"JAMÁS VAS A OÍR HABLAR DEL AMOR COMO LO HAGO YO, PORQUE NO TODOS TIENEN LA VIRTUD DE PODER ESCUCHARME"

10 de enero de 2012

III

Decidí caminar hasta casa, no queda muy lejos de aquí. Es gracioso, las cosas que no han cambiado, pero se ven tan pequeñas. Tengo miedo de doblar la esquina, sé que al ver esa calle vendrá el comienzo del peor recuerdo. Me paré, aún siento la esencia de ese momento, nunca debí hacer lo que hice, pero creí que era un juego, es horrible recordar. Tuve que hacerme a un lado si no quería que me atropellaran, sin darme cuenta me había quedado parada a la mitad de la calle. Subí a la acera y seguí viendo todo, era como si en mi mente estuviera pasando una película, veía todo y mi corazón  empezó a dolerme. Se me hace eterno este caminar recordando cada momento triste y alegre de mi vida. Es como si estuviera en un sueño y se ve borroso todo a mí alrededor. Hay un lugar que trae el peor recuerdo, la separación, la confusión… trae todos los sentimientos a mi vida, no entendí en ese momento que no era un juego… no entendí, que era todo. Que ahí se iba a terminar todo.

Por fin llegué a casa, hicieron un gran trabajo en ella, se ve hermosa, o es la nostalgia la que me hace verla hermosa. Toqué el timbre con desesperación, parece que después de tantos años sigue siendo lo mismo de siempre, nadie escucha o mis hermanos están peleando adentro para ver quién va abrir. Me cansé de tanto tocar, al parecer no hay nadie. Me senté en la puerta y miraba todo alrededor, las casas de los vecinos siguen igual de como las recuerdo, sólo ha cambiado el color de algunas. Entre tantos recuerdos oí que alguien venía, me paré y esperé. Que sorpresa me llevé, era mi hermano mayor. Se me quedó viendo por largo tiempo, los dos nos quedamos sin palabras.

—¿Qué haces aquí? —dijo extrañado y me abrazó con fuerza.

Me llevó hasta adentro abrazándome por el hombro con la misma fuerza que siempre lo caracterizo desde que lo recuerdo, siendo un patán conmigo y con mi hermano pequeño, siempre era de hacer su voluntad o nos veríamos con la fuerza de sus brazos.

Me contaron todo lo que había pasado durante estos años de ausencia. Es extraño estar aquí de nuevo. No apartaban su mirada de mí, estaban extrañados y yo también. No había cambiado tanto desde que me fui, había ganado unos kilos demás, pero por lo que recuerdo era lo que tanto querían, ya que siempre estaba bajo mi peso promedio.

—Y tú, niño, ¿ya estabas de salida no? —le dije a mi hermano que vestía de policía.

Era lo único que podía hacer de su vida, espero que sea mejor policía que hermano. Al menos sé que su fuerza bruta le sirve de algo de provecho.

—Acabas de llegar —me decía—,  además estoy de servicio y puedo faltar.

Sigue siendo el mismo desobligado de siempre, aún me pregunto cómo  ha llegado tan lejos. Creo que si no fuera por nuestros padres, él hace mucho hubiera olvidado que debía comer y respirar.

—Quiero descansar así que, ¡vete! —le dije riendo.

—¿Por qué regresaste? —interrumpió mi mamá.

—¿Puedo subir a mi cuarto?, bueno si sigue siendo mío.

—¡No! El chaparro se adueñó de tus cosas la muy niñita—dijo mi hermano en una carcajada.

—Tus cosas siguen ahí, pero tu hermano duerme en tu cuarto —contestó mi mamá dirigiéndole una mirada asesina a mi hermano.

—Ah, está bien, no pienso quedarme mucho tiempo —respondí.

Subí lo más rápido que pude para que no hicieran preguntas, no quería contestar nada, de todos modos no sabía qué hacer, sabía por qué estaba aquí, pero no sabía… no sabía lo que realmente estaba buscando.

Ahora parece la habitación de un tonto adolescente, muñecos de peluche y ropa tirada por todas partes. Ahora entiendo porque el bruto de mi hermano dijo que mi hermano menor era una niñita, qué hacían muñecos de peluche sobre su cama. Me saqué el abrigo y subí a recostarme a la cama. Escuchaba mis respiraciones, veo a todos lados, sigue pareciendo un sueño estar aquí otra vez. Entre tantos muñecos de peluche se asomaron unas orejas cafés, me levanté y que sorpresa ¡es mi amigo! El conejo, ya está muy viejo, él secaba mis lagrimas, me cobijaba en las noches de frío y él la cuidaba. El conejo guarda todos mis secretos…”secretos”, me senté rápido, y sí, ahí estaba, esa caja donde guarde tantas cosas. No quisiera abrirla, ni siquiera puedo, mis manos tiemblan como si estuviera a punto de encontrar otra dimensión… otra parte de mi vida. No recuerdo cómo dejé acomodadas las cosas adentro, sólo espero que nadie la haya abierto.

