"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

18 de noviembre de 2011


III





El cielo podía mostrarse con inquietud ante sus ojos, le ilustraba hasta el más mínimo detalle de su perfección y misticismo. Entre los distintos matices de su azul se estacionaban las nubes de diferentes tonos y formas. Pudo sentir el viento acariciando su rostro, en una brisa cálida, como lo podía ser un dulce recuerdo. Había algo diferente en su interior, no sabía lo que estaba sintiendo al contemplar el cielo. No entendía lo especial del invierno, lo misterioso que escondía. Las cosas no podrían venir tan mal. Natalia tenía el apoyo de sus padres y de sus hermanos; Andrea contaba con la complicidad de su abuela y con la amistad infinita de Tania. No todo estaba perdido, había personas en quien confiar, con quienes podían sentirse seguras.

Andrea se tomaba la confianza de esperarla junto al árbol que vio unir su amor otra vez. Natalia no tenía miedo de ser vista por algún directivo que pudiera expulsarla definitivamente de la escuela y Andrea poco a poco estaba perdiendo el miedo, además de que no tenía nada más que arriesgar, a menos que tuvieran el poder de expulsarla de la región; una idea absurda. Algunos de sus compañeros, de otras generaciones o grupos, sin conocerlas, las saludaban y les deseaban suerte para que pudieran defender todo hasta el final. Andrea se había convertido en un icono de heroísmo, por tener el valor de romper con todos los límites absurdos que se marcaban, por su manera rebelde de mostrarse ante la sociedad. Pero ellos no sabían que Andrea no lo hacía por ser rebelde o para contradecir las ideas equivocadas de una sociedad, simplemente lo hacía porque sentía amor y era ahí donde radicaba todo su valor. No era rebelde, solo estaba enamorada. Otros compañeros hablaban a sus espaldas, los mismos con los que Natalia tuvo que enfrentarse por varios días. Después de que habían expulsado a Andrea, se había quedado indefensa, a pesar de que Tania la protegía cada vez que podía. Pero fue suficiente el valor y la alegría que mostraban, para ganarse su admiración y apoyo. Tenían de nuevo la ayuda de sus amigos que por un tiempo se alejaron de ellas. Los contrastes entre sus amistades se disiparon también, esta vez no sólo los unía la única escuela de la región o las mismas clases, ahora compartían la misma complicidad de defender lo injusto, lo que se creía prohibido.

—¿Tengo que esperarte afuera toda la tarde?

Su tono fue desesperado, casi una rabieta infantil. No le gustaba la idea de dejar a Natalia en la entrada y esperarla a que terminaran las clases, era totalmente una injusticia.

—No puedes, lo sabes.

—¡Yo te dejo entrar, Andrea! —dijo Darío.

Era el conserje de la escuela desde hacía mucho tiempo. Un hombre mayor, las canas cubrían la mayor parte de su cabello. Era amigo de Andrea desde que entraron en primer grado, siempre admiró su alegría y el fuerte coraje que tenía.

—¡¿De verdad?! —reaccionó emocionada. La propuesta de su viejo amigo no podía venirle de mejor manera.

—¡Claro, Andrea! Pero ya sabes, debes impedir que te vea cualquier maestro o directivo, no muchos saben tu hazaña, sólo las personas importantes… como yo —dijo sonriendo.

Era mentira que sólo los directivos lo sabían, la mirada de todos; conocidos y desconocidos, estaban sobre ellas. La expulsión de Andrea había sido la noticia más fuerte del año escolar y todo mundo sabía la razón. Los rumores nunca dejaron de circular y a final de cuentas nadie desmintió nada. Todo lo que decían era la verdad y era lo que importaba.

No podían escapar de ninguna mirada. Ninguna de las dos se había dado cuenta, hasta ese momento, de la magnitud de circunstancias que les traerían sus sentimientos.

—Acostúmbrate —murmuró Andrea un tanto avergonzada, pero con una sonrisa en su rostro—, así serán todos los días de nuestras vidas.

—¿Tan bonitos que parecen mágicos? —preguntó Natalia, siguiendo la complicidad de sus palabras casi dichas al viento, sin poder evitar el sonrojo de sus mejillas.

Andrea se detuvo a pensar en lo que sería de sus vidas, prácticamente todos sabían la relación que tenían. Los padres de Natalia las apoyaban, Helena también lo hacía. Lo único que faltaba para que todo pudiera estar en orden, era la aceptación de Patricia. No iba a rendirse, tenía el motivo más grande para seguir luchando: Natalia.

—Siempre serán mágicos —respondió.

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Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.