sus amigas mucho más rápido que antes, ya que tenía como cómplice a Fabiola y le ayudaba a desaparecer de sus amigas. A Fabiola le gustaba la nueva actitud de Alex, ya que se veía más interesada por la vida y con un semblante muy tranquilo. Visitaba a Lilly casi todos los días, así que su amistad fue creciendo un poco más. Sentía una enorme curiosidad por Lilly, quería saber por qué aún en su ser guardaba tanta inocencia y bondad. El mundo de Alex era caótico y pensaba que el mundo tenía que estar a la defensiva para protegerse de todo lo malo que existía, pero parecía que Lilly no conocía ese mundo tan malo.

–Pasa, mi mamá debe estar cocinando –dijo Lilly.

Entró en aquella pequeña casa, todo estaba repleto de flores de diferentes especies y colores. En las paredes había fotografías de la familia y en algunas partes se encontraban dibujos de hadas de muchos colores entre flores y jardines.

–Lilly, por fin llegas a casa –decía su madre en tono de preocupación. Pasó de largo saludando a Alexandra sólo con la mirada y se dirigió a uno de los cajones de una pequeña mesa de madera.

–¡Ah no!, ya no… no –decía Lilly con enojo al ver lo que su madre sacaba del cajón– ¡Ya no voy a tomar nada, no estoy loca!

–Hija es por tu bien, debes tomarlo a la hora que el médico te indicó… sólo es por un tiempo.

–¡No estoy loca! –gritó Lilly al subir por las escaleras hacia su habitación.

Alexandra sólo observaba la desesperación de su madre al intentarle darle unas pequeñas pastillas de color azul. Su madre no intentó seguirla, era tanta su desesperación que permaneció ahí parada sin saber qué hacer, y miraba las pastillas como si de eso dependiera la vida de su hija y no podía hacer nada al respecto para dárselas a tomar.

–¿Qué tiene Lilly? –se acercó a preguntarle a la señora que ya limpiaba sus lagrimas.

La señora se acercó a uno de los dibujos que había en la pared. Lilly lo había dibujado a los trece años y no sólo esos dibujos, había más en toda la casa. Se veían tan reales que costaba creer que sólo eran dibujos.

–Tiene principios de esquizofrenia –decía la señora un poco angustiada–. Habla sola, imagina cosas, ve…

–¿Hadas? –la interrumpió.

–Sí, desde que era pequeña, al principio creímos que sólo era cuestión de tiempo, que cuando creciera dejaría esas cosas de niños… pero sigue igual.

La señora tomó una de las fotografías de Lilly cuando tenía como cinco años. Lilly tenía el mismo semblante que tenía ahora, parecía que no había crecido, seguía conservando su rostro tierno y la inocencia de pequeña. Su madre dejó la fotografía y miró en dirección a la escalera que conducía al dormitorio de Lilly.

–Puedo intentarlo –decía Alex señalando las pastillas que la señora tenía en sus manos.

Alexandra subió las escaleras pensando en todo lo que Lilly le había contado. Sus palabras se oían tan reales que casi había llegado a un punto de convencimiento. Ahora se daba cuenta que todo era producto de su enfermedad. Llegó a la habitación de Lilly y la encontró frente a la ventana hablando con el aire, escuchaba sus palabras de desesperación diciendo que nadie le creía.

–Debes intentarlo… –le decía enseñándole las pastillas.

–Tampoco me crees, ¿cierto? –preguntó con tristeza.

–Sí te creo.

–Eres tan mentirosa.

Lilly dio la vuelta a la ventana. No podía creer que, después de ya conocerla, seguía sin creer lo que le estaba diciendo de las Hadas. Alexandra miró las pastillas en su mano y se vinieron a su cabeza las veces que en verdad parecía que estaba viviendo en un cuento de hadas a lado de Lilly. Recordó el incidente con sus llaves en el bosque y las tantas veces que escuchaba extraños murmullos que hablaban con Lilly. No podía creer que todo fuera una mentira.

–Tu mamá está muy preocupada por ti –terminó diciéndole.

Lilly volteó a verla y tomó las pastillas de la mano de Alex. Lilly se sentía triste y decepcionada de la persona que la miraba. Pensó que había sido un error confiar tanto en ella. Sabía, desde hace mucho tiempo, que las personas ya habían perdido la ilusión de un mundo fantástico paralelo al suyo. Pero cuando miró a Alex, pensó que ella era diferente, que con ella podría compartir un mundo mágico.

–Sí te creo –dijo cuando vio a Lilly tomarse las pastillas.

Ella no le respondió nada y volvió su mirada a la ventana.

–Vete –le dijo con tristeza.

Alexandra quedó helada cuando escuchó eso de la boca de Lilly, se escuchaba tan fría y distante. Pensó que ahí había terminado para siempre su amistad.

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Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.