Todo lo de la caja sigue como lo recuerdo: postales de cumpleaños que me regalaban, calendarios donde contaba cuantos años había sufrido, sobres donde pensaba que enterraría todo, pulseras con cuentitas que indicaban el día que era feliz por un instante. Al fondo hay una carta que escribí pensando que algún día ella la leería, aquí le agradezco todo, haberla conocido y perdido, haberme dado el propósito de mi vida. Hay una carta, ya se ve muy vieja, dirigida a una persona que siempre he sentido que está conmigo, “es mi vida tanto como tú”, así termina la carta, le reclamo muchas cosas… felicidad… sueños... respuestas… y una oportunidad… por lo que he venido ahora. No sé qué hacer, ni siquiera los recuerdos de esta caja me ayudan para saber cómo afrontar mi miedo, no puedo llorar, me siento vacía y todo sigue pareciendo un sueño.

No sé cuánto tiempo dormí, me despertaron para la cena, creo que ya era muy tarde. Mi cuerpo me duele, como duele el alma. La cena fue tranquila, me contaban todo lo que pasó después de que me fui. Quería escuchar cada palabra, pero mis pensamientos estaban en otra parte peleando en qué haría, cómo arreglar todo. Me levanté y di las gracias. Volví a subir a recostarme… tengo miedo… mucho miedo.

Al otro día me levanté tarde, el sol ya estaba alto y me daba a la cara. Bajé y no había nadie. Salí de casa y el vecino de enfrente estaba barriendo su calle. Así lo recuerdo desde siempre, cuando salía hacia el colegio, muy de mañana, él estaba barriendo la entrada de su casa. Decidí saludarlo y me invitó a sentarme después de que terminó de barrer. Recuerdo que siempre nos consideraba como sus hijos y estaba orgulloso porque los tres éramos buenos chicos, nos quería mucho. También empezó a contarme lo que había pasado con mi familia y con la suya. Todo iba bien hasta que hizo la pregunta que ni siquiera yo conozco la respuesta o no la entiendo.

—¿Por qué regresaste?

¿Por qué regrese? Me levanté sin decirle nada, sin despedirme. Caminé lentamente, sabía a donde iba, pero no sabía cómo lo hacía. Era como si soñara y sólo flotaba por inercia. Desperté de golpe en un parque no lejos de mi casa, me senté y esperé por largo tiempo… demasiado tiempo. Se oscureció y hacía frío, pero nada podía moverme de ahí. Creo que no pensaba en nada, y entendí entonces cuál era mi miedo, qué era lo que hacía paralizar mi alma. Empecé a llorar con tanta desesperación, como nunca pude hacerlo… como quería hacerlo desde hace mucho tiempo. Ella ya no está aquí, después de tanto tiempo, eso era lo  que temía… llegar tarde y no encontrarla y no saber dónde buscarla.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Ya se mueve lento xD

DEJARÉ LA LUZ ENCENDIDA, PARA CUANDO ABRAS LOS OJOS NO TENGAS MIEDO, PARA QUE SEPAS QUE NUESTRA OSCURIDAD SOLO FUE UN PARPADEO TUYO

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

Puedo amarte o no, depende de lo que en el camino se dé entre nosotras. Quiero decírtelo en un instante o puedo callarlo para siempre. Puedo ser una ilusión pasajera o una realidad que podría ser eterna. Quiero ser tu delirio, tu pasión, tu tranquilidad, tu felicidad y tu mejor sueño. Quiero ser y hacer mil cosas en tu vida… si me dejas ser parte de ella.

O podría ser como un libro para ti, ¿qué te parece la propuesta? Quiero hacer que te guste leer. Puedo ser una novela o un cuento corto en tu vida (incluso, puedo ser sólo un libro con la más hermosa poesía). Quiero ser tu escape o la forma más dulce de ver la realidad. Puedo aburrirte o llamar tu atención por completo. Puedes leerme por ratos si quieres o puedo robarme todo tu tiempo para que termines de leerme (porque no vas a poder evitarlo). Quiero ser la historia que quieras, según tu estado de ánimo. Puedo confundirte o puedo ser la lectura más simple. Puedes terminar de leerme y olvidarme, porque simplemente no es lo que te gusta.

