"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

9 de enero de 2012

VII

Así pasaron los días, Allison no hablaba con Mariana, se metía en problemas con Lucia, la única persona que sentía que no la había abandonado era la hermana Clara. Hablaba con ella y desahogaba todo el dolor que sentía, pero aun así su orgullo no le permitía escuchar los consejos que le daba.

Esa tarde Allison subió hasta donde estaba el invernadero, sabía que Mariana estaría allí, así que con cuidado pasó por detrás del invernadero para que Mariana no se diera cuenta y llegó a la jaula donde se metió con las palomas. Allison no pudo evitar que las palomas, al verla, armaran un alboroto, ella hacía gestos para que se callaran. Mariana se dio cuenta del ruido, sabía que era Allison, escuchaba con atención el ruido que hacían las palomas cada vez que la veían. Le enternecía la conexión que tenía con ellas, especialmente con una paloma blanca, tiki, era la primera en posarse en su brazo y muy difícil de quitarla de ahí. Mariana lloraba en el invernadero y Allison lo hacía dentro de la jaula, nunca se imaginaron que sus corazones estuvieran tan lejos.

Después de un rato la hermana Clara llegó al invernadero. Allison las miraba desde la jaula sin poder escuchar lo que hablaban. Después de un rato la hermana se alejó, Mariana miró a Allison y agachó la cabeza. Sus ojos estaban tristes y desesperados por lo que la hermana le había dicho, después de unos segundos no tuvo más remedio que irse.

Allison salió de la jaula con la paloma en sus manos y la puso en la barda, era un poco más de las dos de la tarde, al menos eso marcaba el reloj de la capilla. En el patio Allison vio la figura de Mariana y Dylan, Mariana lo besó sólo por compromiso. Allison trató de evitar esa escena, miró a la paloma, le sonrió y con la voz entrecortada le dijo:

—La cosa más difícil de hacer, es ver a quien amas… amando a alguien más.

Habían pasado ya varios días sin que Mariana escuchara la voz de Allison, al menos no dirigiéndose a ella, ni siquiera un "Hola" ni un "Buenas noches" que siempre escuchaba, pero las palabras que más extrañaba de Allison eran "Te amo".

Una mañana Allison se levantó muy temprano, por primera vez ató el listón azul de su uniforme sin que nadie la obligara a hacerlo, se acercó a Mariana y la despertó, se miraron por mucho tiempo fundiendo sus corazones en esa mirada.

—Te amo Mariana —dijo y besó su frente—, siempre estaré contigo.

Allison acarició con sus dedos el rostro de Mariana, las dos se sonrieron y Allison se marchó después. Mariana se quedó en la habitación por algún tiempo, llevaba varios días enferma. Era obligatorio que si no tenían clases debían permanecer dentro del dormitorio o en la biblioteca hasta la hora de la comida, que ya estaba próxima. No se dio cuenta que en la cama de Allison se encontraban una rosa y una margarita ambas del mismo color.

Mariana no aguantó las ganas de ver a Allison y salió de la habitación, se encontró a la hermana Clara que estaba a punto de tocar a su puerta.

—¡Aún me ama! —dijo emocionada.

—Mariana.

—¡Me lo dijo esta mañana!

—Mariana —dijo una vez más.

—¡Ya nada podrá separarnos!

—¡¡Mariana!! —gritó la hermana.

—¿Qué pasa? —contestó regresando a su mundo.

—Tu padre y Dylan están aquí... lo saben Mariana, saben lo de ti y Allison.

Mariana se quedó perpleja ante la noticia, su padre sabía todo, y era obvio el porqué estaba ahí. Mariana sabía que se la llevaría del colegio ese mismo día.

—¿Dónde está Allison?

—Fui a buscarla a sus clases y no está, tu padre te espera en la capilla.

Mientras Mariana sufría de camino a la capilla, Allison lo hacía en el invernadero, desvanecía su dolor y tristeza destrozando todo lo que había en él, cada flor, cada rosa; rompió cada cosa que pudiera traerle recuerdos agradables. Sabía que a Mariana le podría doler, pero ya no le importaba. Salió del invernadero y miró el corazón que había grabado, volvió a entrar al invernadero, movió la tierra y macetas rotas; hasta que encontró unas tijeras y nuevamente salió. Se acercó a la barda y empezó a recorrer cada línea en el corazón.

—Mariana y Allison —sus ojos azules no dejaban de derramar lágrimas—. Allison, Mariana ya no es tuya. ¡Jamás volverá a ser tuya! —tomó las tijeras con fuerza y borró su nombre de aquel corazón— ¡¡Jamás!!

—Es mejor que se la lleve a esta hora, ya serán las dos de la tarde, los alumnos entran al comedor y nadie se dará cuenta —decía Lucia al molesto padre de Mariana.

Mariana entró a la capilla, su cuerpo le temblaba al ver a su padre, porque más que respeto le tenía miedo por el carácter tan fuerte que tenía.

