"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

5 de enero de 2012


II



—Mariana —decía Allison en un susurro—, vamos, tienes que levantarte.



Allison sabía que todo ese ruego era en vano, Mariana siempre tardaba mucho en dejar de abrazarla, no quería apartarse de ella por la mañana… ni por ningún momento en su vida.



—Sabes que si llego tarde a mi clase Lucia se pondrá furiosa… claro, siempre está enojada conmigo —pensó Allison —. Desde que llegué, siempre me culpa de todo.



Mariana seguía aferrada a su cuerpo como si siguiera completamente dormida, Allison se dio cuenta que lo que decía era en vano y como pudo se soltó de sus brazos. Se vistió rápido porque ya era tarde.



—Sí, la niña consentida puede quedarse acostada a la hora que quiera —decía mientras la tapaba—. Como no tengo un padre millonario que pueda dar fuertes donativos a este colegio, tienen que molestarme todo el día con regaños.



Dejó de molestarse consigo misma. Miró a Mariana, recordó todo ese tiempo que han pasado juntas y se dio cuenta que las dos ya habían crecido.



—Hay un regalo para ti en la cómoda junto a mi cama —dijo y besó sus labios.



Mariana sólo sonrió al sentir esa calidez en sus labios, tenía curiosidad de saber que era lo que Allison le regaló y dio vuelta hacia la cómoda al lado de su cama. Sus ojos se abrieron y esa pequeña sonrisa desapareció, se levantó furiosa y empezó a vestirse.



— Allison, Allison —decía furiosa mientras se ataba los zapatos—. ¡¡ Allison me las pagarás!!



Salió rápido del dormitorio.



—¡¡ Allison Fouche!! —gritó con fuerza al cerrar la puerta de su dormitorio.



—¿Qué modales son esos señorita Durkheim? —preguntó la hermana Clara que se encontraba detrás de ella.



—Lo siento hermana —decía apenada—, estoy buscando a Allison.



—De eso me doy cuenta… usted duerme con ella, debería saber dónde está.



Mariana se atragantó con su propia saliva al escuchar a la hermana diciendo eso y empezó a toser sonrojada.



—¿Le pasa algo? —se acercó la hermana dándole leves golpes en la espalda.



—No, nada… es que… ella… yo… usted… se oyó muy gracioso como dijo "Usted duerme con ella".



—Pues no le veo la gracia… y la señorita Fouche está en su clase de violín cómo todas las mañanas, usted sabe eso señorita Durkheim.



Mariana dejó de toser y amablemente le dijo a la hermana.



—Por qué… ya no soy una señorita, no, no, quiero decir, ya no me digas señorita Durkheim, puedes decirme Mariana y a Allison… pues Allison.



—Pero son las reglas.



—Pero nada, te conozco desde hace tiempo y tú a mí. Entre tú y yo sólo hay ocho años de diferencia. No puedes tratarme cómo si fuera mayor o mejor… ¿Queda claro?, así que soy Mariana y Allison… Allison es una chica muerta cuando la encuentre.



Mariana se alejó dejando a la hermana Clara confundida.



Allison tomaba clases de violín todos los días desde que llegó al colegio, era un talento innato, su pasaporte para estar dentro del prestigiado colegio El Merceus, ya que su padre tenía un salario demasiado bajo.



Mariana caminaba furiosa hacia el salón de música que se encontraba en la parte más oculta del colegio. Abrió la puerta del enorme salón y la observaba desde afuera, deleitaba sus oídos con las majestuosas notas que Allison hacía salir del violín. Tomaba sus clases sin la enseñanza de maestro alguno, su talento era tanto que sólo necesitaba un violín, libros y música para lograr hacer un verdadero arte.



Allison miró a Mariana recargada en la puerta con la cara furiosa. Ya sabía lo que le esperaba, pero le sonreía divertida por lo que había hecho. Dejó las notas que estaba tocando y las cambió por la melodía favorita de Mariana. La tocaba mientras lentamente se acercaba a ella.



A pasos de llegar terminó con la melodía e hizo una reverencia para su único público.



—Hola —se acercó Allison con la cara más tierna que había en ella.



Mariana la miró con los ojos entre cerrados con enojo.



—¡¿Dígame señorita Fouche, por qué se atrevió a cortar mi rosa?!



—Porque te gustan —dijo con ternura.



—Sabías que era la primera rosa que crecería en el invernadero… sabes el trabajo que me costó cuidarla… y así, sin importarte, la cortaste.



—Mira niña bonita, no sea exagerada, tienes diez más de esas y quien sabe cuántas especies de rosas y flores en ese invernadero… no te molestes por una.



— Allison, era la primera rosa en abrir… ¡La primera!



—No te enojes, no me gusta verte así —decía arrepentida—, ya no cortaré más tus flores.



—La primera Allison —dijo Mariana con dolor.



Al ver la cara de sufrimiento de Mariana, Allison le plantó un beso rápido y fugaz en los labios.



—¡¿Allison qué haces?! —preguntó asustada y mirando a todos lados.



—No hay nadie, no te preocupes.



—¿Y que tal si alguien hubiera entrado?



Allison emitió una risa pequeña.



—Soy la única que se para por aquí —decía—, a este colegio le hace falta talento artístico.



Mariana se dio cuenta que Allison tenía el listón desatado como siempre lo acostumbraba, y por esa razón siempre se llevaba muy serios regaños de Lucia y las hermanas del colegio. Mariana se acercó para acomodarlo en forma de moño como debía estar, Allison aprovechó ese acercamiento y le dio un beso, esta vez no fue rápido ni fugaz, fue profundo y dulce. Escucharon que alguien se acercaba y se separaron.



—¡Hola! —dijo la hermana Clara, veía a Mariana sonrojada y Allison con la vista fija en las cuerdas de su violín— ¡Así qué encontraste a Allison!



—¡¡Hey!! ¿Me llamaste Allison? Y los modales de monja recatada, ¿dónde quedaron?



—¡ Allison! —se quejó Mariana por su comentario.



—Es broma… me alegra que ya no me llames señorita Fouche, me hacías sentir vieja y casta —miró a Mariana pícaramente.



—¡¡Allison!! —volvió a quejarse Mariana.



—¿Qué? Es otra pequeña broma — Allison empezó a reír con alegría.



—¡¡Señorita Fouche!! —gritó la hermana Clara callando la diversión de Allison.



Mariana y Allison se sorprendieron por la forma tan brusca de su tono de voz. Allison se esperaba lo peor, ella siempre se llevaba los regaños de por medio.



—Veo que tiene el listón en su lugar —continuó tranquilamente—, la felicito.



—Yo también me felicito —dijo sonriendo y mirando a Mariana con ternura—. Tengo buenas recompensas por llevarlo así.

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Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.