"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

13 de enero de 2012


II



–¿Recuerdas a la chica de ayer? –le decía a Fabiola mientras caminaban sin sentido alguno por toda la facultad.



–No –respondió.



Fabiola era una chica despistada, parecía no interesarle nada en la vida, más que interesarle parecía que nada le sorprendía, por eso no se preocupaba por nada. Su lema era “si puedo ocuparme para que preocuparme” y con eso se conducía siempre en la vida.



–¡Te estoy hablando! –gritaba Alexandra para que le prestara atención– ¡La chica que ayer cayó sobre mí desde el árbol!



–¡¡Ah sí, ella! ¿Qué hay con ella?... ¿Te dejó impresionada, eh?



–¡No! Me dejó morada –decía mientras levantaba su blusa y le enseñaba la parte baja de su espalda, tenía un moretón impresionante. Fabiola comenzó a reír por eso y siguió caminando.



–Ya se te quitara, sólo ponle hielo o una pomada –sugirió Fabiola.



–Soñé con ella –dijo sin intención de mencionárselo a nadie más y que nadie más la escuchara.



–¿Ah? ¿Te gustó? –preguntó tan extrañada de su propia pregunta.



–Cómo va a gustarme, es una mujer… no me gustan las mujeres.



–Corrección… es una niña.



–¡Es lo mismo! –gritó Alex.



Fabiola detuvo sus pasos al ver a un tipo apuesto de ojos azules y un cuerpo perfecto, con una sonrisa altanera, pero cautivadora. Se acercaba a ellas con gran galanura y una mirada picara hacia a Alexandra.



–Claro, te gustan las personas idiotas, estúpidas y carentes de cerebro –Fabiola se alejó sin siquiera dirigirle el saludo a aquel sujeto.



–¿Por qué tu amiga no me quiere? –decía Gustavo, novio de Alexandra o al menos eso le hacía creer.



–No le hagas caso, es muy infantil.



Alex sonrió por dentro ya que Fabiola era la más madura de sus amigas y siempre tenía comentarios muy atinados sobre cualquier tema. Gustavo su novio desde hace tres meses y él era el número doce de la lista de Alexandra. En realidad ella y sus amigas no lo tomaban como un novio formal sino uno más que estaba aprueba en su juego sobre el amor, que jamás había sentido. Sus relaciones siempre son frías y vacías, ella sentía que el amor era lo que menos importaba en la vida. Le gustaba vivir con intensidad pero sin sentimiento alguno.



Ambos caminaron por mucho rato alejándose de todos. Alexandra no hablaba mucho con Gustavo, ya empezaba a aburrirle su compañía, pero estaba esperando a que llegara alguien mejor para jugar. Llegaron a un puente que hacía cruce al río y decidió detenerse ahí.



–¿Y por qué se supone que estamos aquí? –preguntó Gustavo un tanto aburrido.



–Es un lugar fresco y tranquilo, ayer pasamos por aquí y…



Gustavo la abrazó por atrás sin importarle nada de lo que le estaba diciendo y empezó a hablarle al oído.



–Claro, hay muchos árboles podemos ir detrás de uno de ellos…



Alexandra lo hizo a un lado, no tenía ganas de nada con él, llegó a un punto donde solo lo estaba utilizando como compañía de su día, ya sin ser amante de sus noches. Giró hacía el río y miró cómo el agua chocaba entre las piedras al pasar por el puente. Miró una pequeña hoja que luchó por seguir la trayectoria que llevaba el agua entre las piedras. La hoja continuaba entre el agua su camino. Alexandra la seguía mirando sin sentido, mientras Gustavo se desesperaba por su tranquilidad.



–¿Podemos irnos? –decía desesperado.



Alexandra seguía mirando la trayectoria de la hoja, hasta que una mano blanca y delicada la recogió impidiendo su recorrido. Alzó la mirada, se encontró con una chica no mayor de dieciocho años que llevaba un vestido blanco que se mojaba con el agua, y unos cabellos rubios todos despeinados sobre una cara pálida e inocente.



–¡¡Oye!! –gritó Alex esperando que fuera quien imaginaba.



Aquella chica volteó asustada, Alex sonrío con ternura al ver que era ella y corrió hacia el final del puente sin impórtale en absoluto Gustavo. Aquella chica miró a Alexandra corriendo hacía a ella, dejó la hoja sobre el agua del río como si dejara a un pececillo que continua con vida y corrió sin dejar oportunidad de alcanzarla.



–¡¡No, espera!! –gritó Alexandra corriendo con dificultad sobre las piedras, aquella chica tenía una velocidad impresionante. Paró de golpe porque ya no aguantaba dar otro paso más– No te haré daño –terminó de decir con las manos en sus rodillas porque le faltaba el aire.


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Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.