"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"
XII
Tardó una semana antes de ver a Jessica, quería regresar
a Chiapas con Lorena y no saber más de la ciudad, no saber nada de su vida
pasada. Iba a la oficina a recibir informes sobre el proyecto, el cual llevaba
un buen cause y sin contratiempo alguno, pero sentía su corazón aprisionar
cuando le hablaban de Chiapas sin mencionar a Lorena.
Después de unos días visitó a Jessica, estuvo en el
hospital muy poco tiempo, el hecho de verla casi muriendo no pasaba por su
mente tan pronto. No habían pasado más de dos meses que la había dejado y ya la
estaba engañando desde antes con respecto a su salud.
La miró y su semblante no la llenó de nada, de
ninguna emoción, mucho menos de sentimientos. Se dio cuenta que no sentía nada
por ella, ni siquiera compasión al verla ahí tumbada en la cama de un hospital.
—¿Desde hace cuánto tiempo? —preguntó.
—Dos años.
No podía estar enojada ni sorprendida con respecto
al tiempo de su enfermedad, sabía que desde hacía mucho la engañaba con
cualquier persona. Helena esperaba a que sucediera en cualquier momento, y
sabía que Jessica no haría nada para evitarle el sufrimiento de pasar sus
últimos días junto a ella. En cualquier otro momento hubiera aceptado pasar
esos días con la persona que amaba sin importar el daño que le hubo hecho, pero
ahora el amor había cambiado y no era más para Jessica.
—Por eso prefería no estar contigo, Helena —decía—.
No quería lastimarte.
Helena no creía en sus palabras. Tuvo mucho tiempo
junto a ella y la había lastimado como ninguna otra persona en su vida. No
había sido justo lastimar su amor con sus acciones y palabras. No tenía derecho
de tomar decisiones que no le correspondían para seguir hiriéndola. No había
sido necesario usar palabras tan mezquinas y crueles como las que le había
dicho ese día, cuando la encontró con uno de los inversionistas. Nada de eso
era necesario para alejarla más. Fueron las últimas palabras que le había
permitido, lo supo desde que le escribió su carta de despedida. Jessica no
tenía derecho a lastimarla y Helena no merecía un amor así.
—No me amas, ¿verdad? —preguntó Jessica.
Imaginaba que todo había terminado.
—Tú conoces la respuesta.
Se negó a mirarla a los ojos. No tenía que decirle
una verdad que sabía de sobra. La respuesta en su corazón era diferente ahora.
Amor era lo que la alejaba, no un amor por Jessica, era un amor por ella misma
y por Lorena. Dio pasos atrás, alejándose, no solo de forma física, lo hacía
también de manera sentimental. Casi llegó hasta la puerta. No quería escuchar
lo que vendría después. Sus palabras la lastimarían y terminaría por arrojarlas
al vacío, para evitarse el dolor que no se merecía. Encontró el tope de la
puerta a su espalda, no podría dar un paso más. Su alma se había alejado lo
suficiente, su cuerpo tenía que salir y abandonarlo todo para siempre. Sus manos
buscaron con impaciencia la perilla de la puerta. Pero las palabras las
escuchó. No alcanzó a huir.
—Yo, aún te amo…
Helena salió de la habitación del hospital. La
respuesta no era la misma que una vez le dio Jessica al hacerle esa pregunta. Esta
vez su mirada reflejaba lo obvio: aún la amaba, pero no estaba con ella porque
no quería lastimarla ni afectar su salud. Se arrepentía de haberla engañado la
primera vez que lo hizo, donde no tuvo regreso ni respeto por ella misma y
mucho menos por el amor de Helena. Tuvo vicio de poder, de libertad,
convirtiendo esa libertad en libertinaje. Después no tuvo retorno, la enfermedad
le impidió regresar a la felicidad que había dejado a un lado. Los días
llegaban en arrepentimiento y su único castigo justo era el desamor de Helena.
Lo buscó por tanto tiempo y ahora que lo tenía, no le gustaba, a pesar de que
lo merecía, no le gustaba la forma en que se sentía.
DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO
Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.
Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.
O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.
Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.
Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.
No te enamores de un escritor
"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.
No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.
No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.
Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"
Si el amor...
Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.
Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…
Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.
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