"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

2 de enero de 2012


I

El invierno soplaba muy fuerte en esa parte de Londres. Annie llevaba dos semanas sin salir de la oficina de su padre. Sebastián y Matilde se encontraban angustiados. Las señales de vida que daba era el golpeo de la puerta con los cristales de las botellas de vino y a veces la escuchaban llorar con tanta desesperación... Sabían que estaba enferma y tenía mucha fiebre.

"Annie, por favor, quédate conmigo" Annie miraba por la ventana en la noche, miró su copa vacía y volvió a llenarla. Cuando regresó su mirada hacia el árbol, se dibujaba una silueta parada junto a él, con los ojos llorosos; la fiebre y la mala visión que provocaba el alcohol, pudo salir por la ventana corrediza... se tambaleó hasta llegar a el árbol... temblaba de frío, se sentía tan cansada, cómo si su mente ya no perteneciera a su cuerpo.

—¿Mariana? —decía con los ojos entre cerrados.

Sintió los brazos de Sebastián rodear su cintura y cada vez que la alejaba esa silueta se veía más borrosa...

—¡¡Déjame!!... ¡¡Suéltame!! —se quejaba Annie como una niña— ¿¡Por qué no me dejan tranquila!?

La llevaron a la habitación. Annie apenas si podía mantener los ojos abiertos, todo el esfuerzo que hizo para que la soltaran le causó un gran cansancio...

—Quédate conmigo...

Escuchó aquel susurro y la calidez de unos labios posarse en su frente. Cuando despertó, miró que nadie se encontraba a su lado y bajó las escaleras.

—¡No es posible! —decía Sebastián en un mar de llanto.

—¿Por qué tenía que pasar esto? —decía Matilde.

—Ahora ella estará bien… —Sebastián consolaba a Matilde. Miró un cuadro enorme; una foto familiar donde se veía a Annie sonriendo con ternura, junto a su Padre y Madre— Ella estará bien.

Annie escuchó eso, paso a un lado, sonrió y siguió su camino hasta llegar a la oficina de su padre. La consideraba como un refugio ante el mundo, un lugar donde pasó momentos tan felices al lado de su padre.

—Quiero estar junto a ti —decía y temblaba de frío o de la debilidad que ya guardaba su cuerpo.

—¿Arándano? —decía Victoria extrañada al oír la explicación de Annie sobre cómo veía el color de los ojos de Mariana.

—Sí… verdes, como el arándano —Annie tomaba las hojas de aquel árbol con ternura.

Un fuerte dolor de cabeza hacía que la invadieran miles de recuerdos.

—¡Crees que no lo sé!, Tú también eres mi mejor amiga... sólo que yo te amo de otra manera.

—¡¡Somos amigas!!

"Quédate conmigo" escuchaba una suave voz resonar en su cabeza mientras los recuerdos la seguían invadiendo.

—¡¡Cómo querías que me diera cuenta de algo que prometiste no pasaría... traicionaste mi confianza... y nuestra amistad!!

—¡¡Lo que hice no fue por ese sentimiento, no fue por amistad... fue por amor!!

—¡¡Fue por amor Mariana!! —gritó y aventó el vaso a la puerta de madera al recordar esa parte de su vida. "Annie, quédate conmigo" escuchaba con insistencia esa voz que la llamaba— ¡¡Fue por amor!!

—Volveré… te lo prometo —le dijo tomando su mano.

—Lo sé, no tienes que prometerlo.

—¡No quiero perderte!

—Nunca me perderás… nuestro amor no terminará aquí, ni hoy, ni nunca… aquí estaré pase lo que pase.

Los recuerdos no la dejaban de invadir, miraba a todas partes y en cada movimiento escuchaba pasajes de su vida, se sentía tan cansada, tan inconsciente... tan sin vida.

—¿Qué le hiciste?

—Nada... no le hice nada, me gustaría decirte que fue mía, pero no es así, no dejaba de buscarte, de decir que te amaba y que te esperaría siempre, lo dijo una y otra vez hasta que se quedó dormida... ¿Sabes?... es hermosa cuando duerme.

—¡Pero en verdad logré algo! —le gritó Victoria— ¡Sabe que no confías plenamente en ella... la heriste con tu comportamiento y no creo que te perdone!

