"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

13 de enero de 2012


IV



–No me recuerda –decía Alexandra en murmullos para sí–, ella no me recuerda.



–¿Quién no te recuerda? –preguntó Fabiola detrás de ella.



Ya habían pasado varios días desde que Alex veía a Lilly junto al rio y en todas esas veces no daba indicios de recordar que ella le había caído encima.



–¿Recuerdas a la chica que cayó sobre mí desde el árbol? –preguntó Alexandra intentando entender por qué no podía sacar ese día de sus pensamiento.



–¿Sigues con eso? ¿No se te ha quitado el moretón de la espalda? –preguntaba Fabiola intentando alzarle la blusa para ver su espalda– ¿Te pusiste una pomada o hielo?



–No, no, déjame –se quejó Alex bajando su blusa.



–¿Ella te gusta? –preguntó Fabiola. Ya se conocían desde hace muchos años y de cierta forma sabía cuándo el corazón de Alex estaba inquieto por el amor.



–¿Cómo va a gustarme? –se quejó Alexandra.



“¿Cómo va a gustarme?”, se preguntó sin entender el sentido de su pregunta.



–Pues para no olvidarla en todo este tiempo… ya es raro –le dijo.



–Es que yo la…



­–¡Hey! Aquí están –interrumpió Grisel.



Habían llegado todas a montón. No dejaron a Alex decirle a Fabiola que ya había conocido a la chica. Se fue con sus amigas a recorrer los centros comerciales en busca de algo bueno para comer, pero Alexandra estaba inquieta porque ya era tarde y quería ir al bosque para buscar a Lilly.



–¿Qué te pasa? –le preguntó Fabiola al ver que no dejaba de ver con desesperación su reloj.



–Nada –contestó Alexandra.



Las demás seguían sin decidir dónde comerían esa tarde. Siempre tenían esa actitud inmadura y Alexandra ya había superado esa actitud de sus amigas, pero esta vez estaba a punto de sacarla de sus casillas. Se acercó a Fabiola, que era la única en ubicarse de acuerdo a la edad que tenían, no era infantil como las demás. Alexandra estaba titubeante, tenía que contarle a alguien por lo que estaba pasando… para que le explicaran lo que no entendía de su corazón, toda esa inquietud que Lilly le estaba haciendo sentir. Se acercó más a Fabiola, para que las palabras se quedaran solo en ellas dos, y le dijo:



–Recuerdas a…



–Sí, la chica que cayó sobre ti desde el árbol –dijo Fabiola con una desesperación tan tranquila al saber que Alex iba con lo mismo otra vez.



–Pues… ella… yo… –intentaba decirle que ya se conocían.



–¡Comeremos hamburguesas! –interrumpió emocionada Astrid.



Jalaron a Alexandra y a Fabiola. Se dirigieron al establecimiento y Alex ya no pudo huir de sus amigas en toda la tarde. Comía muy inquieta y sólo miraba el reloj que tenía en la muñeca, buscaba inconscientemente una salida del lugar, pero sabía que no podía huir de sus amigas con tanta facilidad y mucho menos sin una explicación que pudiera dejarlas tranquilas. Fabiola se daba cuenta de la inquietud que tenía Alex.



–¿Te pasa algo? –preguntó Fabiola casi en susurro.



–Nada –respondió Alexandra jugando con las papas de su hamburguesa, sabía que ya era tarde para ir al bosque y que Lilly posiblemente ya se había ido del lugar.

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Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.