"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

20 de febrero de 2012

VII

Lucia ya no venía a visitarme todos los días. Me sentía otra vez la niña huérfana con nuevos padres a los cuales la ilusión de un hijo ya se les fue. Si venía a visitarme, pero ya no como antes. Decía que era difícil ser amiga de la persona que se ama y que le dolía tanto el error de haberme dejado antes. A mí también me dolía su error, todo ese sufrimiento que me causó, un sufrimiento que pudo haberse ahorrado si en verdad fuera sincera con sus decisiones y sus sentimientos.

Me bañé para ver si todo ese cansancio que sentía en el cuerpo se desvanecía, pero me di cuenta que en verdad sentía mucho cansancio en el alma y que nunca me abandonaría. Extrañaba demasiado a Mariana, yo no sé cómo podía mantenerme con vida así. Me miré al espejo, el agua escurría por mi rostro de mi cabello mojado, sentía ganas de llorar, pero no podía, parecía que todas las lágrimas ya las había llorado. Sentía una desesperación horrible, quería que en cualquier momento ella apareciera o escuchara su voz desde la puerta llamándome. Quería que el corazón me doliera otra vez, que doliera tanto para morirme y estar junto a Mariana.

―No puedo ―dije mirándome al espejo.

Escuché que alguien silbaba por la venta. Era mentira, ese silbido que no escuchaba hace tiempo. ¿Era ella? No podía ser, no, no es ella. Escuché otra vez con insistencia. No quise asomarme por la ventana para que me diera cuenta que estaba alucinando.

―¡Alma! ―escuché su grito y volvió a silbar.

Corrí a la venta y sí, si era ella. Bajé rápido las escaleras hacia la puerta de la calle.

―¡Bonita! ―me gritó cuando me vio salir de la puerta y me estrechó en un fuerte abrazo.

―Duele ―le dije cuando ya no podía respirar ante su euforia.

―Creí que iba a salir esa niñita enojada diciendo: Alma no es ningún perro para que le llames a silbidos ―decía mientras se reía a carcajadas y yo, yo sólo me hundía en más tristeza― y no tiene por qué salir a verte, no eres su dueña.

Después de terminar de reírse recordando un discurso que recibía casi todos los días, se acercó a mí para mirar mis ojos.

―Ojitos dulces de ajenjo, ¿dónde está Mariana? ―preguntó.

―¿Qué haces aquí, Fernanda? ―respondí con otra pregunta.

―Sólo vacaciones…

Fernanda fue mi primera novia cuando tenía catorce años, éramos muy niñas cuando nos enamoramos, pero fue un amor muy dulce y tierno. Todo terminó cuando sus padres decidieron mudarse a Tabasco y fue la primera vez que mi corazón se rompió. Mariana la odiaba, no la quería ni tantito y cada vez que Fernanda iba a buscarme, siempre le decía que no estaba, por eso Fernanda me silbaba cada vez que iba a mi casa y eso a Mariana le molestó más, siempre me decía: Ni que fueras un perro. Nunca aprendieron a llevarse bien. Fernanda era de un carácter muy agradable, ganarse la confianza y el cariño de Mariana siempre fue su meta principal, pero no pudo lograrlo porque sus padres se la llevaron. Nuestro noviazgo no duró mucho tiempo, ella decidió terminar conmigo antes de irse, porque no creía que un amor a distancia fuera lo mejor para nosotras.

―¿Y dónde está la señorita que me quiere tanto? ―preguntó mirando hacia adentro de la casa, pensando que Mariana estaba adentro y que no quería salir a saludarla.

―Mariana ya no está aquí ―respondí.

―¿Dónde está? ¡¡Vengo a decirle que me llevaré a la mujer de su vida!! ―gritó Fernanda con fuerza esperando que saliera Mariana a gritarle.

―¡¿Te vas a quedar en México?! ―pregunté con un sobresalto de emoción, una que no había tenido desde hace mucho tiempo.

―No, bonita ―decía con tristeza―, sólo quería molestar a Marianita con eso. Mi madre sólo vino a visitar a mis tíos, en unos días regreso a Tabasco.

―Ah ―dije dando la vuelta.

―No te pongas triste ―decía sujetándome por la cintura―, ya sé que me extrañas y nunca pudiste olvidarme.

Así era Fernanda, siempre con ese carácter bromista y juguetón. Fuimos hasta la sala y ahí nos quedamos sentadas. Miraba a Fernanda, no había cambiado en nada en estos años. Seguía igual, sus ojos marrón siempre brillantes, su sonrisa de diablillo en una carita de ángel. Nuestro amor siempre fue mutuo desde el primer día que nos vimos. Fue difícil aceptar que nos gustábamos, pero después de aceptarlo todo fue más sencillo. Creo que el único obstáculo difícil que tuvimos fue la aprobación de Mariana.

―Y por fin, ¿dónde está Mariana?

Agaché la mirada y desabotoné un poco mi blusa hasta donde se podía ver la marca de la cicatriz de la operación. Fernanda escuchó atenta todo lo que le decía sobre Mariana, lo que había pasado con ella y con mi corazón.

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Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.