"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

13 de diciembre de 2011



VI



Teresa era una de las mujeres más bellas del reino, era una joven plebeya con infinidad de gracias y una de ellas era el don de la profecía. Las mujeres y los aldeanos tenían una profunda admiración por ella, tenía valor y coraje. Vivía enamorada de uno de los rebeldes que conspiraba contra el rey. Pensaban que era muy joven e inexperto para reinar, su padre lo había dejado en el trono muy joven, muchas personas creían que él mismo había matado a su padre.


El rey a pesar de haber desposado a una de las mejores mujeres nobles, se sentía insatisfecho porque tenía una obsesión por Teresa. La busca y la asediaba siempre, nunca consiguió su cariño y mucho menos su respeto. Pasaba el tiempo, los rebeldes se habían alejado del reino y planeaban una guerra contra el rey para despojarlo del trono. Teresa formaba parte de la rebelión ya que de quien estaba enamorada se había hecho líder de los rebeldes. Pero no tenía miedo de su vida, así que nunca se alejó por completo del castillo. Cuando el rey se enteró que Teresa esperaba un hijo, se llenó de ira al saber que nunca iba a obtener nada de ella. Teresa siempre iba por agua al río por la mañana, así que el rey sabía dónde encontrarla.


—¡Ese niño, no tendrá un padre! —le gritaba cuando la encontró subiendo la colina hacia las entradas del castillo. Teresa caminaba sin prestarle atención, no le importaban sus palabras.


Esa misma noche todo el reino se vio conmovido ante la noticia que la reina Anna esperaba un hijo del rey. La guardia se vio reforzada al doble, la reina era vigilada todo el tiempo, ya que los rebeldes podían actuar contra ella por venganza al rey. Así pasó todo el tiempo de su embarazo. La noche cuando la reina iba a dar a Luz los rebeldes estaban cerca. El rey salió con la mayoría de los guardias, sabía que esa noche tenía que acabar con el jefe de la rebelión.


Amelia esperaba desde la cima de la colina acompañada por terryes, su lobo fiel, que no dejaba de ladrar, y por dos de sus mejores hombres. Mientras la mitad de su ejército cabalgaba cubriéndose en la espesa noche hacia un carruaje que se dirigía con velocidad. Amelia tenía entendido que en aquel carruaje iban el rey y su hija. Era el  final de la batalla, Amelia daría muerte a los dos ahí mismo. El ejército rodeó el carruaje, los guardias del rey no dieron resistencia al verse superados en número. Amelia estaba en posición de bajar y capturar al rey. Terryes corrió hacia el carruaje sin esperar a Amelia, algo lo movía a ir ahí.


—Es hora de terminar con esto —dijo Amelia dándole un golpe en las costillas del caballo para que se pusiera en marcha.


Estaba por llegar al carruaje cuando se escuchaba un caballo a todo galope entre la oscuridad del bosque.


—¡Amelia! —gritaba desesperado.


Amelia regresó esperando a mitad del camino a que llegara el hombre.


—El rey tiene a su ejército en posición —decía asustado. Amelia regresó su vista hacia el carruaje preguntándose a quién venían siguiendo— El rey no viaja ahí... sólo la princesa.


—Que la mitad de los hombres se quede —dio las órdenes y se alejó a todo galope.


Le dio rabia al verse engañada por el rey. Algunos hombres la siguieron, el campamento estaba retirado, los hombres que permanecían en la guarida no eran los mejores espadachines, pero si eran parte de su ejército y sus amigos, así que temía por la vida de ellos. Amelia quedó perpleja al ver su campamento destruido y a sus hombres muertos y algunos muy mal heridos. El armamento había sido destruido, la batalla que tenía ganada se convertía en una guerra ya perdida. Entró a su tienda y encontró todo destruido, Amelia no hizo otra cosa que arrojar todo contra el suelo con rabia.


—El rey nos vencerá esta vez —decía Olaus.


—Amelia, tenemos a la princesa —dijo un hombre cuando entraba.


—Muy bien... —pensó Amelia en cómo vengarse y desquitar todo lo que estaba sintiendo en ese momento— ¿Hace cuánto tiempo que nuestras tropas no tienen a una mujer con quien divertirse?


—Amelia no lo hagas o te arrepentirás —dijo Olaus.


—¡Ese bastardo sabrá que nunca debió meterse conmigo!... Haré que todo en esta vida le duela y que más dolor que la nobleza de su hija... que los hombres se diviertan un rato —ordenó Amelia.


—Amelia, no


—¡¡El mató a mi madre, a mi padre y ha terminado con la mitad de mi ejercito!! —decía Amelia sabiendo que le quitó el amor de sus padres que por derecho le pertenecían— ¡Haz lo que te digo! —gritó Amelia.


El guerrero salió y fue por la princesa. Varios hombres se acercaron a Selene para cumplir las órdenes de Amelia. La princesa empezaba a llorar temerosa, pero nunca se imaginaron que terryes no dejaría que se acercaran a ella. Empezaron a pegarle para que se hiciera aún lado, pero él seguía gruñendo para que no la tocaran. Todos empezaron a hacer demasiado ruido y Amelia no lo soportó, necesitaba tranquilidad para saber cómo podía recuperar el terreno que ya tenía ganado.


—¡¿Qué está pasando?! —gritó saliendo de su campamento.


—¡Amelia, tu mal chico no nos deja acercarnos a tu princesa! —decía un sujeto que parecía muy interesado por tener a la princesa para él. Amelia caminó hacia todos ellos con intención de ir por el lobo que seguía gruñendo entre tantos que lo rodeaban. Poco a poco se empezó a hacer paso entre sus hombre para llegar hasta donde estaba la princesa…


—¡¡Amelia!! —gritaba un guerrero que venía a todo galope desde la colina— ¡¡Amelia!!


Amelia caminó hacia él sin prestar atención a los demás guerreros. Ni al escándalo que aún hacían al tratar de pasar.


—¡Tenemos al rey! —decía sonriendo— ¡Está herido! Parece que uno de nuestra tropa lo hirió y sus propios hombres lo abandonaron en la colina sur.


Esta vez sonrió con más malicia, ya tenía la guerra ganada, pero quería hacer sufrir al rey hasta el último momento. Se colocó su capucha para cubrir su rostro y montó a caballo.


—Creo que su recompensa vendrá si logran ganarse la buena voluntad de terryes —decía Amelia sonriendo a sus hombres. Los alentaba para que cumplieran sus órdenes—. Pero si lo lastiman se las verán conmigo.


Se alejó a todo galope, no necesitaba a todos sus hombres si sólo iba por el rey. Estaba confiada en que en verdad sólo se encontraría al rey, sabía que sus tropas lo traicionarían tarde o temprano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.