"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

7 de noviembre de 2011



V


En la sierra empezaba el invierno; se confundía tanto con el final del otoño, que en realidad no se veía cuándo terminaba uno y empezaba el otro. Los días eran inconfundibles con cualquier otra estación del año. Por la mañana y por la tarde hacía frío; el viento soplaba con fuerza casi a todas horas. El cielo estaba despejado a medio día, las nubes podían estacionarse por la tarde, persistir por la noche y empezar a desaparecer por la mañana. El viento tenía un papel importante entre las dos estaciones: daba magia a las nubes de invierno.
Era realmente hermoso lo que veía; le regalaba la tranquilidad que siempre buscó en su vida y le daba la fuerza para intentar vivir una vida que no era tan fácil conservar. Ayer apenas había dado de alta a la misma niña que, hacía tantos años, le había dado un motivo para continuar con su propósito principal en la vida. Tuvo claro el primer recuerdo de sus ojitos curiosos sobre ella, escondiéndose detrás de su hermano mayor. Conoció de ella sus primeras palabras de agradecimiento y su fuerza de voluntad para aferrarse a la vida. Los niños de la sierra se convirtieron en sus mejores amigos. Lorena cada fin de semana partía hacia San Cristóbal, era una comunidad mucho más desarrollada que la suya, iba por medicamentos que le hacían falta y también por unos dulces que le habían gustado mucho. Y cuando los niños iban a visitarla al hospital, los llenaba de caramelos, le gustaba las sonrisas que aparecían en sus rostros. Sus ojos se humedecieron, pero no con la intención de llorar. Su vida quizá hubiera sido diferente en la ciudad, nunca lo iba a saber, de lo que estaba segura es que no sería mejor ni mucho más hermosa. No había nada más impresionante que el cielo que estaba mirando.
—Colega —decía Adrián, acercándose con cuidado a ella—, si las sigues mirando de manera tan intensa, terminarás por acabártelas.
Lorena recostó su cabeza sobre el portal de madera, apolillada por el tiempo. Le gustaba contemplar las nubes cada vez que podía. Tenía una vida plena desde que llegó a la sierra, era lo único que le importaba: el bienestar y la salud de las personas de Chiapas.
—Siendo la última vez en invierno que las vea, no voy a perder la oportunidad.
Suspiró con un pesar ligero, no era un descanso para ella ni para sus pensamientos, todo se tornaba confuso y contradictorio. En cualquier momento todo lo que conocía sería diferente y difícil; no serían las mismas cosas ante sus ojos, no habría nada ante sus ojos. Por un momento se preguntó qué tanto aprovechó todo lo que la vida le había regalado, no tenía una respuesta concreta. Su vida fue constante, cada día aprovechado, al menos lo fue así desde que llegó a la sierra, sus respuestas estaban siempre ahí, en cada cosa que había conocido de Chiapas. Contempló las nubes, como si no hubiera nada más hermoso en el mundo que sólo ver lo que el cielo le regalaba muchas veces en invierno.
Adrián estaba asustado por ella, la veía tan tranquila que no imaginaba cómo se pondría cuando los síntomas se presentaran. Sabía que Lorena era una persona fuerte, su carácter no la dejaba caer, pero también dentro de ella había dolor por cosas del pasado y que, estaba seguro, no pudo dejar por completo cuando llegó a la sierra. Lorena no iba a la ciudad de México a menos que fuera algo muy importante o alguna vida dependiera de ello. La ciudad no era su lugar predilecto, era lo último sobre la tierra que le gustaría volver a pisar. Hablaba poco de su pasado, a veces nada. Su vida empezaba a tener una historia desde su llegada a la sierra, más allá de eso parecía que no tenía un pasado. La única persona que sabía casi todo de ella era Adrián, pero ignorando, quizá, los momentos más importantes.
—¿Por qué no regresas a Morelia, con tu familia? Si no quieres verlos, ve a la ciudad con nuestros amigos, disfruta el tiempo que te queda con ellos…, regresa a casa —sugirió.
—Sabes que mi familia está aquí y mis amigos también; además, recuerda que tenemos un plan que boicotear.
Lorena había recibido el informe de los empresarios de México, anunciando que el proyecto había sido aprobado y que gran parte de la sierra de Chiapas, en menos de algunos meses, se convertiría en una zona turística. No pudo hacer nada desde ese momento. En realidad no creía que pudiera hacer mucho de una manera diplomática. Los intereses eran primordiales para muchas personas importantes, las cuales sabía que ganarían mucho dinero explotando una tierra tan hermosa.
—Deja todo por la paz, Lorena, sabes que aunque nos plantáramos todo el día ahí, ellos van a construirlo. Tienen más autoridad, nosotros somos médicos.
—No, de eso me voy a encargar. La sierra le pertenece a los pobladores. Aunque sea lo último que la vida me permita realizar…, no voy a dejar que lo hagan —aseguró.
—Hablando de ellos —decía cabizbajo y asustado—, ¿sabes que llegan mañana?
—Lo sé, Adrián… y estoy preparada para ello.

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Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.