"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

9 de diciembre de 2011

Por ti…
Esta historia la conté cuando alguien, sin decir su nombre, acariciaba mi cabello cuando mi cabeza reposaba sobre sus piernas. Recuerdo que mis ojos, tratando de ignorarla, lo único que miraban era el cielo entre las ramas de los árboles. Pensaba el porqué estaba ahí, por qué ella conmigo… y por qué no alguien más. Recuerdo su voz hablando de cualquier cosa, sus manos que suavemente se posaban en mi cabello y ese silencio que siempre hacía cada vez que quería hablarme de amor.
—¿Qué tanto harías por amor? ­—preguntó con tristeza y dejó de acariciar mi cabello, como resignándose a una batalla perdida.
Sin querer suspiré y sonreí. Mis ojos la miraron, mientras ella me miraba y se dibujaba una sonrisa en su rostro, sabía que no era una pregunta lo que me estaba pidiendo, en su mirada supe que me pedía con urgencia un consejo.
—¿Tú qué harías por amor? —le devolví la pregunta.
—Al parecer… —dijo recargando sus manos hacia atrás— no estoy haciendo nada.
Me levanté y me senté un poco lejos de ella. La miré por mucho tiempo, con ese tiempo silencioso que te gustaría no existiera. Ella miraba hacia enfrente, veía a la gente ir y venir. Frente a nosotras, pasó una pareja tomada de la mano y ella las siguió hasta donde su mirada no pudo seguirlas más.
—Nunca estaremos así, ¿verdad? —preguntó sin atreverse a mirarme.
—No —dije sin siquiera tomar en cuenta por un segundo esa opción.
—¿Qué tanto harías por amor? —volvió a preguntarme.
—Al parecer… —dije recargando mis brazos sobre mis piernas y agachando la cabeza para mirar al piso— tampoco estoy haciendo nada.
Volvió ese silencio molesto a nuestro alrededor, un silencio que siempre aparecía cuando intentábamos hablar de amor… un amor, que entre nosotras, siempre se trataba de amores no correspondidos. Ella podía estar ahí, a mi lado y con mil opciones a su alrededor, pero una sola cosa quería… a mí. Yo podía estar ahí con ella, a su lado y con mil opciones a mi alrededor, pero también quería una sola cosa… y no era a ella. Se levantó, se paró frente a mí y se agachó para alzar mi cabeza. La miré con desesperación y angustia. Ella me miraba con tristeza y resignación. Tomó mis manos y lo único que pudimos hacer fue mirarlas: mirar como protegía mis manos entre las suyas.
—¿Qué tanto harías por amor? —preguntó mirando mis ojos.
¿Qué sentido tenía su pregunta? Ni por todo el amor que yo sintiera cambiaría las cosas. Ella más que nadie lo sabía, porque ni por todo el amor que ella sintiera, mi corazón no podía corresponderle… o quizás pudo haberlo hecho.
—¡Vamos… —dijo sonriendo— me han dicho que cuentas grandes historias!
—Yo no las cuento, solo las escribo —dije— y todas dicen que son muy tristes. Pero tú qué sabes, nunca has leído nada mío.
—Prefiero escucharlas de tu voz —hizo una pausa y volvió a mirar nuestras manos— y creí que algún día te lo podría pedir… antes de irnos a dormir.
No supe que contestarle ante esa declaración, que fue algo fuerte para mí. Se levantó y volvió a sentarse a mi lado. Mordí mis labios por los nervios, un tic que apareció desde que ella apareció en mi vida. Cada vez que me veía hacerlo sonreía y me decía que no dejara de hacerlo. No sé por qué le gustaba que lo hiciera, decía que era dulce mirarme así porque era una forma de pedirle un beso sin hacerlo consciente. Cómo es que podía pensar que era eso, cuando apenas si podía tomarla de la mano.
 ¿Qué tanto hacemos por amor?

2 comentarios:

  1. Anónimo12.12.11

    A veces se hace tanto,otras tan poco, y sencillamente no se hace nada...Y es triste darse cuenta de ello.
    Andrea y Des.

    ResponderEliminar
  2. Sip, esta historia se pondrá interesante, porque mostrará lo que hacemos...o mejor dicho, lo que no haremos... también por amor.

    ResponderEliminar

Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.