"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

18 de enero de 2012


IX



Dejé a Mariana en la escuela porque tenía más clases por la tarde. Fui directo a casa y dejé mis cosas a la entrada. Subí las escaleras y me metí a la habitación de mis padres. Me recosté en su cama recordando las muchas veces que iba a mitad de la noche a refugiarme en los brazos de mi madre después de una pesadilla horrible. Era lo que estaba viviendo ahora, una pesadilla y sabía que por más que quisiera despertar no podía hacerlo. Tomé la almohada de mi madre y me puse a llorar una vez más. Preguntándome, haciéndome las preguntas de siempre, aquellas que no me dejaban en paz. ¿Por qué? Por qué estar así por una persona que no vale ni siquiera una sola de mis lágrimas, porque si las mereciera… solo serían de felicidad. Después de que lloré todo lo que pude hacerlo, después de las mil preguntas sin respuesta y de aquellas respuestas sin preguntas claras, me quedé dormida por mucho tiempo, por muchos días… dormí cuatro días seguidos, en verdad estaba tan cansada y decaída. Cuando desperté me quedé recostada un rato recordando los miles de sueños que tuve, algunos los recordaba bien, otros eran confusos y otros, otros simplemente quería olvidarlos. Salí de la habitación de mis padres muy temprano, ya era tiempo de volver a la escuela y continuar con mi vida. Fui a vestirme a mi habitación, peiné mi cabello y no pude evitar mirar mi reflejo en el espejo. ¿Era yo la que estaba ahí? ¿Había sido yo la que estuvo llorando por mucho tiempo? Sí, fui yo la que sufrió tanto, la que sentía tanto dolor en el alma…



―Sí, debes estar triste por Lucia ―me decía a mí misma en el espejo―, porque la quisiste demasiado y te dejó por otra. ¡Te dejó por otra! Sí, debes estar triste ―agaché la mirada por sentir toda esa angustia de aquellos días. Respiré profundo y alcé mi mirada para verme otra vez―, si debes estar triste… pero en realidad, ya no me da la gana estarlo, ya no ―terminé diciendo con una sonrisa que me consolaba tanto.



Tomé algunos cuadernos que pensé necesitaría, no sabía qué día era, incluso duda si tenía clases hoy, podía ser sábado o domingo y yo ni en cuenta. Bajé la escalera con rapidez y al salir por la puerta Mariana casi me mataba de un infarto.



―¡Ya despertaste! ―me dijo Mariana abrazándome.



―Sí, y casi me matas del susto ―le reclamé sujetando mi pecho con la mano porque mi corazón se aceleró de la impresión. En ese momento me di cuenta que desde que desperté el corazón no me había dolido.



―Pasé todos los días por ti ―me contaba Mariana de camino a la escuela, afortunadamente era viernes―, no había nada con qué despertarte.



―Hubieras intentado con un beso ―le dije bromeando.



―Sí, eso pasó por mi mente ―decía Mariana sonrojándose―, me dije: si no despierta este día, tendré que sacrificarme.



―¿Sacrificarte? ―reclamé con un golpe en su brazo.



―Sí, mi bella durmiente ―sonreía―, ya iba a ser un casting a varias chicas por si mi beso no funcionaba.



―Hubiera bastado con uno tuyo nada más ―dije.



Ella sólo sonrió al ver que todo estaba bien conmigo. Fue extraño que en todos los sueños que recuerdo, Mariana solo aparecía hasta el último, esperando a que terminara de soñar y comprendiera lo que todos esos sueños intentaban decirme. Tal vez era la respuesta de todo, que siempre ella iba a estar ahí conmigo, esperándome a que aprenda de todas las experiencias de la vida. Yo no era tan madura como Mariana y me costaba mucho entender algunas cosas, siempre era el preguntarme: “¿por qué tenía que ser así y no así?”. La vida de Mariana siempre fue tranquila y justa. Creo que nunca necesito pruebas de la vida para entenderla, ahora pienso que el único martirio que tuvo fue tenerme a mí como amiga.



―Veo que estás mejor ―dijo sonriendo.



―Sí ―le respondí.



Mariana se detuvo frente a mí y sacó una cajita de su mochila.



―Feliz cumpleaños ―me dijo.



Hice cuentas en mi cabeza a la velocidad de la luz, acomodando fechas y contando los días que había dormido. Contando los meses que transcurrieron, los planes que habíamos hecho antes de que llegara la fecha indicada y me di cuenta que había sido nuestro cumpleaños ayer.



―Lo siento ―le dije apenada por haber pasado durmiendo el día de ayer, justo cuando cumplía diecisiete años y Mariana dieciséis.



―Mientras no me hagas pasar otro cumpleaños tan triste como el de ayer, te perdono. Ya me veías cantando las mañanitas al pie de tu cama y tú sin abrir los ojos al menos para callarme.



―Perdón ―decía―, casi morí.



―Si volviste con una mejor vida, te pasó lo que quieras.



Me tomó del brazo y continuamos caminando hacia la escuela. Mariana iba muy callada y eso era mucho más raro. Calles antes de llegar a la escuela se detuvo frente a mí otra vez, pero su cara estaba muy tensa. Se quedó pensando cómo no queriendo decirme las cosas.



―Alma ―decía Mariana titubeante―, me alegra que estés bien… ya te ves mejor.



―¿Qué pasa? ―pregunté, porque Mariana era muy mala para ocultar las cosas y para mentir era un poquito peor.



―Lucia… Lucia ya no viene a la escuela desde que tú dejaste de venir, al parecer se… se fue con Ruth y…



Tenía que decírmelo antes de llegar a la escuela, para que los rumores de todos no llegaran a mis oídos sin estar preparada. Mariana sabía que tenía que prepararme para todo, para ya no sufrir más por cualquier cosa que tenga que ver con Lucia.



―Mariana ―intenté decir mirando al cielo―, ella ya no me importa. Si se fueron a vivir su amor, está bien… ya no me importa.



Seguí caminando sabiendo que eso no era del todo cierto. Lo que hacía Lucia si me importaba, pero por más que yo sintiera tanto amor eso no cambiaría las cosas. Lo único que si podía cambiar era mi vida. Ya le había llorado y sufrido lo suficiente como para pasar a lo siguiente: intentar vivir mi vida sin ella. Cuánto tiempo me iba a tomar eso, no lo sé… tal vez más tiempo de lo que duró nuestro amor, tal vez menos… tal vez nunca la olvidaré. Nadie sabe qué tan fuerte puede ser el amor y nadie sabe qué tanto puede tardar en llegar el olvido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.