Tomó nuevamente la botella y miró a la ventana. Los rayos de sol que empezaban a salir provocaron un dolor en sus ojos. En lo poco que podía llegar a mirar, se dio cuenta que una persona estaba parada junto al árbol de arándano, ese árbol que Matilde no se atrevió a quitar. Cubriéndose un poco los ojos con las manos y con cuidado de no tropezarse llegó hasta el árbol...

—¿Victoria?... ¿Qué haces aquí?

—Lo siento mucho, nunca fue mi intención hacerte tanto daño...

—¿Entonces qué haces aquí? —preguntó dando la vuelta cómo si no le tomara mucha importancia a la respuesta que pudiera darle.

—Mariana... —Victoria guardó un silencio sepulcral. Annie la miró sintiendo un escalofrío.

—Mariana, ¿qué? —dijo desesperada.

—Lo siento.

—Deja de decir eso... Mariana, ¿qué?

—Cuando venía para Londres, ella... tuvo un accidente... y no sobrevivió.

—No es verdad —dijo Annie y daba pasos hacia atrás— ¡No es verdad!

—Annie... —Victoria trató de tomarla de las manos pero Annie la rechazó con rabia.

—¡¡¡Sebastián!!!... ¡¡Matilde!! —gritaba desesperada.

Los dos acudieron deprisa.

—No es verdad —decía Annie mirándolos con tristeza.

Los dos miraron a Victoria y agacharon la cabeza haciéndole saber que lo que decía era verdad. Annie corrió hasta la oficina de su padre y marcó el teléfono a la empresa de Florencia para hablar con Cristin. Y la única respuesta que tuvo; fue que ya nunca volvió a ver a Mariana después de aquel día.

Todo fue tan rápido, la vida de Annie se fue en un instante, se desvaneció en el viento...

—¿Cómo pretenden que pueda vivir sin ella?... —le decía a la foto de su padre— Tú que la tienes pregúntale porqué me dejó... ¿Cómo quiere que viva sin ella?... ¿Cómo?

Rompió en llanto, y se arrepintió tanto de su cobardía, de aquel orgullo que no le permitió ser feliz. Ya no sabía cómo aguantar cada día sin ella. Se paró junto a la ventana, los rayos del sol aún le molestaban, miró una silueta parada junto al árbol de arándano. "¿Aún sigue aquí?" pensó Annie en Victoria.

Corrió la ventana, salió con un poco de dolor de cabeza y con los ojos llorosos. Estaba tan aturdida sentimentalmente que ya nada le importaba, incluso rogaba por su muerte, rogaba porque todo ese dolor se fuera de su alma.

—¡¡Vete!!... ¡¡Ya no me hagas más daño!! —gritó Annie a lo lejos.

Vio que no le hizo el menor caso, caminó hasta llegar a ella y la jaló del brazo...

—¡¡Que te largues!!...

—Cómo el arándano —dijo con ternura y la miró fijamente a los ojos.

—¿Mariana? —decía llorando Annie y la abrazó con todas sus fuerzas.

Mariana la apartó de sus brazos haciendo un gesto de desagrado por lo mal que olía

—¿Te quedas conmigo? —dijo sonriendo con ternura.

Annie iba a responderle con un beso, pero Mariana no la dejó acercarse y tomó su rostro entre sus manos para que sus ojos la miraran.

—¿Te quedas conmigo? —volvió a preguntar.

—Sí, siempre estaré contigo.

Mariana la besó dulcemente. Annie se estaba recuperando de la fiebre que tenía, todo lo que había pasado en esos días era parte de su delirio, un delirio que no la dejó darse cuenta que Mariana estaba a su lado. Ella era esa voz que escuchaba y le decía “quédate conmigo”. Mariana la ayudó a no irse, a luchar con la esperanza de volverse a encontrar. Annie necesitaba ahogar todo eso dolor, todo ese miedo de perder a la persona que amaba, necesitaba sentir esa sensación de tenerla por siempre perdida para darse cuenta que nunca debió anteponer su orgullo ante el amor. Su felicidad ya estaba hecha con ese encuentro, ya nunca más se separarían, ya no dejarían que sus miedos y prejuicios se interpusieran entre ellas.

—Para siempre —dijo Mariana.

Así es el amor… y aun así, con todos sus sueños y pesadillas, es un sentimiento que cuando se encuentra no se cambiaría por nada del mundo.

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Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.