"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

29 de diciembre de 2011

III
Annie esperaba a Saúl afuera de audiovisuales. No quería hablar con nadie más, sólo quería que le explicaran lo que había pasado.
—¡Annie!... Siempre que te encuentro aquí me da miedo —le decía riendo— siempre me tenías cosas malas.
—¡No es cierto!, la última vez no fue así.
—No, pero me hiciste sentir muy mal.
—Lo siento.
—No te preocupes... ¿Cómo estás?
—¿Cómo crees que estoy?
—Pasa, hablamos adentro —dijo Saúl abriendo la puerta.
Annie entró y llegaron a su cabeza aquella escena, aquella vez que besó por primera vez a Mariana, lo que originó el rompimiento de su amistad y el nacimiento de un amor que ahora dolía.
—Estar aquí adentro no sé si me trae buenos recuerdos —dijo y un escalofrío recorrió su cuerpo.
—Sé lo que pasó con Mariana cuando estabas lejos —le dijo un poco triste—. Sé que te engañó.
—De eso quiero hablar —sus ojos azules se humedecieron— ¿Por qué crees que lo hizo?
—Tal vez miedo a estar sola, la dejaste cuando sus sentimientos estaban cambiando... ¡Estaba confundida!
—¡¡Pero estabas tú!! —dijo con desespero.
—¿A qué te refieres? —Saúl sonrió.
—No, no digo que podía consolarse o jugar contigo un rato... es que eres su amigo y aún la quieres...
—Annie, Mariana necesitaba otro tipo de afecto no sólo el de un amigo o amiga, necesitaba amor... ¡Te necesitaba a ti!
—¡Lo sé!
—A veces pienso que Mariana no tuvo la culpa, sólo se dejó seducir por la primera persona que entendía sus sentimientos.
—Victoria puede ser así.
—¿La conoces? —dijo extrañado.
—Digamos que estuvo aquí con Mariana por un asunto de venganza.
—¿Por ti?
—Sí.
—Entonces Mariana no tuvo la culpa —dijo en tono de esperanza.
—¡Ese es el problema!
—No entiendo.
—Cómo puedo confiar en ella si al dejarla sola siempre va a correr a los brazos de alguien más.
—Tienes razón —dijo Saúl—. Aún la amas ¿Cierto?
—No lo sé, creo que no.
—Annie, nunca digas que no la amas si no puedes dejarla ir... Lo que sientes por Mariana va más allá de todo lo que ha pasado —decía—. Si ella te ama de verdad, volverá aunque te haya traicionado... aunque te haya lastimado, si tú la amas nada importa... y sé que tú tienes el valor y ella la fe para construir ese amor de nuevo.
—Gracias Saúl —dijo Annie al darse cuenta que era absurdo decir que no la amaba cuando Mariana aún vivía muy dentro de su corazón. La buscaría e intentaría encontrar su perdón.
—No llores ahora ve con ella.
Saúl abrazó a Annie, repentinamente se alejó de ella la miró y le dijo:
—¿No hay cámara grabando... o si? —y miró a todos lados.
—¡Qué gracioso! —dijo sonriendo.
—Es que así empiezan los problemas... después dirán que quieres algo conmigo.
—¡Ja!... Si fuera así escogería a alguien mejor para hacerlo.
—¡Ah! perdón por no ser de tu agrado.
—No, si eres de mi agrado —le dijo—. De hecho, si quisiera a Mariana sólo como amiga tú serías el novio perfecto para ella.
—No, no lo digas, fue mejor así… nunca vi tanto amor en sus ojos como cuando habla contigo.
—Amor —dijo suspirando.
—Sí, amor y mucho… —Saúl dirigió a Annie a la puerta— busca la felicidad ella te la dará, ya sabes dónde está.
Annie subió a "el vuelo" y no espero encontrarse con otra persona.
—¿Qué haces aquí? —dijo molesta.
—Te estaba esperando... quiero hablar contigo.
—¡¡No tengo nada de qué hablar y mucho menos contigo!!
—¿Ni siquiera quieres saber lo que hice con Mariana?
—Eres una...
—Shhh, no te conviene insultarme.
—¡¡Nunca me convino conocerte!! —dijo Annie muy molesta.
—Por qué, si conmigo conociste el amor.
—¡¡Contigo conocí la palabra, no la esencia!!
—Sí. La esencia la conociste con Mariana... yo también Annie.
—¿Por qué lo hiciste?
