"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

29 de noviembre de 2011



XIV

Pasó todo el invierno en Nueva York, mucho más tiempo de lo que ella esperaba. El proyecto avanzó lo más rápido posible, recibía informes todos los días y la construcción estaba en su etapa final. Quería prepararse para regresar y ver cómo había terminado todo lo que empezó. No sabía que el tiempo se le había escapado de las manos, no se dio cuenta que la vida es demasiado corta y que cada instante vale más de lo que ella pensaba. 

—¿Regresaste por Lorena, abuela? —preguntó.
—Sí —contestó con tristeza.
Helena cerró los ojos recordando por qué su vida no fue al lado de Lorena. Había llegado a la parte donde toda su historia se estacionó para siempre, quedándose con el recuerdo de Lorena al mirar las nubes de invierno.

Parte de la construcción del hotel estaba terminada y Helena iría a supervisar los últimos detalles. Lo único que faltaba era un poco de pintura en las paredes frontales, la colocación de lámparas y algunas ventanas. Le entristeció ver el lugar convertido en el más lujoso hotel. No le agradó la idea de todo lo que veía. Había árboles pequeños en las enormes jardineras, no pasaban el metro de alto. Ella aún conservaba la imagen de la inmensidad de los árboles y el aire fresco que se respiraba. A las personas que vinieran del extranjero o de otro estado, se maravillarían con tan potente edificación. Todo mundo estaría dispuesto a pagar cualquier precio con tal de alojarse en una de sus lujosas habitaciones. El hotel aún no se inauguraba y ya tenía reservaciones para los primeros cuatro meses. A pesar de eso se sintió decepcionada. Ahí estaba su trabajo, el proyecto más ambicioso que había conseguido. ¿Por qué no se sentía realizada? Fue su mejor escape, un escape que la dejó prisionera en otro lugar. Uno mejor. Debió haber renunciado al proyecto desde el primer día que vio a Lorena y buscar otra forma para acercarse, pero sabía que no hubiera tenido el valor.
Estaba frente a la antesala del hotel, mirando toda su magnificencia. Hubiera buscado otra forma para acercase a Lorena, un pensamiento que no la abandonaba. Ni siquiera llegó hasta el interior para supervisar los detalles de las recamaras. Bajó las escaleras con prisa. No quería estar ahí, no le gustaba lo que había hecho. Quería saber cómo estaba Lorena ante la catástrofe de la cual se sentía culpable. Tenía que armarse de valor para estar con ella, pedirle disculpas por el desastre del cual fue participe y saber que, aun en la distancia, logró arruinar su hogar.
Tuvo que rodear todo el hotel, en verdad era muy grande. El hospital no se le había hecho tan lejos cuando no había nada que le obstruyera llegar hasta ahí. Todo había salido mal. No podía regresar el tiempo y buscar una forma de acercarse. Tal vez sólo le hubiera valido buscar toda la información sobre la sierra de Chiapas y tomar unas vacaciones. Eran una buena excusa y toparse por «casualidad» a Lorena. Pero no podía regresar el tiempo, tenía que enfrentar las consecuencias de sus decisiones.
Entró al hospital buscando a Lorena con la mirada.
—Adrián.
—¡Helena! Regresaste.
Sus palabras salieron con sorpresa y temor, era demasiado pronto para verla ahí. Imaginó que la vería hasta la inauguración del hotel, incluso llegó a pensar que no regresaría. Se alejó hasta el fondo, dándole la espalda. Sus manos nerviosas intentaron acomodar los medicamentos en un estante. Dejó el tarro de paletas atrás de las cajas más grandes, como si no importara. No quería que Helena lo viera.
 —¿Dónde está Lorena?
Adrián se quedó inmóvil en un segundo y escapó de su pecho un gran suspiro. Creyó estar preparado para una pregunta así. Lo había practicado por muchas semanas. No estaba tan seguro de que Helena regresaría, pero sabía que si lo hacía sería su primera pregunta.
La miró a los ojos. Estaba preparado a responder.
—Lo siento mucho, Lorena murió hace unas semanas.

—Cuando lo escuché, no quise permanecer ni un momento en el lugar. No podía soportarlo —decía Helena, con algunas lágrimas en sus ojos—. Días después fui a su cabaña. Permanecía tan fresca y radiante, como si no sintiera la ausencia de la persona que le daba más color y belleza. Los lirios, a pesar del crudo invierno, seguían siendo los más hermosos que había visto.
Andrea tenía guardado un suspiro triste, más triste que el semblante de Helena.
—¿Nunca volviste a la sierra, abuela?
—No.
—¿Por qué nunca volviste?
—No tenía por quién hacerlo, Andrea. Todo seguía igual sin Lorena y yo tenía que aprender a seguir sin ella.
Helena se levantó.
—Abuela…
—Estoy cansada, quiero recostarme.
Andrea dejó que se marchara a descansar. Era justo, ya le había causado mucho dolor. Se quedó abrumada con tantos pensamientos, de distintas cosas. Todas sus emociones se contraponían en su interior. No se había sentido tan triste y tan decepcionada de la vida; la vio de manera tan injusta e incluso la sintió cruel. Helena había vivido la muerte de dos personas que significaron mucho en su vida, casi al mismo tiempo. Nunca había visto a su abuela de esa manera. Todo este tiempo no se imaginó que estuviera hablando con ella, con una persona que para todo quería orden y seguir una ley. A pesar de contarle su historia, Andrea seguía pensando en la mirada que tenía Helena cuando miraba a su abuelo, en ella había amor, un amor que se le hacía sincero, y pensó que era lo único que necesitaba entender Patricia: el sentimiento real.
—Porque el amor es así, mamá —dijo.

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Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.