Dedicatoria: A F.S.M.
A veces pienso en ti y me pregunto:
¿Dónde estás? ¿Qué haces?... ¿Cómo te llamas?
E interminables preguntas pasan por mi mente al pensar en ti. Preguntas que quisiera que al mirar mis ojos reflejados en los tuyos pudieras responderme; para guardar cada palabra en mi corazón, éste que es tan tuyo, como si fuera la primera y única vez de todos mis días... por todos tus días.
¿Cómo es el sonido de tu voz?
Si puedo ver que lo escondes con dulzura en el brillo de tus ojos cuando me miras; siendo tan egoísta de no poder regalar algo que pudiera ser tan mágico, así como podría ser escuchar tu voz pronunciando cualquier palabra, no importando qué, sólo escuchar tu voz por un momento para depositar su suave melodía en mi memoria.
¿Cómo se sentirá dormir entre tus brazos?
Cuando la sensación más cálida la conocí al mirarte desde lejos, que no hacía falta dormir entre tus brazos para sentir tu calor y tu corazón latiendo tan fuerte, tan cerca del mío. Y al dormir de verdad entre tus brazos pude descubrir que lo demás ya no puede existir, pierde su importancia, se pierde la realidad… se pierde en tu eternidad.
¿A que saben tus besos?
A un sabor, de cien cosas, de mil sensaciones y a un millón de sentimientos inexplicables...
A un sabor: el único que te pertenece a ti y que no lo podría tener nadie más… tu esencia.
De cien cosas: que lo dulce del caramelo es lo que más me gusta recordar entre tus labios.
De mil sensaciones: lo cálido, frío, tembloroso; lo tierno y apasionado, son las mejores sensaciones que conocí de tu boca.
A un millón de sentimientos inexplicables: aquel que vale más y el que menos se puede explicar… el amor.
¿Si te perderías en mi mirada como llegué a perderme en la tuya?
((Definitivamente si))
Cuando equivocadamente, con aquella intención de hacerlo verdaderamente eterno, dejaba mi mirada en la tuya solo por momentos fugaces, para que cada momento efímero lo ataras a ti y me orillaras a perderme en lo infinito de esa dulce mirada para siempre.
¿Si guardarías ese instante como algo eterno en tu corazón, así como lo dejaste en el mío?
((Hay muchos instantes que están guardados ahí))
Como si lo único que quisieras es conservar ese tiempo como si fuera parte de ti por toda la eternidad. Tenlo en tu corazón y déjalo ahí, no permitas que nadie pueda arrebatártelo.
Vuelvo a pensar en ti y me pregunto: ¿Volveré a verte? ¿Dejaras tu mirada en la mía por un segundo aunque sea? ¿Tendrá ese brillo tan cálido como aquella vez?... ¿Dónde estarás?
((Si volverás a verme, mi mirada en la tuya, con el brillo que sentiré y se reflejará al verte de nuevo. ¿Dónde estaré?, no lo sé))
Tu mirada que aún guardo tan clara en mi memoria, ésa que atormentaba mi alma, que la inquietaba y que muchas veces la buscaba cada vez que me mirabas. Para que esa tormenta inexorable encontrara la calma en tu corazón, junto al mío… por siempre.
¿Me extrañaras como yo te extraño a ti? ¿Me buscaras entre tanta gente donde sabes no vas a encontrarme y aun así me sigues buscando?
((Siempre))
Cuando extrañarte es tan inevitable que quisiera arrancarme esa necesidad de verte, de buscarte en cada rostro, cada gesto y actitud de desconocidos personajes que deambulan con ironía en mi vida, sabiendo que ninguno de ellos podrá borrar esa penuria. Sabes de lo que hablo si en cada uno de aquellos gestos que ves, que sientes… me buscas y me extrañas. Sabiendo, igual que yo, que ninguno de ellos podrá borrar tu necesidad de sentirme tan cerca.
¿Me regalaras un minuto de tu tiempo para pensarme y sonreír... para pensarme y suspirar... para pensarme y sentir?
