"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

5 de enero de 2012

I


Era un poco después de las seis de la mañana, el día empezaba un tanto nublado, húmedo y frío. La vida, para pocas personas en casos inesperados, empezaba desde muy temprano en el colegio El Merceus. El aire húmedo golpeaba con fuerza los edificios y se retumbaban los cristales de las ventanas de los dormitorios. Los inmensos árboles que rodeaban el colegio se mecían de un lado hacia otro dejándose escuchar el silbido de sus hojas. A pesar del viento, que parecía un bullicio a media plaza, todo parecía tan tranquilo como todas las mañanas.

—¡Es la única habitación disponible que tenemos!

Se oía la desesperación de dos personas en una de las oficinas principales. Las puertas del colegio se abrieron muy temprano para la llegada inesperada de una pequeña persona. Poco a poco el cielo empezaba a clarearse aún más y el viento parecía tranquilizarse con la llegada de los primeros rayos del sol que luchaban en salir entre las nubes.

—¡Lo sé! —decía Lucia, la coordinadora del colegio, a la hermana Clara— Y esa habitación la ocupa la señorita...

—¡Podemos dejarla con ella! —dijo la hermana exaltada.

—¡Hermana Clara! ¿Pero qué es lo que está diciendo? Sabe que no podemos dejarla con ella.

—No tenemos otra salida.

Lucia pensó por mucho rato la proposición de la hermana Clara, sabía que no era tan mala idea para esa ocasión.

—No creo que su padre esté muy a gusto con esto —suspiró.

—No lo sabrá... y sólo será por un tiempo.

Ambas quedaron en silencio mientras una niña de catorce años, con un aspecto humilde en sus ropas, de piel pálida y ojos azules, las observaba desde la pequeña ventana en el exterior de la puerta. Escuchaba la charla que tenían las dos mujeres, no entendía por qué tanto drama por encontrarle un dormitorio.

—Está bien, sólo será por un tiempo —dijo Lucia y salió.

Agarró a la niña del brazo y la dirigía por los pasillos con pasos rápidos. Mientras la hermana Clara las seguía pasos atrás de ellas.

—Tenías que llegar en un mal momento —decía Lucia y veía a esa pequeña con desprecio. Lo que le molestaba era su condición social y la forma tan inesperada que llegó al colegio.

Llegaron rápido a un dormitorio que se encontraba casi hasta el fondo del pasillo, tocaron y entraron sin esperar respuesta. Adentro encontraron a una niña de trece años, piel clara, ojos verdes, el cabello largo y rubio, portando el uniforme azul tan distinguido de aquel colegio, estaba lista para tomar sus clases de la mañana.

—Perdone la molestia señorita —decía Lucia—. Esta niña acaba de llegar hoy en la mañana... y pues no, no...

—Está bien, puede quedarse aquí —dijo la niña, su lenguaje era muy educado para la corta edad que tenía.

—Gracias —dijo Lucia y antes de salir le envió una mirada de pocos amigos a la niña de ojos azules.

—Aquí estarás sólo por un tiempo —le decía la hermana Clara a la niña asustada.

Se quedaron solas después de que la hermana salió, se miraron por mucho tiempo; había una gran diferencia en ellas, porte y elegancia en una, mientras que en la otra…

—No veo nada extraordinario en ti para no permitirme quedarme contigo —dijo la niña de ojos azules un tanto molesta y veía a la otra chica de arriba abajo.

—Pues no veo nada ordinario en ti para no poder hacerlo —le contestó la de ojos verdes.

Se miraron con cierta desconfianza por los comentarios que acababan de hacer, pero después apareció una pequeña sonrisa en las dos, la niña de ojos verdes se acercó y le extendió la mano y le dijo:

—Hola, mi nombre es Mariana Durkheim.

La niña de ojos azules tomó su mano y cuando estaba a punto de decir su nombre la hermana Clara tocó a la puerta y llamó a Mariana, su padre la estaba esperando en el teléfono. Mariana salió corriendo de la habitación dejando a lo otra chica con la mano extendida.

—Allison Fouche… mucho gusto —dijo la chica mirando la puerta por donde había salido su nueva compañera y una pequeña sonrisa acompañaba su rostro.

En la oficina.

—Hola papi... sí, sí estoy bien... ¡Todo cómo siempre!

Hablaba la pequeña Mariana a su padre. Lucia la veía y le suplicaba en silencio que no dijera nada a su padre sobre la pequeña que había llegado y que ahora ocupaba el mismo dormitorio. El padre de Mariana por razones de modales les había prohibido que su hija tuviera una compañera de habitación.

—Oye papi —Mariana miró a Lucia, la cara de sufrimiento que tenía le causó risa a Mariana y aun así no le importó—. Hay una niña… acaba de llegar… ¿Puede quedarse conmigo? Es muy agradable… no… Aún no sé cómo se llama… ¡¿Sí?! Gracias papi, te quiero.

La coordinadora dio un suspiro de alivio al ver colgar el teléfono y una gran sonrisa en el rostro de Mariana, pero aun así había rencor por parte de Lucia hacia la pequeña de ojos azules.

Así fue como Mariana tuvo una compañera de dormitorio como cualquier chica de aquel colegio… cuatro años más tarde, en ese dormitorio ya sólo se ocupaba una cama.

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Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.