"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

2 de enero de 2012

II
—Sí, sí, ¿y quién se supone que arreglará eso?
Tomaban una discusión en una oficina y por lo que se veía era una junta general, donde estaban los encargados de los puestos más importantes sentados en una enorme mesa de cristal. Todos tenían una cara de angustia y susto porque la persona que los estaba interrogando no se veía de muy buen humor.
—¡Se supone que ustedes son las personas que cuidan esta empresa, en sus manos mi padre dejó todo!... ¿Cómo es posible que hayan hecho esto?
—¡Todo se salió de control!... Le aseguro señorita que ninguno de nosotros tuvo esa intención, los respetamos y queremos esta empresa tanto como usted y tanto como la quiso su padre.
—Eso lo sé Carlos, saben que por mi parte no hay problema, si esta empresa llegara a cerrarse los colocaría en puestos de otros países, de otras empresas —Annie se levantó y al mismo tiempo volvió a sentarse—. Saben que gran parte de lo que se produce en ganancias aquí, no era para mí, ni para ustedes.
Todos tenían la cabeza completamente agachada, asumiendo que ese dinero era destinado para alguna beneficencia.
—¿Alguna propuesta? —preguntó Annie.
—Sí, tendremos apoyo de...
—Ya están por llegar —interrumpió la secretaria. Carlos suspiró aliviado y continuó con lo que estaba diciendo.
—Tenemos apoyo de la empresa que tiene en Alemania, nos han mandado a dos personas muy eficaces...
—¿Sí?... ¿Y quiénes son?
Carlos tomó un fólder y se puso a examinarlo hasta que se dibujó una sonrisa en su rostro.
—Cristin Sartori y Mariana Guilloth —dijo.
Annie sintió un enorme escalofrío al escuchar ese nombre otra vez, miró a Carlos incrédula, como esperando a que le dijera que era una broma. Aunque sabía que eso no podría ser posible.
—¿Quién? —preguntó con la esperanza en su voz de que hubiera escuchado mal.
—Cristin Sartori y Mariana Guilloth —dijo mientras le acercaba el fólder para que lo comprobara ella misma—. No llevan mucho tiempo trabajando, pero son dos personas confiables... ya tienen una semana, se les ha dado tiempo, lo necesario para su traslado y hoy se presentan.
Annie lo miró y se levantaba cuando más le acercaba el fólder, como intentado escapar de una plaga. Miró a todos y dio la vuelta.
—Es el destino —cortó su paso Sebastián junto a la puerta.
—No… —dijo Annie— Ya no.
Annie intentó hacer a un lado a Sebastián, pero a pesar de ser mayor que ella aún tenía mucha fuerza.
—¡Es tu destino!
—¡Ya no! —y salió de la oficina.
—Preparen la sala de juntas —daba órdenes Sebastián— para la llegada, la señorita Villier estará preparada para la presentación.
—La fuerza del destino —dijo Sebastián cuando se encontró a Annie esperando afuera de la oficina. Annie lo miró...
—Están por llegar —decía la secretaria—. Ya están en el elevador.
Annie vio esas dos puertas de metal que estaban por abrirse, quería desaparecer y no encontraba la forma de lograrlo. Su corazón se aceleró aún más cuando esas dos puertas se empezaban abrir de par en par. Miró a Sebastián con una gran angustia y se metió a una oficina que estaba junto a la sala de juntas.
—Annie —dijo Sebastian y no tuvo más remedio que seguirla.
Encontró a Annie pálida como si fuera un fantasma detrás del escritorio.
—¿Ella sabe que soy la dueña de esta empresa y la que está en Alemania?
—No, su padre por seguridad no daba sus nombres, ni el de su esposa y mucho menos el de usted, pocas empresas del mundo saben de su existencia.
—¿Entonces ella no sabe que estoy aquí?
—No lo creo —Sebastián se acercó y recargó las manos sobre el escritorio—. Es hora de saber cuál es tu destino.
Annie lo miró y suspiró con una sonrisa tierna.
En la sala de juntas.
—Es un placer contar con su presencia —decía Carlos a las dos mujeres que estaban sentadas ya en la mesa de juntas— La señorita Villier estará aquí en unos minutos.
—¿Annie Villier? —dijo aún más impresionada Mariana.
—Sí, Annie Villier, la dueña de esta empresa.
Mariana miró a Cristin asustada. Cristin la veía sin entender porque estaba temblando.
—¿Te pasa algo?
Por la mente de Mariana pasaron muchas cosas, recuerdos "A pesar de estar rodeada de tanta gente, me sentía sola... sentía que a mi corazón le hacía falta algo... y ese día...
—Ese día —decía Mariana inconscientemente—. Llegaste tú... llegaste tú...
—¿Mariana, qué te pasa? —Cristin intentó tomarla del brazo pero Mariana no la dejó.
...llegaste tú y todo cambio... me sentía bien... esa soledad y ese vacío desaparecieron de mi vida." Recuerdos, como si una película pasara por sus ojos, se levantó y sentía su cuerpo tan débil. "Pero la persona que más te amará, sabrá que son verdes, con sólo mirarte una vez." Recordaba mientras caminaba lentamente, y al llegar a la puerta esta se abrió muy lento para sus ojos. Su corazón por unos segundos dejó de latir al mirar unos ojos azules con un brillo diferente.
—Verdes, cómo el arándano —dijo en un susurro difuso.
—¿Sebastián? —dijo asustada. A pesar de que sólo se vieron un par de veces aún lo recordaba bien.
—Lo siento, no quiere volver a verte —le dijo Sebastián triste—. No quiere, Annie ya no quiere.
Mariana agachó la cabeza y se fue.
Annie llegó al estacionamiento, se metió a su auto y rompió a llorar sobre el volante, no entendía por qué no tuvo el valor de enfrentarse a lo que más quería en la vida.
—¡Mariana! —gritaba Cristin al encontrarla esperando el elevador.
—Necesito salir de aquí.
—Está bien, toma las llaves del coche.
Mariana bajó hasta el estacionamiento, había algo que le impedía llorar, nunca creyó que tan fuerte era su destino ligado a Annie, que vuelve a encontrársela en una situación así. Un destino que ninguna de las dos tuvo el valor de continuar. Mariana huiría al igual que Annie, ninguna de las dos quería formar un destino. Las lágrimas de sus ojos les impidieron ver que se encontraban en el mismo lugar. Annie llorando sobre el volante de su coche y Mariana pasando enfrente.

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Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.