"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"
III
Ya era muy tarde, a Mariana no le
extrañaba que Annie no llegara, lo que le preocupaba es que ya había faltado
dos días al colegio y no le contestaba las llamadas.
—¿Annie, dónde estás? —murmuraba
para sí.
No podía disimular su angustia,
golpeaba varias veces la mesa con el lápiz que tenía en sus manos, sus
compañeros se daban cuenta y hablaban entre ellos.
—No te preocupes —una voz
interrumpió sus pensamientos—. Ella está afuera, pero tienes que ir a verla, Annie
está muy mal… te necesita.
Mariana saltó de su lugar dejando
caer el lápiz al suelo y salió a buscar a Annie. Sus ojos verdes entristecieron
al ver el estado en que estaba su amiga. La sostuvo entre sus brazos y se dio
cuenta que su mirada azul no era la misma. Tenía el uniforme todo desalineado,
más de lo que Annie acostumbraba.
—¿Annie, por qué? —tomó su rostro
para que pudiera responderle— A ti no te gusta tomar.
—¿Qué hay de malo en tomar un
poquito de vez en cuando? —le dijo sonriendo y apenas manteniéndose en pie.
—¡No entiendo por…!
—Mariana, nunca vas a entender… —Annie
se alejó con dificultad, era tanto su mareo por el alcohol que sus ojos no
podían enfocar con claridad— Es algo que duele y siempre va a doler… eso es lo
que tienes que entender.
—¡Pero ya hablamos de esto!
—¡Lo sé! Solo déjame en paz por
ahora… voy a estar bien.
Rozó con sus dedos la cara de
Mariana y emprendió casi una huida con mucha dificultad. Mariana no intentó
seguirla para no hacer más grande la herida, solo esperaba que no tuviera
problemas en el colegio por el estado en que estaba.
Después de un rato Mariana
decidió buscarla, la encontró en la terraza tumbada en el suelo, se había
quedado dormida. Se acercó a ella con cuidado para no despertarla, con mucho
trabajo pudo sentarla en el piso. Miraba a Annie, nunca imaginó verla en ese
estado porque Annie es de un carácter fuerte y nunca se dejaba engañar por
cualquier vicio, además sentía la obligación de cuidar a Mariana, que aparte de
la poesía, la bebida era su segunda debilidad.
—¿Ahora cambiamos los papeles?
—le decía mientras se arrodillaba frente a su amiga que aún dormía— Eras tú la
que cuidaba de mí cuando tomaba. Tal vez sea muy tarde, pero es verdad lo que
te dije, cuando llegaste tú, ya nunca estuve sola. Te quiero Annie… y me gustaría,
en verdad me gustaría corresponder tus sentimientos.
Mariana acomodó el cabello de Annie
detrás de su oreja como ella acostumbraba hacerlo y se inclinó para besar su
frente. Sintió como la mano de Annie tomó su cara, pudo sentir que su mano
estaba fría y temblaba. Mariana agachó la cabeza y miró los ojos azules de Annie
con una gran ternura que hasta el más duro corazón podía haberse ablandado con
ella y por supuesto que Annie no lo soportó y volvió a besarla. Mariana pudo
sentir que sus labios también temblaban y estaban fríos.
—Te amo —le dijo susurrando y
volvió a quedarse dormida.
Mariana sonrió y se sentó a un
lado de Annie, estaba un poco desconcertada. No entendía por qué no estaba
molesta por lo que Annie acababa de hacer. Volvió acomodar el cabello de su
amiga, se acercó a su oído y le dijo dulcemente:
—Yo también te amo.
DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO
Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.
Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.
O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.
Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.
Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.
No te enamores de un escritor
"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.
No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.
No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.
Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"
Si el amor...
Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.
Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…
Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.
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