—Sería tonto decir que por amor, pero no, no fue así... ni siquiera lo hice por vengarme de ti... lo hice para vengarme de ella, por robarme tu amor con esas palabras tontas de "Siempre seremos amigas". ¡¡A pesar de que en ese momento no la amabas, la querías mucho, no dejabas de hablar de ella!!... ¡¡Cuando te propuse que le dijeras sobre nuestra relación, creí que iba a estallar en tu cara, que iba a sentir asco por ti, pero no, la niña dulce no lo hizo, y la quisiste más que a mí!!
Annie no le importó toda esa actuación de sufrimiento y rencor de Victoria, sólo le interesaba saber una cosa.
—¿Qué le hiciste?
Victoria sonrío burlonamente viendo la reacción de Annie.
—Nada... no le hice nada, me gustaría decirte que fue mía, pero no es así, no dejaba de buscarte, de decir que te amaba y que te esperaría siempre. Lo dijo una y otra vez hasta que se quedó dormida... ¿Sabes?... es hermosa cuando duerme.
Annie al escucharlo no pudo evitar sonreír con alivio, dio un pequeño golpe en la barda en señal de victoria y empezó alejarse de Victoria.
—¡Pero en verdad logré algo! —le gritó Victoria— ¡Sabe que no confías plenamente en ella... la heriste con tu comportamiento y no creo que te perdone!
Annie detuvo su caminar alegre, se dio cuenta que eso era verdad, había herido la confianza que Mariana le daba. Empezó a caminar nuevamente, pero ahora lo hacía lento y confuso.
Llegó a esa puerta donde en muchas ocasiones dejaba a Mariana antes de que su corazón no aguantara la necesidad de gritarle que la amaba.
—Buenas tardes señora... ¿Se encuentra Mariana?
La madre de Mariana le tenía mucho cariño, sabía que le había regalado lo mejor a su hija.
— Annie que gusto, pasa está en su habitación.
Annie entró y subió a la habitación de Mariana. Entró sin tocar y la vio parada junto a la ventana.
—Enamórate de alguien que vuelve a ti después de las peleas —dijo Annie. Mariana volteó un poco sorprendida—. Recuerdo que tú me dijiste esas palabras —la miró a los ojos un poco apenada— ¿Puedes volver a enamorarte de mí?
El silencio se apoderó del lugar. Mariana no reaccionó como Annie lo esperaba. Mariana la miró molesta y volvió su vista a la ventana, Annie se sintió desbastada con esa respuesta.
—Conocí a Victoria poco después que a ti —dijo Annie cerrando la puerta, no quería acercarse a Mariana—. Ella era algo más que una amiga…
—¿¡Por qué nunca me lo dijiste, no confiabas en mí!? —reaccionó Mariana con enojo.
—¡Sí!
—¿¡Entonces!?... ¡Por qué me entero después de que intenta jugar conmigo!
—¡¡No hizo nada Mariana!!... Lo acaba de decir.
—¡Lo sé! Siempre lo supe, Annie, aun estando ebria... ¡¡Sé lo que hago o no hago!!
—¿Qué?... ¿Por qué no me lo dijiste?... ¿Por qué dejaste que sufriera?
—Cuando regresaste me encontraste a mí no a una extraña... dudaste de lo que yo era... y que importaba explicarlo todo, si no confías en mí.
—Si sabes lo que haces cuando estás ebria... recuerdas la vez que estuviste abrazada a mí por más de media hora, ¿Por qué lo hiciste?
—Sólo quería sentir el calor que me daban tus brazos.
Annie recordaba cuando podía confiar en Mariana, cuando era su amiga y podía tener todo su afecto. Poder verla con alguien más sin sentir celos, pero eso se transformó en una necesidad, estar con ella, saber que era de ella, cuando empezó amarla.
—Creo que me dabas más amor cuando eras mi amiga... nunca debimos dejar de serlo.
—¡¡Será mejor que te vayas!!
—Mariana.
—¡¡¡Qué te largues!!! —gritó desgarrando su alma.
—¡Regresaré a Londres y no volveré!
—¡Ya no me importa! —dijo y regresó su mirada a la ventana.
—Te amo —le susurró suavemente.
Annie esperó una respuesta que no llegó, salió de la habitación ya sin decir nada, pensó que era lo mejor para Mariana, siendo lo peor para ella.

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Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.