((No solo un minuto, cada vez que pueda))
Cada vez que los minutos y segundos transcurran por toda la eternidad. Cuando el tiempo deja de serlo por un instante, ése cuando todo se detiene alrededor tuyo, y cambias escenarios, personas y circunstancias. Los cambias por aquellas cosas del pasado, por esas sensaciones que recorren cada parte de tu pensamiento. Porque lo único que buscas es poder encontrarme en cualquier cosa, no importando qué… y así aliviar tu necesidad de sentirme tan cerca, como yo te tengo tan lejos.
Sigo pensando en ti, y las preguntas se van. Miro a todas partes, sé que no estás ahí, por más que te busque no podré encontrarte desde aquí... y vuelvo a las preguntas que ya me respondiste: ¿Dónde estás? ¿Qué haces?... ¿Cómo te llamas? Las haría todos los días para encontrar siempre las respuestas en ti.
Como si fuera la primera vez que te miro, y la única vez que te veré, así de todos mis días, por todos tus días, de nuestros días, y cada día sería el primero… por siempre.
¿Y ese día, cualquier día, me preguntó qué fue lo que se quedó de mí en ti? ¿Qué fue ese "algo" que te hizo voltear a mí tantas veces? Son preguntas que me hago cada vez que pienso en ti y te busco entre tanta gente. Cierro los ojos para verte, porque tu imagen no se borra de mi cabeza, vuelvo a abrirlos y a preguntarme: ¿Dónde estás?
((Sigo aquí. Tu esencia es lo que se quedó en mí, todo lo que te conforma y te forma fue ese algo que siempre me hizo voltear a ti))
De lo extraño de no creer que entre tanta gente tu mirada pudo enfocarse en mí, evitando cualquier distracción que había entre tú y yo. Sólo buscaste ese contacto único para que yo pudiera voltear y darme cuenta que estabas ahí. Y después de lograrlo, difícilmente mi mirada trataba de no dirigirse a ti, inútil resulto, pues ahora deseo volver a verte como aquella vez… aunque fuera por última vez, para depositar un nuevo recuerdo cálido en mi corazón que ahora parece tan frío.
Mi pregunta de "¿Dónde estás?" no es de la manera de no saber dónde estás físicamente. Me pregunto "¿Dónde estás?" dónde de manera más fuerte, dónde de manera más clara, dónde de forma más intensa... si cada parte de mí siente lo mismo por ti.
((En todas partes))
Y en todas partes te quedarás.
((Porque tú también estás en todas partes))
Vuelvo a pensar en ese día, cualquier día, ése donde lo único que quería era avanzar más a ti, tenerte cerca y quedarme ahí a pesar del miedo que eso me provocaba. Pasando por mil cosas, por personas, por espacios pequeños… pensando que no llegaría, pero lo hice. Caminé a ti lo más cerca que pude, lo más cerca que podía tenerte. Y mientras no me veías, yo lo hacía...
Grabe en mi memoria cada parte de ti, cada reacción que te provocaba mi presencia tan cerca. A veces hacía mi mirada a un lado, era cuando te atrevías a mirarme. Y desde entonces, cada que pienso en ti también me pregunto: "¿Por qué soy tan cobarde?”
Por qué no dejar que mi corazón decidiera sobre el verdadero destino, para que lo hiciera real y perfecto. Dejar que tus ojos robaran cada pensamiento de mi cabeza, cada latido de mi corazón y cada suspiro de mi alma. Aunque no puedes llamarme del todo cobarde, porque cada pensamiento, latido y suspiro de mí te pertenecen hace ya mucho tiempo.
Desde ese día, ése que recuerdo cuando fue y cuando no fue, hay miles de preguntas en mi cabeza... miles de historias a tu lado.
Ese día… ese día que mi memoria no recuerda, pero que mi corazón no dejó pasar y no lo quiere dejar ir, porque ya es parte de él y sin esa parte, ya no puede latir. Porque te amo mucho más que el primer día, ése que no recuerdo cuándo fue… pero sé que ahora es más, sé que ahora es... solo lo que es… y es de ti. Porque tú eres para mí… lo que encontré, lo que vi y sentí, lo inevitable de ti. Ese amor, ahí está… es tuyo, solo para ti.
Y desde entonces cada noche cierro los ojos y pienso en ti, en las preguntas de siempre, aquellas que no sabes cuánto me gustaría que me respondieras con las palabras que quiero escuchar:
¿Dónde estás?...
¿Qué haces?...
¿Cómo te llamas?...
No hay comentarios:
Publicar un comentario