Pero, ¿sabes? Me propongo ser tu libro favorito; al que siempre llevarás cerca de ti, al que guardarás bajo tu almohada o tendrás siempre junto a tu cama. Quiero ser las hojas que tus manos querrán tocar y las palabras que tus ojos no dejaran de ver. El libro que leerás mil veces porque te gusta y no hay mejor historia que la que has leído en mí. Me propongo ser las páginas donde se guardan las palabras que te harán soñar, sonreír y creer. Puedes subrayar las partes favoritas, las frases a las que regresarás cuando sientas necesitarlas. Seré el libro que sujetarás contra tu pecho mientras piensas en las cosas bonitas que has leído de mí. Quiero ser las palabras que te robaran una sonrisa, un suspiro o una lágrima. Sé que encontrarás palabras que ya habrás leído muchas veces en cualquier otro libro, pero la forma en que las leerás de mí, no las volverás a encontrar escritas de la forma en que las verás en mí. Quiero ser la mejor historia o sólo la más hermosa que hayas leído. Me propongo ser las palabras que vas a entender y no querrás olvidar. Quiero ser tu libro favorito, al que leerás cada día con calma, porque no querrás llegar nunca al final.

Me propongo ser de ti: tu mejor historia de amor.

No te enamores de un escritor

"No te enamores de un escritor, son arrogantes, exigentes, obstinados, calculadores, presuntuosos, inestables, caprichosos, impacientes, apasionados, celosos, intensos, dramáticos, hipocondríacos, adictivos, inevitables, locos, trágicos, inseguros (extremadamente), extraños, egoístas, solitarios, vulnerables, soñadores, nostálgicos, misteriosos; vamos, en una sola palabra: inexplicables. Pero ten la seguridad de que si uno se enamora de ti nunca lastimará tu corazón, porque es leal, sincero y bondadoso, ellos aman de forma diferente... En consecuencia intentarás dar el golpe primero, destrozarlo y despertarlo a la realidad. Sabes que hará literatura con su sufrimiento para volver a reconstruirse.

No te enamores de un escritor, porque tiene la mayor libertad de no hacerlo de ti. Y tendrá la bondad de no darte esperanzas, será franco y gentil, aunque lo sientas cruel. No te enamores de un escritor, pero si lo haces, habrás de conocer el amor más puro que jamás sentirás por ningún otro ser sobre la tierra; porque aquel, a quien no debes amar, te enseñará cómo es el verdadero amor.

No te enamores de un escritor, menos cuando te pide que no lo hagas. Te está protegiendo y se protege a sí mismo.

Y como último consejo: No enamores a un escritor, corres el riesgo de que te ame por siempre"

Si el amor...

Si el amor verdadero pudiera llamarse de otro nombre, tendría el tuyo. Si pudiera escucharse, tendría el dulce sonido de tu voz. Si pudiera verse, tendría tu sonrisa todos los días para contemplarse. Si pudiera sentirse, tendría la misma suavidad de tu piel. Si lo quisieran hacer aún más perfecto, tendría la belleza de tus ojos: en lo dulce de tu mirada. Tú eres el amor verdadero que el cielo me dio como regalo conocer. Amarte a ti fue amar más allá de todo. No importaba nadie… no importaba nada, solo tú y este amor que no tendrá fin dentro de mi alma. Es como volar sin tener miedo a caer, sabía que no me dejarías caer. Es creer que no importaba el aire para vivir si estabas conmigo. No importaba la luz del sol mientras tenía el brillo de tus ojos. No importaban los obstáculos porque lucharíamos contra todo y todos. Porque el tenerte a ti es vivir cada mañana recordando la ternura de tu sonrisa. Es tener la ilusión de verte cada día forjando tus sueños junto a mí y porque sé que cada día me hubiera enamorado más de ti.

Tú estás más allá del sentido del amor, porque me enseñaste de la manera más dulce la verdadera esencia, el propósito real y la inmortalidad del sentimiento…

Si en este largo viaje pudiera llevarme algo de ti, me llevaría tus recuerdos conmigo para evitar tu sufrimiento de que no volverás a verme. Simplemente porque me enseñaste el verdadero valor del amor, porque pediría vivir mil veces la misma historia a pesar de este final tan injusto… Tan sólo porque sé que ya no será en esta vida, pero sí en la próxima.