"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

9 de enero de 2012

IV

Estaba amaneciendo, Allison abrazaba a Mariana por la espalda, dormían plácidamente sin temor después de una noche de amor; hasta que se escuchó el cerrar de su puerta con fuerza. Ambas se levantaron rápido y un tanto asustadas.

—¿Qué fue eso Allison? —preguntó Mariana cubriendo su cuerpo desnudo.

—¿Mariana, no cerraste la puerta por dentro?

—No, creí que tú lo habías hecho.

Allison de un salto salió de la cama hacia la puerta, la abrió temerosa, sólo sacó la cabeza y la giró a ambos lados pero no había nadie en el pasillo. Regresó a la cama y se sentó junto a Mariana que estaba asustada.

—Tal vez sólo fue el viento —dijo para tranquilizarla.

Mariana miró hacia la única ventana que había en su dormitorio entre las dos camas, era una ventana grande, llegaba desde el piso al techo y era una ventana que no podía abrirse. Mariana miró a Allison y lo negó con la cabeza.

—Todo estará bien, te lo prometo —dijo Allison.

Mariana tomaba una de sus clases sin poner atención, estaba preocupada por lo que había pasado esta mañana. Tocaron a la puerta y entró la hermana Clara, habló con la profesora por unos segundos y salió. Mariana miraba como su profesora se acercaba a ella y empezó a temblar.

—Te esperan después de esta clase en la coordinación —le dijo.

Mariana llegó a la coordinación con el corazón a punto de salírsele del pecho, estaba tan asustada que su cuerpo no dejaba de temblar, tocó levemente la puerta y esperó respuesta.

—Puedes pasar —se escuchó una voz desde el interior.

Abrió lentamente la puerta, se encontró a Allison sentada frente al escritorio y a la hermana Clara mirando hacia la ventana.

—Puedes sentarte Mariana —dijo la hermana sin despegar los ojos de la ventana.

Mariana miró a Allison asustada, las dos ya sabían del porqué estaban allí.

—¿Hay algo que quieran decirme? —interrumpió la hermana Clara esa mirada entre las dos.

Ninguna de las dos contestó.

—Lo que vi esta mañana fue, fue... —se dirigió a Mariana— ¿Sabes lo que diría tu padre de esto Mariana?

—¡¡No se lo dirá!! —contestó Allison furiosa.

Mariana rompió en llanto, eso era algo que Allison no soportaba ver, algo que no estaba acostumbrada a ver.

—No se lo dirá, ¿verdad? —dijo Allison suplicando.

—¿Qué crees que piense tu padre Allison?

—¡Ja! A mi padre no le importó dejarme aquí, en estos años sólo lo he visto dos veces... ¿Usted cree que le importaría?

—¡¡Tú sabías lo que pasaría con el tuyo!! —se acercó a ella— ¡Y sabes muy bien cuál será la reacción del padre de Mariana! ¡¿Por qué lo hiciste?! —le gritó desesperada.

—¡¡Porque la amo!!

La hermana miró a las dos, no sabía cómo salir de esa situación, sabía lo que sucedería si la coordinadora se enterara, lo que pasaría con el padre de Mariana. No le importaba si él dejaba de dar donativos al colegio, le preocupaba que intentara separarlas a como dé lugar. Lo primero que tenía que hacer era hacerlas entender que lo que sentían era una equivocación.

—Piensen las cosas... tal vez lo que pasa entre ustedes no es verdad.

—¿Por qué no? —preguntó ingenuamente Mariana.

—Son unas niñas, el amor a su edad es... es como los fósforos, arde con facilidad.

—¡¡Eso no es verdad!! —gritó Allison.

—Esto no le gustara al padre de Mariana... ¡ Allison piensa las cosas!

—¡Yo la amo, y si a su padre no le gusta, podemos irnos lejos!

—¡¡No puedes hacer eso Allison!! —gritó la hermana Clara.

—Claro que sí, soy mayor de edad y Mariana lo será dentro de muy poco.

—¿Y crees que su padre la dejará?

—No importa lo que...

—¿Pasa algo? —preguntó Lucia al ver a Allison alterada y a Mariana llorando.

—No… —contestó la hermana Clara­— Mariana está feliz porque mañana estará con su familia.

—¿Y tú qué haces aquí? —se dirigió a Allison.

—Ella irá con Mariana —contestó la hermana al ver que Allison aún estaba alterada—. Estamos preparando todo para su salida del Colegio.

—De acuerdo —dijo Lucia y salió.

A la mañana siguiente, Allison y Mariana se encontraban en la capilla. Mariana tenía ese hábito desde la muerte de su madre, era un lugar que le traía bellos recuerdos. No era muy común el que dejaran que los padres de los alumnos los visitaran con frecuencia. Siempre la madre de Mariana la esperaba en ese lugar. Allison la acompañaba todos los días porque quería hacerla parte de esos bellos recuerdos. Estaban sentadas sin decir nada, estaban asustadas porque la hermana Clara sabía lo de su relación.

—¿Recuerdas que aquí prometí estar siempre contigo? —rompió el silencio Allison.

—¿Crees que la hermana Clara tenga razón?  Que lo nuestro sólo es un incendio temporal, y después al arder ni siquiera dejará rastros en nuestros corazones —dijo Mariana.

—¿Tú crees eso? —sólo se limitó a decir Allison pensando que Mariana se dejó llevar por esas palabras.

—No... lo que no sé es, si estar aquí está bien.

—Siempre hemos estado aquí todos los días, ¿por qué ahora no tendría que estar bien?

—No lo sé —contestó Mariana y sujetó su mano.

—¿Por qué crees que no esté bien Mariana? —dijo la hermana Clara detrás de ellas.

Las dos se levantaron asustadas.

—Porque todos creen que esto es malo —respondió con tristeza.

—¿Malo? —preguntaba la hermana— ¿Mariana, amas a Allison?

—Sí —contestó con la cabeza mirando al piso un tanto avergonzada.

—Y tu Allison...

—Sí, acepto —bromeó Allison — ¡Sí, la amo! Pero qué importa lo que sentimos, si lo que sentimos no está bien… ¿De qué nos sirve amar si no podemos amar así?

—¡Si pueden! Lo están demostrando. Dios sólo castiga lo que no se hace con amor y ustedes se aman. Sólo es amor y pueden contar conmigo… para todo —dijo la hermana Clara.

—Gracias —contestaron las dos.

—Mariana, tu chofer las espera.

Ambas salieron de la capilla, Allison miró hacia arriba, al edificio de enfrente donde estaba el invernadero y miró a Mariana.

—No podemos irnos sin que antes veas mi regalo.

Allison la llevó hasta arriba, pero antes de que llegaran le tapó los ojos a Mariana con una venda y ella se molestó un poco.

—¿Esto es necesario? —preguntó sin tanto agrado.

—Sí, no quiero que veas tu invernadero sin flores.

—¿ Allison que has hecho?

—Sólo estoy jugando, recuerda que prometí no tocarlas —le decía mientras la llevaba a la barda.

Cuando llegaron a ella, Allison se paró justo detrás de Mariana, que aún conservaba la venda en sus ojos.

—Recuerda que pase lo que pase… siempre te amaré —le dijo al oído y le quitó la venda de los ojos.

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Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.