"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

10 de enero de 2012


I





Alexandra Villen era una chica de veintidós años, de carácter fuerte y agresivo. Su infancia había sido un tanto difícil, sus padres eran muy autoritarios con ella y no tenía muchos amigos en el colegio. Tuvo que huir de casa a los dieciséis años y solo depender de ella que era lo que más quería en la vida, no depender de nadie, ni de nada. Creía jamás enamorarse en su vida, para ella el amor era solo un juego de la vida, uno en el cual no perdería… pero le gustaba apostar.



Le faltaba poco para graduarse en Administración y su mayor reto: administrar su vida. A pesar de su carácter era una buena amiga y una buena compañera. Pero había días en que su paciencia tocaba el suelo con su grupo de cinco amigas, con ella incluida, qué más remedio que soportar unos cuantos años más su presencia. Caminaban por las afueras de un parque, más que un parque parecía un bosque en medio de la ciudad. La inmensidad de sus árboles le daba un ambiente frío y un tanto tenebroso. Aquel bosque ocupaba la mitad de la ciudad, parecía una tierra perdida, sin sentido de estar ahí entre tantos edificios enormes. A mitad atravesaba un río que mágicamente transportaba agua cristalina y se notaban peces de muchos colores.  



Alexandra caminaba mirando al infinito escuchando la sarta de tonterías que decían sus amigas, que parecían unas niñas de catorce años cuando salían, se burlaban de todo y hablaban de todo. A mitad de dos inmensos árboles había una mesita cubierta por una tela brillante de color azul oscuro, con estrellas doradas, grandes y pequeñas. Detrás de la mesa había una anciana con un aspecto muy amable, parecía una adivina. Alexandra al pasar por ahí la miró sin mirarla, era como si su infinito se hubiera centrado ahí.



–¡Tu turno! –decía Astrid empujando a Alex con la anciana– ¡Veremos que te depara el destino!



Alexandra la miró con ojos furiosos por tocarla tan bruscamente. Se detuvo frente a la mesa antes de impactarse contra ella. La anciana le sonrió dulcemente y Alexandra no le quedó más remedio que escuchar lo que podían decirle un montón de cartas sobre la mesa. La anciana empezó a colocar una por una lo que sería su destino, sus amigas solo emitían pequeñas risas burlonas para que la anciana no se diera cuenta de ello.



–Tu destino está marcado con la llegada de una persona menor, te enseñará nuevas cosas en tu vida… caerá como un regalo del cielo para ti –la anciana se detuvo a contemplar los ojos azules e incrédulos de Alex que estaban un tanto burlones por lo que estaba escuchando– …ella te guiará a la sinceridad de tu corazón.



–¡¿Hacia la sinceridad de tu corazón?! ¡Si dudo que tengas corazón! –dijo Astrid sin parar de reír mientras caminaban, se habían alejado lo más de prisa de la anciana porque no aguantaban ni un minuto más para hacerle burla a Alex.



–¡Calla, calla! –continuó con burlas Grisel–  Lo más ridículo es que es menor que tú… jamás has salido con alguien  menor, bueno, en todo caso lo haces solo para liberar ese entusiasmo juvenil en el acto…



Alexandra las escuchaba sin decir nada, le valían sus comentarios, seguía caminando como si no escuchara nada. Se alejaron del bosque y entraron a los suburbios que aún conservaba la naturaleza del bosque, sin parecer tanto a ello y sin siquiera rozar el aspecto de la ciudad. Las casas eran pequeñas y coloridas, en su mayoría eran rodeadas por hermosos jardines y cercas blancas. Los árboles grandes y frondosos sobresalían de las pequeñas casas, siempre había ramas que colgaban entre las calles. Alex caminaba entre las burlas de sus amigas, que seguían insistiendo sobre el destino de ella. 



–¡Te caerá como un regalo del cielo! –seguían burlándose de las palabras de la adivina– Ella te guiará a la sinceridad de tu corazón.



–¡¿Ella?! –dijeron las cuatro sorprendidas, no habían tomado en cuenta esa palabra.



Empezaron a reír con mucha más burla.



–¡¡Oh, gran Dios!! ¡¡Has que del cielo caiga Ella!! –gritó Grisel.



Justo en ese momento cayó una chica de un árbol sobre Alex, dejándola completamente en el suelo. Sus ojos quedaron fijos. Veía una mirada verde, inocente y juguetona, capaz de cambiar un día gris por un colorido panorama. Sus amigas quedaron en silencio, era tan corto el espacio de sus rostros, que Alex podía sentir lo cálido de su respiración y el silencio se apoderó completamente de la situación. La chica la miraba a los ojos y le sonreía divertida, después alzó su mirada al escuchar cómo se abría la puerta de la casa que estaba a un costado. Se levantó tan rápido como había caído y corrió por toda la calle.



–¡Vuelve aquí, señorita! –gritaba una mujer mayor desde la puerta de una casa un tanto extraña. La casa estaba rodeada de jazmines coloridos, era un enorme patio de una cerca amarilla y pequeña que la dividía de la calle, parecía un lugar lleno de magia.



Sus amigas después de la impresión soltaron una carcajada al ver tumbada a Alexandra a mitad de la calle sin decir nada, ni si quiera se veía molesta. Alex se sentía confundida por esa mirada, por esa sonrisa tan inocente y juguetona.



–Bien –decía Fabiola ayudándola a ponerse de pie–, ya encontraste a tu salvadora… y por lo visto es muy infantil.



Seguían riéndose al ver que sus palabras eran ciertas. La chica había caído de un árbol, qué hacia un chica de unos dieciséis o diecisiete años en un árbol y huyendo de su madre como si fuera una niña.



–Pero tiene un velocidad impresionante –continuó Fabiola mirando hacia la dirección en que aquella chica había desaparecido–, no le costará mucho llegar a tu corazón.

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Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.