"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

11 de diciembre de 2011



IV



Amelia estaba parada en la mesa a la hora de la comida, sólo mirando la madera gruesa y vieja de la mesa. Dora preparaba todos los días sopa que no podía faltar en la comida de Amelia. Dora se movía de un lado a otro preparando la mesa, cosa que Amelia no se preocupaba en hacer. Aún no adaptaba la costumbre de sentarse y preparar la comida. Con los guerreros sólo era sentarse junto a la fogata y comer con las manos. Dora preparó un tazón con frutas frescas del huerto, Amelia fijo su vista en una manzana recordando la sonrisa que la princesa le había dado por llevarle una.


—Su nombre es Selene —dijo sin pensarlo y tomó la manzana entre sus manos.


—¿Quién es Selene? —preguntó sin tanta importancia mientras cortaba una zanahoria en pequeños trozos.


—La princesa.

Dora soltó el cuchillo al escuchar eso, y miró tras la ventana recordando que aquellos hombres le habían dicho casi en suplica que no dejara que Amelia se acercara al castillo.


—¡¡Prometiste no volver!! —grito dirigiéndose a ella. Amelia se asustó mucho al ver su reacción.


Qué de malo había en el castillo, por qué no le permitían ni siquiera que se acercara. Amelia no entendía por qué ese comportamiento. Después de eso permaneció muchos días vigilada, no la dejaban que se alejara de la choza y no la dejaban sola ni un minuto. La lluvia era fuerte, se acercaba la noche y la tormenta iluminaba la mitad del bosque, Amelia miraba por la ventana desesperada preguntándose tantas cosas que no entendía.


—¡¿Por qué no puedo ser amiga de Selene?! —preguntó con desesperación.


—Simplemente, no...Esa es la respuesta —decía Dora manteniendo la calma.


—¡Quiero estar con ella! —gritó Amelia y salió corriendo de la choza.


Dora se quedó en la puerta gritándole, pero sus gritos se confundían en la tormenta y sólo alcanzaba a percibir la silueta de Amelia que era iluminada por los relámpagos escapando por el bosque. Al siguiente día Dora encontró a Amelia bajo un árbol, sus ropas estaban completamente mojadas y ella ardía en fiebre. Dora intentó cargarla entre sus brazos para llevarla a casa.


—¡Déjame! —se quejaba Amelia— ¡Déjame volver con los guerreros!


Amelia permaneció en cama con fiebre durante muchos días. Dora se preocupó mucho por ella, parecía que pronto moriría. Mandó a un mensajero al castillo, pero le dio indicaciones de que nadie debía darse cuenta de la carta que llevaba. Amelia tenía delirios por la fiebre, rogaba porque la dejaran regresar con sus amigos los guerreros.


—Pronto estarás bien —le dijo una mujer que cubría por completo su rostro con una capucha negra, y depositó un pequeño beso en su frente. La habitación estaba completamente a oscuras, esa era la condición para que aquella mujer pudiera estar junto a Amelia. Así que ninguna de las dos podía ver su rostro.


—Madre —decía Amelia entre delirios—, quiero ir con los guerreros.


Amelia se recuperaba poco a poco, la fiebre empezaba a ceder desde que el curandero real la atendió. Días después parecía que jamás estuvo al borde de la muerte, seguía siendo la misma niña que intentaba tener una vida llena de peligros y aventuras. No se alejaba de la choza, parecía no recordar nada antes de la tormenta, aún permanecía tranquila dándole de comer a los animales a medio día. Dora la observaba desde la puerta, se sentía más tranquila al ver que Amelia no recordaba a Selene.


—¡Déjame tranquila! —decía Amelia un tanto ya desesperada a un pequeño lobo. Los guerreros se lo habían regalado para que tuviera con quien jugar después de que había pasado aquella noche y que casi moría por la fiebre— ¡¡Ya terryes, déjame tranquila!!


Amelia terminó de darle de comer a los animales y se dirigía hacia adentro de la choza para la hora de la comida, el pequeño lobo le seguía intentando morder sus tobillos. Amelia se desesperaba cada vez más con ese animal, no era muy amiga de las cosas con las que no se podía comunicar y obtener una respuesta precisa, así que no le agradaba mucho que para todo el lobo se le iba a pequeñas mordidas.


Un día Dora decidió que ya era hora de que Amelia saliera al bosque. No mostraba indicios de que algún día fuera a recordar a Selene, así que la dejó ir a jugar al bosque con la condición de que no se acercara al castillo. Amelia iba caminado entre los árboles, el pequeño lobo la seguía y la molestaba para que lo siguiera. Amelia no le prestaba atención para que se aburriera y la dejara tranquila. De un momento a otro terryes empezaba a ladrar al ver entre las ramas las orillas del castillo.


—No, Dora dijo que no podíamos ir hacia el castillo.


Terryes seguía ladrando y se echó a correr hacia el castillo. Amelia no hizo otra cosa que seguirlo para ir por él. Pero el lobo iba a gran velocidad y Amelia no podía alcanzarlo. Terryes se detuvo y ladraba hacia una de las torres del castillo.


—¡Vámonos! Dora dijo que no viniéramos hasta acá —cargó a terryes, pero éste seguía ladrando hacia una de las torres del castillo.


Amelia dio la vuelta para marcharse sujetando con fuerza al lobo porque quería zafarse de sus brazos.


­—¡Amelia! —escuchó que le gritó una voz casi apagada desde la torre mayor.


Dio la vuelta y miró hacia arriba, los recuerdos llegaron a su cabeza cuando posó sus ojos en el semblante de Selene.


—Selene —pronunció su nombre recordando todo.

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Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.