"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

5 de enero de 2012

V
Renata no podía creer lo que estaba leyendo, en ese momento por fin dejó salir ese sentimiento y lo sintió más fuerte. Limpió sus lágrimas y esa respuesta que buscaba la encontró, nunca pensó que la encontraría de esa manera ni mucho menos que fuera eso. Esa misma noche olvidando todo, incluso a su pequeño hijo, partió a París donde sabía que su esposo había comprado el cuadro. Buscó a Luisa por las plazas más conocidas y las más escondidas de toda Francia. Buscó en cada rincón del país, pero no obtuvo ningún rastro de Luisa. Pasó por la mitad de Europa buscando y preguntando por ella. Mucha gente le daba noticias que la llevaban a personas equivocadas y sentía que se alejaba más de su pista. Renata pensaba que nunca la encontraría. Estaba por terminársele el dinero que había tomado del duque.
Un año después de que inicio su búsqueda encontró a la familia Valladolid, pero eso no le dio esperanzas de nada, le dijeron a Renata que hacía ya muchos años que no sabían nada de Luisa. Cansada de no saber dónde más buscarla, se dio cuenta que el mundo era demasiado grande para buscar a una persona que nunca debió haber perdido. Decidió regresar al lugar que la vio nacer, en ese momento Renata ya había perdido su lugar en la nobleza y en la sociedad. Hizo una vida en una granja que había comprado con el poco dinero que consiguió y se dedicó a la crianza de caballos. Su vida era plena, a pesar de no tener los lujos que acostumbraba y sin tantas riquezas, se sentía conforme. Renata en su búsqueda por Luisa, conoció muchas cosas y experimentó cosas que creía nunca haría en su vida. El sentimiento por Luisa le enseñó a vivir su vida, tal vez con una esperanza que nunca se cumpliría. Renata había decidido no buscarla, su único recuerdo eran sus momentos junto a ella y esa carta que encontró años después. Renata había comprado un caballete, pintura en pasta, un lienzo y varios pinceles. Los colocó a la orilla del lago, pensaba que si el amor que Luisa sentía era eterno debía regresar a donde empezó, así como la carta que el destino hizo que llegara a sus manos.
–Llegarás a mí cuando tenga que ser así –decía Renata.
Todos los días Renata paseaba a caballo por el lago esperando encontrase a Luisa pintando lo que no se veía de él. Renata era diferente a aquel día, ahora vestía como si fuera un hombre granjero, las costosas joyas y estorbosos vestidos los había dejado a un lado. La crianza de caballos era algo que nunca le habían enseñado a hacer, aunque era una de las cosas que más le gustaba, le costó mucho trabajo adaptarse a esa vida y que su economía solo dependiera de ello. Luisa por su parte, había dejado su vida nómada y agitada. En varios países su arte había sido reconocido y eso le llevó a ganar un indiscutible prestigio. Había dejado sus vestimentas llenas de pintura y las hubo cambiado por elegantes vestidos, pero sin llegar a lo ostentoso que era lo que tanto le molestaba.
Un día llena de nostalgia regresó al lugar donde pasó su infancia y donde su talento empezó a crecer. Llegando a la ciudad se enteró, por todos los rumores que corrían en toda la región, que Renata había perdido su posición en la clase alta y que vivía como una campesina porque fue esa su decisión, mas nunca le dijeron el motivo por el cual había dejado a su hijo, esposo y su linaje. Todos pensaron que Renata había huido con algún hombre, pero cuando se dieron cuenta que vivía sola, los rumores pararon y empezaron sospechas de que el duque tuviera una amante, sin embargo también se disiparon cuando todos se enteraron de que el duque vivía solo con su hijo. Así que nadie sabía el verdadero motivo por el cual Renata decidió perderlo todo y vivir como una  campesina.
Sabían del caminó que había elegido Renata, pero no sabían en qué lugar continuaba con su vida. Luisa decidió buscarla porque presentía que no estaba lejos, quería entender qué había pasado con su matrimonio y por qué había renunciado a lo que tenía. Nadie en la ciudad le pudo decir con exactitud dónde se encontraba la granja que Renata tenía ya que no era visitada por ninguno de sus parientes ni amigos. Luisa por un impulso que sintió en el corazón fue al lago donde la conoció con la esperanza de encontrarla. No podía creer lo que sus ojos miraban, el caballete estaba allí como si la estuviera esperando; su telar ya no era blanco y eso le hizo sospechar que llevaba ahí varios meses. Se sentó en el banco que estaba lleno de polvo por el tiempo, no le importó ensuciar su vestido elegante, tomó los pinceles que estaban igual de sucios, y abrió las pinturas que ya se encontraban un poco secas por el tiempo.
Empezó a trazar pinceladas en el lienzo comenzando a retratar el lago tal y cual lo veía. En ese momento Luisa no se dio cuenta que Renata la observaba desde lejos, Luisa seguía enfocándose, como siempre, en lo que más le gustaba hacer, pintar. Renata pensó que otra persona estaba en ese lugar, se acercó a ella para reclamarle el ocupar un lugar que no le correspondía, pero entre más se acercaba su corazón empezaba a latir con fuerza, y al no ver movimiento alguno de aquella mujer que pintaba, se dio cuenta que Luisa había regresado.
–¡Regresaste, sabía que lo harías! –dijo Renata emocionada.
Luisa terminó de pintar sin mostrar ningún asombro por escuchar la voz de Renata a un costado de ella. Miró lo que acababa de pintar, y como no lo hacía hace muchos años, plasmó su firma a un costado de su obra. Luisa se levantó, miró a Renata y sonriendo le preguntó si le ofrecería mil libras por él. Renata no tuvo otra reacción que abrazarla con todas sus fuerzas y romper en llanto.
–¿Por qué estás aquí? –preguntó Luisa aún sin entender por qué había cambiado tanto su vida.
–Debía encontrarte…
Renata le contó que en un momento de desesperación, al saber que no había amor en su vida, no ese amor que deseaba tener, había encontrado la carta en el cuadro que el duque le había regalado. Luisa estaba incrédula, no creía que esa carta había llegado a sus manos, tanto tiempo sin querer saber de ella y tantos días que permaneció en sus pensamientos. Renata le contó a Luisa que pasó casi más de un año buscándola por todo el continente hasta que decidió dejar de hacerlo y probar que tan fuerte era lo que sentían.
–Te cansaste –le dijo Luisa con un hilo de tristeza.
–¡No, porque sabía que regresarías a mí! Así como yo te encontré a ti…–Renata recordó las palabras que Luisa había escrito en la carta y que siempre le dieron fe para volver a encontrarla–: Si es que este amor que siento por ti es correspondido, si este amor es tan fuerte como lo siento ahora, sé que volveré a verte, sé que esta carta llegará a ti. Si es que sientes el mismo amor por mí…
–Búscame, encuéntrame… Sígueme y no te canses –terminó de decir Luisa.
Renata depositó la carta entre las manos de Luisa, y sabía que su amor tendría que ser posible ahora debido a todas las situaciones que pasaron. Porque su amor siendo tan fuerte, no podía mantenerse tan lejos por tanto tiempo. En ese tiempo Renata encontró a Luisa, y en una vida pasada ellas mismas volvieron a encontrase, y se dice que se encontrar en muchas vidas más para continuar un amor que no tiene final. Se encontrarían vida tras vida, en diferentes tiempos y con diferentes circunstancias. Pero al final tendrían una vida para amarse, para perderse y volverse a encontrar. Porque sus almas se reconocerían, porque su amor estaba hecho para eso, porque sus corazones tenían una promesa… y porque el destino siempre lo tendrían a su favor.

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Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.