—¡¡Nunca creí que me pudieras hacer esto Mariana!! —decía su padre molesto— ¡¡Te irás conmigo hoy mismo y te casarás con Dylan!!

—¡¡No voy a casarme, y no me iré de aquí!! —gritó Mariana un poco impresionada porque tuvo el valor de retar así a su padre.

Discutían con fuerza, Dylan, Lucia y la hermana Clara sólo los veían.

—¡¡Te casarás con Dylan!! —gritó su padre.

—¡No! ¡¡Papá, amo a Allison!! —dijo desesperada.

Su padre acortó el poco espacio que había entre ellos y la abofeteó.

—¿Cómo puedes decir eso?

—¡¡Es la verdad!! —decía Mariana intentando no ahogarse en sus lágrimas— ¡¡No puedo negarlo!!

Lucia hablaba con la hermana Clara, entre ellas también tenían una discusión. Mariana las veía, no prestaba atención a lo que decía su padre.

—Ella también se irá —dijo su padre.

Mariana lo escuchó muy lejos porque veía a la hermana Clara llorar.

—¿Qué? —preguntó Mariana después de un rato.

—Ella también se irá —dijo su padre—. ¡Lo que hizo lo sabrán sus superiores y no volverá por aquí!

—¡¡No puedes hacerle eso!!

—¡No merece tener esa posición!

—Es una buena persona. ¿Si me voy contigo, la dejarás aquí, y no le dirás nada a sus superiores? —preguntó Mariana, era lo menos que podía hacer por ella, ya que se sentía culpable por esa situación.

—Te lo prometo —dijo su padre y en su rostro se dibujó una sonrisa de victoria.

Mariana caminó hacia la salida de la capilla y su padre la detuvo sujetándola del brazo.

—¿Adónde vas? —preguntó.

—Sólo quiero despedirme de ella.

—Claro que no, ¡¡jamás volverás a verla!! —gritó el padre de Mariana.

—¡¡No me puedes negar eso!! —se soltó con fuerza y caminó más rápido.

Al salir de la capilla escuchó el sonido de un violín tocando su melodía favorita, venía del edificio de enfrente, en el invernadero. Mariana miró hacia arriba y vio a las palomas volar "Allison " pensó, sólo pudo dar dos pasos cuando sintió la mano de su padre sujetándola.

—¡¡Sólo quiero despedirme de ella!! —dijo encarando a su padre.

Los alumnos estaban por entrar al comedor, los gritos los mantuvieron ahí parados, siendo espectadores de aquel incidente. El padre de Mariana se sentía humillado ante esos ojos que los miraban.

—¡No dejaré que ensucies más mi apellido!

—No me importa… ella es lo único que me… —dejó de hablar.

Mariana sintió un escalofrío en su cuerpo, el reloj empezaba a sonar marcando las dos de la tarde, se dio cuenta que el sonido del violín había desaparecido, miró alrededor y se dio cuenta de la mirada aterradora de los demás que veían hacia arriba. Mariana volteó lo más rápido que pudo, sintió que esa vuelta duró cien años, sus ojos verdes miraron con terror a Allison parada sobre la barda, sintió como su corazón se paró… dejó de latir.

—Allison —dijo en un susurro apagado.

Todo fue tan rápido pero lento para los ojos de Mariana, ver a la persona que amaba caer desde aquel edificio.

—¡¡No!! —gritó Mariana intentando correr hacia ella pero su padre la detuvo y la abrazó con fuerza— ¡¡Te odio!! ¡¡Te odio!! —decía Mariana golpeando el pecho de su padre— ¡¡Te odio!! —dijo una vez más y terminó por desmayarse en sus brazos.

Pasaron tres días después del accidente, Mariana regresó al colegio por sus cosas, mientras su padre estaba con Lucia en la oficina.

Mariana se dio cuenta de la rosa y la margarita que ya se encontraban marchitas. Subió al invernadero y encontró todo destrozado. El corazón en la barda sin el nombre de Allison y una jaula vacía, esta vez las palomas no habían regresado, se recargó en la barda y lloró con desesperación.

—¡¡Allison, te amo!! —gritó con todas sus fuerzas.

—Mariana —decía la hermana Clara tomándola del hombro—, vamos.

—Ella quería que gritara que la amaba... hubiera sido feliz escuchando esto.

En ese momento una paloma blanca se posó en la barda por un instante y luego se alejó.

—Ten por seguro que ella lo ha escuchado —dijo la hermana.

Mariana sonrió al escuchar eso.

—Tenemos que irnos, este lugar ya no es para nosotras.

—¿Qué?, mi padre prometió que...

—Lo sé Mariana, pero regresaré al convento, será lo mejor.

—Vamos, tu padre te espera.

La hermana tomó la mano de Mariana y cuando se alejaban del lugar, volteó por última vez y vio nuevamente a esa paloma blanca "te amo Allison " pensó Mariana.

—Así serán las nuevas reglas de este colegio —explicó el padre de Mariana.

—Está bien señor —decía Lucia— y no se preocupe, Allison Fouche no existió para el Merceus.

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Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.