"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

10 de febrero de 2013


Capítulo IV. Los sentimientos de una belleza

—¿Así que ella es Mariana? —preguntó Andie, que se ocultaba con Karol en un extremo de la puerta del Colegio para que nadie las viera.

—Sí, ella es —dijo Karol mientras miraba a su amiga.

La estuvieron observando por largo tiempo en el patio del Colegio. Karol le hablaba a Andie de Mariana, de cómo se conocieron, la forma tal dulce que Mariana tenía para con ella. Después de un tiempo se alejaron del Colegio.

—¡Es muy hermosa! Y los ojos azules que tiene, son bellos —dijo Andie después de un largo silencio que se apoderó de Karol.

—¡No! Tiene ojos verdes… no azules.

—¿Verdes?, pues yo los veo azules —Andie volteó como si pudiera verla a lo lejos.

—No, tiene ojos verdes —Karol la tomó del brazo y la obligó a seguir caminando.

Caminaron hasta llegar al café donde siempre se veían todos los lunes cuando Karol no quería asistir al colegio. Pidieron un café, era extraño lo que Karol estaba sintiendo, se sentía un poco avergonzada y triste por estar observando a Mariana. Era la única manera en que Andie podía conocer a su mejor amiga. Tomó el café en sorbos muy pequeños, mientras Andie la miraba y se preguntaba por qué una persona tan fuerte mostraba un carácter diferente cuando hablaba de Mariana.

—¿Cuándo se lo dirás a Mariana… cuándo le dirás sobre lo nuestro? —preguntó impaciente.

—No lo sé —Karol dejó a un lado su café y se recargó en el respaldo de la silla—. Aún no lo sé.

—¡Tienes que decirle Karol! —decía Andie con insistencia.

—¡Tengo miedo! ¿Y si deja de hablarme? No sé qué haría si deja de hablarme.

—Si en verdad es tu amiga, no lo hará —Andie se levantó de la mesa—. Tengo que irme, decirle o no es tu decisión.

Andie besó los labios de Karol y se marchó. Karol después de un rato salió de aquel café y empezó a caminar sin sentido por largo tiempo, pensaba como decirle a Mariana sobre ella, sobre la relación que tenía con Andie, con una persona que Mariana no conocía.

—¡Karol! Karol —decía una voz mayor detrás de ella.

Karol volteó rápido.

—¡¡Madre Clara, Hola!! ¿Qué hace por aquí?

—Creo que la pregunta es, ¿qué haces tú por aquí?

No se había dado cuenta que estaba caminando a las afueras de un convento.

—¿Por qué no estás en el Colegio?... Y mira nada más cómo tienes ese uniforme, no te gusta usarlo, ¿verdad? Me recuerdas a una niña que… —la madre empezó acomodarle el suéter, se dio cuenta de la tristeza de Karol y antes que pudiera decirle algo ella ya estaba hablando.

—¿Madre, cree que Mariana deje de hablarme? —le preguntó mientras miraba a un costado perdida y triste.

—¿Por qué tendría que hacerlo?

Karol la miró, dudó en decirle pero a quién más podía contarle lo que estaba pasando y muy titubeante le dijo:

—Porque, me gustan… me gustan las chicas.

La madre Clara se sorprendió, a su cabeza llegaron recuerdos de cuando ella cuidaba a los alumnos de aquel colegio hace años, se acercó a Karol, la miró a los ojos y le preguntó mortificada:

—¿Te gusta Mariana?

—¡No! No —respondió rápido—, pero tengo miedo de que deje de hablarme o sienta asco por mí.

La madre dio un suspiro de alivio al escuchar esa respuesta.

—Mariana es tu amiga y jamás sentiría asco por ti… sé que puedes decírselo.

Karol y la madre caminaron hasta el colegio. Karol no decía ni una palabra, estaba nerviosa y asustada. Llegaron al colegio, la madre se paró al ver el edificio que estaba frente a la capilla, a ese edificio que los alumnos llamaban "el vuelo", cerró los ojos y un recuerdo no tan visible para su memoria hizo que su cuerpo se estremeciera de miedo y tristeza.

—¿Madre? —dijo Karol al verla inmóvil y temblando.

Antes de que abriera los ojos susurró un nombre que Karol no alcanzó a distinguir bien.

—Todo estará bien —dijo la madre limpiando algunas lágrimas de sus gastados ojos—, esta vez todo saldrá bien.

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Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.